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	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; Editoriales</title>
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	<link>http://revistablush.com.ar</link>
	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
	<lastBuildDate>Wed, 29 Oct 2008 16:20:29 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Una voz en el silencio</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Sep 2008 14:46:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[luces]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>

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		<description><![CDATA[
“Mens Agitat Molem”


Fue un callar amargo en medio del crepitar de llamados distantes.
El silencio no surgió de un capricho sino de una necesidad; fue un tiempo de aprendizaje, un concienciar el hilo invisible que zurce la vida y descose la muerte; un mutismo de lágrimas y aceptaciones, un compartir sentimientos, una puesta a prueba de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right;"><em>“Mens Agitat Molem”</em></p>
<p style="text-align: left;">
</blockquote>
<p>Fue un callar amargo en medio del crepitar de llamados distantes.</p>
<p>El silencio no surgió de un capricho sino de una necesidad; fue un tiempo de aprendizaje, un concienciar el hilo invisible que zurce la vida y descose la muerte; un mutismo de lágrimas y aceptaciones, un compartir sentimientos, una puesta a prueba de doctrinas y creencias.</p>
<p>Nos dedicamos a la sosegada construcción de prioridades, para reconocer el presente y comprender las ausencias… para plantarnos hoy, otra vez como acostumbrábamos, pero con más edad y una palabra pura que lanzamos a través de la negación de sonidos… para que penetre en el espacio de la conciencia.</p>
<p><em>“Mens Agitat Molem” </em>una vez más.</p>
<p><strong>El canto de las sirenas</strong></p>
<p>Cuando se nos presentan las dificultades ¿Qué hace que busquemos las causas en los lugares equivocados y que eternicemos los errores deslazando responsabilidades?<br />
Desde los orígenes del tiempo en el espacio del mundo, las sirenas nos han embaucado con mensajes ficticios… devenidos en consejos publicitarios y pareceres de lógica dudosa. La miseria y la mediocridad se siguen arrastrando con su vaho pestilente… porque las causas que la originan se enredan en pasados negados y ocultos.<br />
Quizás se pregunten, entonces… ¿Para qué emitir un sonido, si la sordera se adueña de las razones? Y la respuesta es simple: porque es nuestro deber. Como libre pensadores tenemos la obligación de emitir la nota que desarme el estereotipo mediocratizador. Tratar de insuflarle dimensión a la comprensión y compasión al olvido.</p>
<p>Cuando las palabras nos aturden, y las sirenas se encaraman al oído… debemos recurrir a la sabiduría del mutismo. Sólo desde allí se puede distinguir el sonido real, el que se modula con una armonía indescifrable desde los siglos de los siglos… hacia el fin del principio de lo mismo.</p>
<blockquote><p>“Me encontré con un viajero de un antiguo país<br />
que dijo: dos grandes piernas de piedra sin tronco<br />
están en el desierto… junto a ellas en la arena,<br />
medio hundido yace un rostro roto, cuyo ceño<br />
y su fruncido labio y su fría expresión<br />
revelan que su escritor entendió bien las pasiones<br />
que aun perviven grabadas en la piedra muerta.<br />
La mano que las desafió y el corazón que alimentaron<br />
Y en el pedestal se leen estas palabras:<br />
‘mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:<br />
contempla mi obra, oh poderoso, y desespera’<br />
Nada permanece. Alrededor de la decadencia<br />
De este colosal naufragio, desnuda y sin fin<br />
Las solitarias y llanas arenas se extienden a lo lejos.”<br />
(Ozymandias, de Percy B. Shelley)</p></blockquote>
<p>Así de patéticas son las grandilocuencias de la materia; bizarros retazos de magnificencia humana que se desvanecen en la noche de la historia. “Pobres de nosotros que llevamos el alma vestida”, que pretendemos perpetuar lo imperpetuable y desdeñamos lo que subsiste.</p>
<p>La vida, es el don más preciado que nos han otorgado en custodia, y es importante que en algún lugar del camino irremediable hacia la evaporación física, recordemos que vivir no es subsistir, ni durar… sino <strong>esparcir la luz interior al mundo exterior</strong>… hacer que “<strong>el espíritu sea quien guíe a la materia</strong>”, una vez más.</p>
<p style="text-align: right;">Cintia Vanesa Días<br />
<em>Editora</em></p>
<blockquote></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Cuando los héroes lloran</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/05/cuando-los-heroes-lloran/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/05/cuando-los-heroes-lloran/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 24 May 2008 23:38:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Se han preguntado alguna vez por qué películas como “Gladiador”, “El último de los mohicanos” o “Corazón valiente” despiertan ese sentimiento especial en nosotros? Inflamados de honor, de dignidad, de esperanzas... creemos que vale la pena intentarlo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="src:'http://www.youtube.com/v/I1JAud8xWc8',width:'300',height:'247'" src="http://revistablush.com.ar/wp-includes/js/tinymce/plugins/media/img/trans.gif" alt="" width="300" height="247" /></p>
<p class="subtit" align="left">
<p class="subtit" align="left"><span class="texto">¿Se                            han preguntado alguna vez por qué películas                            como <strong>“<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film392075.html" target="_blank">Gladiador</a>”</strong>, <strong>“El último                            de los mohicanos”</strong> o <strong>“Corazón                            valiente”</strong> despiertan ese sentimiento especial                            en nosotros? Inflamados de honor, de dignidad, de esperanzas&#8230;                            creemos que vale la pena intentarlo. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Salimos                            del cine con la idea de que, quizás, aun es posible                            cambiar las cosas; pretendemos canjear nuestra forma                            de comprender y actuar en el mundo&#8230; aunque más                            no sea durante el viaje hasta el café, y la charla                            de rigor criticando a algún político de                            turno.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Es                            muy fuerte ver a figuras como Maximus, Hawkeye, Wallace&#8230;                            seres todopoderosos que contra viento y marea lograron                            ser únicos, con la sola fuerza de su voluntad                            y su anhelo. Quizás lo que más nos conmueva                            sea el hecho de que hayan sufrido y resistido más                            acá de la pantalla, en las calles de la duración                            ordinaria. Carne y hueso perduran en la memoria bajo                            la forma del héroe, como signo de que sobrevivir                            y vivir son vocablos que distan de ser sinónimos.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Al                            leer, escuchar o ver sus historias algo se agita en                            nuestro corazón adormilado por el confort y la                            rutina, algo se enciende y titila desde lo más                            profundo de nuestro ser &#8230; ¿condición                            de mortal quizás? Nuestra alma soñolienta                            se despereza y se inclina ante la grandeza de la voluntad,                            de aquel que a podido renunciar a si mismo en pos del                            otro.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Entonces                            ahí, desde la comodidad del sofá o la                            butaca, se produce la identificación con el héroe.                            Nos vemos transfigurados en aquel que ha podido resumir                            en su persona el ansia de creer y confiar.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Creer                            que es posible defender los ideales con honradez, confiar                            en la propia acción. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Nos                            exalta la fuerza que propaga, nos golpea la majestad                            que posee. El héroe deja de tener vida propia                            para disolverse en el imaginario popular del mito. Nos                            tienta el permitirnos fantasear con un papel similar.                            Creernos invencibles, eternos, poderosos. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Claro                            que el precio “a pagar” anula las ganas con                            la rapidez del rayo. Sacrificar la individualidad y                            los intereses personales por la prosecución de                            la libertad de un pueblo, no es algo que todos estén                            dispuestos a consentir.<br />
Confiar.<br />
Creer.<br />
Soñar.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto">Anhelar.<br />
Moverse.<br />
Concretar.<br />
Durante el mes de mayo, a lo largo de la historia de                            la humanidad, han acontecido infinidad de sucesos trascendentes.                            Y cuando hablo de trascendencia no me refiero sólo                            a los hechos que grabaron la conciencia colectiva, sino                            también a aquellos que imprimieron su cuota de                            emoción aunque más no sea a un grupo reducido                            de seres humanos: un nacimiento, un compromiso de amor                            eterno, el primer beso, el abrazo que contiene, la palabra                            que alienta. Hay tantos pequeños gestos de humanidad                            impregnando el ambiente&#8230; </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Tomemonos                            un momento para recordar a aquellos más cercanos,                            para reconstruir lo que hemos vivido en los mayos antecedentes.                            Es una deliciosa forma de cultivar nuestra propia identidad.                            ¿No les parece?</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> También                            es bueno recordar la historia del suelo en el que echamos                            raíces. Mis padres me enseñaron a ser                            agradecida y honrar a mis antepasados como única                            forma de crecer con inteligencia. Ya lo decía                            Cicerón: la historia es cíclica, vale                            la pena conocerla para evitar cometer los mismos errores                            una y otra vez. <a href="http://www.letras.s5.com/sabato040602.htm" target="_blank">Sábato</a>, por ejemplo, ha observado                            que estamos entrando en una nueva edad media&#8230; pero                            no nos vayamos por las ramas, volvamos a las raíces.                            Durante el mes de mayo aquí, en Argentina, una                            serie de acontecimientos desembocaron en la revolución                            que abrió el sendero de la independencia.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> </span><span class="titulo"><strong>Allá                            por 1810&#8230; </strong></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Que                            lejanos se nos presentan los hombres y mujeres que hicieron                            posible el presente: <em>“nuestros próceres”</em>.                            El término <em>prócer</em> me suena a estatua,                            fría e inanimada. ¿No les pasa lo mismo? </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Si                            nos mencionan a William <strong>Wallace</strong>, nos conmovemos;                            si nos nombran a Manuel <strong>Belgrano</strong>, lo único                            que se nos viene a la mente es la figurita del Billiken                            que ni siquiera representa al Belgrano rubio, de ojos                            claros y apasionado de la realidad. ¿Cómo                            es posible esto? Aquí descubrimos dos problemas,                            uno se relaciona con la posmodernidad y el otro con                            la educación: Marketing y estrategia de venta                            por un lado, y conciencia de hechos, por el otro.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Seamos                            realistas, nuestros héroes no tienen prensa,                            los han hecho carecer de “encanto novelístico”,                            y para colmo son encasillados en roles fijos e inflexibles.<strong> Belgrano</strong>, el creador de la bandera; <strong>Sarmiento</strong>,                            el maestro; <strong>San Martin</strong>, el militar y estratega.                            Sólo exponer algunos casos.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Despojados                            de todo viso de humanidad y grandeza han devenido en                            pedazos de mármol arrastrándose por los                            pasajes de la memoria escolar. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Imágenes                            unidimensionales de hechos trastocados y personalidades                            desinfectadas. O lo que es igual de injusto: resaltamiento                            de las imperfecciones humanas con el fin de sentirnos                            menos miserables desde nuestra posición de comodidad                            massmediática.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> La                            historia bien entendida comienza por casa&#8230; porque                            es típico: a la hora de hacerse cargo, la culpa siempre                            la tiene el otro. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Compartir                            el pasado familiar es el primer paso para comprender                            la historia nacional y mundial. Generar la inquietud                            y la curiosidad por las cosas es fundamental. Despertar                            el sentimiento de compromiso con nuestra memoria es                            hacernos cargo de nuestra realidad , es dejar de criticar                            compulsivamente la acción de todo aquel que pretende                            hacer algo. Resulta imperioso <strong>unirse a la rueda de                            un accionar inteligente </strong>dejando de mirar la existencia                            desde el diván de la evaluación.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> <strong>Educar                            en y con valores</strong> es una de las estrategias para                            resolver esta encrucijada de vacuidad y sinrazón,</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> A                            veces me desespera la indiferencia a la que son sometidos                            todos aquellos sujetos que forjaron y se sacrificaron                            por sus ideales. Debido a eso, <strong>esta</strong> <strong>editorial                            es para honrarlos, traerlos al frente de la memoria,                            acunarlos en los brazos de la gratitud y tomar la antorcha                            de la lucha.</strong> Los tiempos nos imponen una nueva revolución.                            Seguramente menos sangrienta.. una<strong> revolución                            de las mentes</strong>, una <strong>liberación de los grilletes                            conceptuales</strong> que nos aprisionan impidiéndonos Ser                            con dignidad. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> <em>Sentir                            el honor de ser humanos.<br />
Liberarnos del peso de los egoísmos y caprichos.<br />
</em></span><span class="texto"><em>Unirnos en vez de                            dividirnos.<br />
Contener en lugar de pedir.<br />
Renunciar en lugar de acumular. </em></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Es                            verdad, hubo y hay héroes que luchan por la libertad                            de los pueblos, héroes que escriben por la emancipación                            de las ideas, héroes que curan, héroes                            que escuchan, que aconsejan, sonríen, enseñan&#8230;                            Héroes que plasman sus sueños en el inconsciente                            del pueblo y unifican las acciones de los muchos para                            beneficio de todos. Héroes que abandonan el rebaño,                            que dejan de postrarse ante las imposiciones de los                            que ostentan el poder.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Hay                            infinidad de maneras de convertirse en héroe,                            todas nos hablan del desapego, la solidaridad y el amor.                            Hay héroes a cada paso; encontramos a los que                            luchan desde su puesto de trabajo, para hacer del mundo                            un lugar más justo, más cálido,                            más sano, más feliz, más inteligente,                            más armónico. Están los que se                            sumergen en la desesperanza de otros y tratan de encontrar                            allí la semilla de la alegría. Los que                            alimentan el cuerpo y los que nutren el alma; los que                            enseñan a comprender la realidad a partir del                            propio ejemplo. Los héroes cotidianos que no                            se encuentran en los libros de historia, aquellos que                            permanecen vivos en el recuerdo de los que se sintieron                            contenidos y amados.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Aprendamos                            a honrar a nuestros antepasados y a quienes, desde el                            presente, se juegan enteros por sus convicciones. Comencemos                            a construir el edificio de nuestra identidad desde las                            bases de nuestro pasado individual y grupal. Sólo                            de esa forma encontraremos en nosotros aquel sentimiento                            de grandeza que incendia nuestro corazón.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Brindo                            por el despertar del sueño dogmático de la indiferencia. </span></p>
<p align="right"><span class="texto"> <strong>Feliz                            mes de la revolución.</strong></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> </span></p>
<p class="subtit" align="right"><span class="texto"> A                            nuestra salud!</span></p>
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		<item>
		<title>Tres minutos de reality show, 1 segundo de memoria</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 13:05:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[]]></category>
		<category><![CDATA[golpe militar]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[reality show]]></category>
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		<category><![CDATA[supervivencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/24/tres-minutos-de-reality-show-1-segundo-de-memoria/</guid>
		<description><![CDATA[
Los                            tiempos que nos envuelven y la esperanza de un pensamiento                  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="subtit" align="left"><strong><span class="texto">Los                            tiempos que nos envuelven y la esperanza de un pensamiento                            inteligente.</span></strong></p>
</blockquote>
<p class="subtit" align="left"><strong><span class="texto"></span></strong></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/diferencias.jpg" alt="¿Qué es la realidad? Frivolidad vs Supervivencia" /></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto">Duración.                            </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto">Estamos atrapados en el tejido de la tercera dimensión.                            Perpetuidad efímera de pensamiento anulado. Nuestra                            realidad se escabulle por los resquicios de cronómetros                            que se apoderan del gozo, el sufrimiento y la vida.                            15 minutos de desayuno, 20 segundos para alcanzar la                            salida, 1 segundo para sonreír y 10 para enojarse. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> El                            ayer es lejano&#8230; el hoy se recrea en la magnificación                            de la acción inactiva. Un poco por desidia de                            los escritores de historias, otro poco por vouyerismo,                            y mucho por intereses particulares que pretenden enraizarse                            en el inconciente colectivo, el ”reality show”                            es llevado al extremo, hasta el punto de destrozar todo                            parecido con la realidad. Vivir a través de,                            sentir mediado por&#8230; “acción inactiva”.                            Entonces nos preguntamos: ¿ Es ese “otro                            observable” una ventana o simplemente un espejo?                            ¿Es que mediatizando la acción se logra                            escapar de la perduración del sentido? o mejor                            aún ¿contemplando la vida de otros es                            posible apaciguar la incomodidad de ser? </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Hoy                            se respira la cultura de la insignificancia. El tiempo                            del pensamiento reflexivo cede su ubicación a                            la manipulación financiera, a la especulación                            racional y emocional. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Si                            nos dejamos llevar por los medios de comunicación                            social, de pronto parecería como si la vida se                            dividiese en el tiempo de los otros y el tiempo de los                            seudo-intelectuales, esos que pretenden inmolarse en                            salvadores globales, convirtiendo la solemnidad de                            la imbecilidad en una moneda de cambio. “Nuestro”                            tiempo dio un paso al costado, se dejó avasallar                            por una serie de sin sentidos y nimiedades.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Tiempo                            de tener. Tiempo de mostrarse. Tiempo de anestesia emocional.                            Tiempo que se detiene para permitir la juventud eterna.                            Teen Time (<a href="http://larevista.turemanso.com.ar/editorial/2.html#tontis" class="link">1</a><a name="1"></a>).                            Tiempo de necesidades generadas por deseos de poder. Tiempo                            de paradojas. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Se                            observa en la sociedad esa compulsión por ser                            sujetos descremados, poseedores de pocas razones e infinidad                            de deseos. Y a pesar de que recordamos con dolor la                            inquisición medieval&#8230; no podemos dejar de percatarnos                            la condena que sufre todo aquel que es “diferente”                            o “normal”&#8230; porque estamos frente a un siglo                            contradictorio donde es rechazado tanto lo “diferente”                            como lo normal. ¿Han reparado en el hecho de                            cómo ciertas ideas han sido trastocadas con el                            fin de “legalizar” lo “anormal”?                            Es que sin duda han confundido cantidad con normalidad.                            Que una gran cantidad de sujetos sean corruptos no significa                            que ser corrupto sea “normal”. ¿Estamos                            de acuerdo? </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Adviertan                            otra curiosidad, si le preguntamos a cualquier persona                            ¿quién es? casi seguro nos responde con                            un nombre, un apellido y una profesión. Juan                            Perez, abogado&#8230; como si todo su ser dependiera de                            esa circunstancia. Como si todo su valor de ser humano                            se remitiera a un doctorado. Y es que con esta lógica,                            aquel que no tuvo la posibilidad de convertirse en “profesional”,                            deja de SER. Y eso me parece completamente injusto y                            oscuro. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Asistimos                            a un tiempo de indefiniciones e indiferencias.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> El                            mundo comparte un tiempo ilusorio, determinado por meridianos&#8230;                            pero se pierde en tiempos parciales coincidentes con                            universos sociales y culturales. El tiempo del hoy,                            tiende a ocultar el ayer. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> La                            memoria se adormece en los cajones de la historia. Y                            de pronto la anestesia se evapora en el suspiro de la conmemoración. Una evocación cada 32 años!(<a href="http://larevista.turemanso.com.ar/editorial/2.html#mil" class="link">2</a><a name="2"></a>)                            ¡¡”qué incomodo que es recordar”!!</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="titulo">¿Quienes                            somos? </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Si                            no podemos recordar, no podemos conocer. Si no podemos                            conocer, no podemos amar. Es amando como aprendemos                            a sentir, y es sintiendo como nos hacemos seres humanos.                            La indiferencia y la desmemoria son los peores venenos                            que el hombre haya inventado. Indiferencia ante el sufrimiento,                            ante la maldad, ante el bien. Da lo mismo. Es tan tóxico                            olvidar los sucesos equivocados como deslucir los actos                            heroicos. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Pero                            por favor, observémonos, las imágenes se suceden como                            si nuestro mundo se fragmentara en cuadros y tomas al                            azar. La edición corre por cuenta de nuestro                            antojo. Vemos lo que queremos ver. Escuchamos lo que                            queremos escuchar. El presente global es una ilusión                            de nuestros sentidos. ¿Cómo podemos comprender                            el Todo si no alcanzamos a conocer lo nuestro? Ver nuestra                            realidad es el primer paso para sintonizar nuestro reloj                            con el reloj universal. No es la economía, ni                            la política la que marcan los tiempos&#8230; esa es una                            manipulación de aquellos que poseen los “privilegios”                            del poder. La conciencia es algo que todos atesoran                            en algún espacio de su ser; y es eso que TODOS pueden                            desarrollar lo que aterra a los que se creen exclusivos                            y abusan de esa condición. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Autoconciencia.                            Conciencia de ser. Conciencia del otro. Conciencia de                            la realidad que me circunda. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> No                            importa el color de la piel, la calidad social, el poder                            adquisitivo, la cultura, o el sexo al que un sujeto                            pertenece. Hay algo que lo convierte en ser humano y                            es esa capacidad de volcar la conciencia hacia si mismo.                            No nos dejemos engañar con falsas expectativas                            de igualdad financiera. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Celebremos                            las diferencias dándoles a todos el mismo status. ¿No                            creen que es tan valioso el catedrático como                            el baqueano? sí, por la simple razón de                            que ambos son irreemplazables. Las culturas no son mejores                            o peores, ricas o pobres. <strong>Las culturas son la expresión                            telúrica del espacio. </strong>Son respetables y dignas,                            porque llevan en su interior la síntesis del tiempo                            y las ansias de la existencia. De ahí la necesidad de                            escuchar y ver. Escuchar las voces de los condenados                            al silencio. Ver los rostros de aquellos que “no                            son” o “son con vergüenza”. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><strong><span class="titulo">Hay esperanzas.</span></strong></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Como                            una llama, temblorosa en medio de la noche&#8230; hay hombres                            y mujeres que escuchan y ven lo que el otro es, lo que                            el otro necesita. Es su tiempo el anhelo y su esfuerzo                            la promesa. La fractura se instaura en las profundidades                            y devine en paradoja. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Superficies                            insipidas, atravezadas por tiempo de decisiones, de                            heroicidades, de pensamientos inteligentes , de empatia,                            de valores compartidos. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Y                            es en medio de la tormenta que se anuncia el horizonte.                            Y es el tiempo de cada uno el que construirá                            el tiempo de todos. Será recién cuando                            ese tiempo tenga en cuenta las diferencias y su tic                            tac sea el autentico sonido de la libre expresión y                            la posibilidad; cuando el tiempo del descontento, la                            angustia y el sufrimiento se esfume como la oscuridad                            ante la llegada del sol.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> ¿Estamos                            frente a un nuevo amanecer de la conciencia? El tiempo                            y la historia desvelarán esta incógnita. Mientras                            tanto los invito a recordar, escuchar, ver y comunicar.                            Frente a la cultura de lo efímero evoquemos las palabras                            de Almafuerte <strong>&#8220;No tengas el afán de parecer,                            sino el afán de ser.&#8221; </strong></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> ***                            </span></p>
<p class="texto" align="left"><a name="tontis"></a>(1)                            Teen Time: &#8220;tiempo adolescente&#8221; (<a href="http://larevista.turemanso.com.ar/editorial/2.html#1" class="link">arriba</a>)</p>
<p class="texto" align="left"> <span class="texto"><a name="mil"></a>(2)                            En referencia a los 32 años del golpe militar                            en Argentina.(<a href="http://larevista.turemanso.com.ar/editorial/2.html#2" class="link">arriba</a>)</span></p>
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		<title>Haciendo la diferencia</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/haciendo-la-diferencia/</link>
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		<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 23:26:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[teorías]]></category>

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		<description><![CDATA[                            El inicio de un año trae bajo el brazo la reflexión                 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/diferencias.jpeg" alt="diferencias.jpeg" align="left" height="229" hspace="9" width="282" /><img align="left" />                            El inicio de un año trae bajo el brazo la reflexión                            y la esperanza, la reflexión de los sucesos que                            fueron hilvanando nuestro destino, la esperanza de que                            se solucionen los problemas actuales. Sin embargo, la                            infantil ilusión aquella de “año                            nuevo, vida nueva” parece mermar conforme pasan                            los días. Como si el cordón que uniera                            la vida con el deseo se cortara, y la existencia tuviera                            que empezar a alimentarse sólo succionando del                            deseo de vez en cuando ¿No es así acaso?                            Guardamos la secreta ilusión de que al tocar                            las doce campanadas, al comer las doce uvas, al brindar                            y recibir al nuevo año todo empiece en foja cero,                            y podamos tener la iluminada conciencia de dejar de                            cometer una y otra vez los mismos errores. Pero nos desilusionamos al comprobar que la existencia siguió                            su curso sin importarle el reloj, y la conciencia no                            es tan permanente como deseábamos.</p>
<p align="left"> A veces uno espera cosas                            espectaculares de la vida, uno pretende hacer la diferencia,                            distinguirse entre la masa de cuerpos y mentes que pueblan                            este lugar de paso llamado Tierra. Uno espera, y quien                            espera a la larga desespera…</p>
<p align="left"> Si nos preguntáramos ¿qué                            haría la diferencia? Deberíamos ser cuidadosos                            al responder; ya que en un mundo como el de hoy –traspasado                            por el absurdo- podrían ser cosas muy distintas.                            Para no pecar de injustos deberíamos tener en                            claro la escala de valores del sujeto, porque es en                            base a este parámetro que él proyecta sus anhelos.                            Si bien es cierto que la tendencia socialmente aceptada                            se vincula con el aspecto contable, es el sujeto individual                            quien elige sus sueños –o elige soñar                            el sueño de los otros-. Veamos, un sujeto podría                            soñar con ser millonario: tener, tener todo cuanto                            se le ocurra, sin limites de gastos; otro podría                            preferir ser famoso, y es siempre prudente aclarar que                            fama y dinero no vienen necesariamente juntos -uno puede                            ser famoso por las razones equivocadas, pero al caso                            es igual-; otro preferiría ser una eminencia,                            lo cual no implica ser famoso, pero al menos sí                            reconocido y respetado en el ámbito de un conocimiento                            particular; otro soñaría con inventar                            algo revolucionario, eso podría traer fama y                            dinero… aunque no necesariamente. Otro se imagina                            un vocero de los sin voz, lo cual seguramente no involucraría                            nada de dinero y nada de fama, pero lo haría                            querible dentro del ámbito de los que defiende;                            y quizás otro, preferiría ser feliz formando                            una familia inquebrantable y comiendo asado los domingos.</p>
<p align="left"> A estas alturas quizá                            se estén preguntando ¿qué tiene                            esto que ver con algo? Pues bien, el planteo lo realizo                            para explicitar lo que a la larga o a la corta nos hace                            odiar nuestra vida.</p>
<p align="left"> Desde niños solemos                            tener ídolos o héroes, ejemplos a imitar…                            conforme vamos creciendo alimentamos la idea de ser                            los que haremos la diferencia en el mundo. ¿Y                            esto por qué? Simple, nos hemos quedado detenidos                            en el pensamiento narcisista de la infancia, nuestro                            cuerpo ha crecido, quizás nuestra mente también…                            pero nuestra emoción se ha quedado detenida en                            un estado de deseo que a algunos más, a otros                            menos, nos impiden madurar emocionalmente.</p>
<p align="left"><strong>¿Que                            quisiéramos?</strong></p>
<p align="left"> Ser modelo, pero para ello                            hay que poner en práctica el arte de comer poco;                            ser deportista, pero para eso hay que ejercitar el cuerpo;                            ser cantante, pero para ello hay que ejercitar la voz;                            ser intelectual, pero para eso hay que ejercitar la                            mente; ser bailarina, pero para ello hay que poseer                            gracia y aprender técnicas; ser millonario, pero                            para eso hay que desarrollar el arte de la especulación                            y tener contactos; ser el alma de las fiestas, pero                            para eso hay que ejercitar el ingenio. Y así cada deseo.</p>
<p align="left"> Si somos lo suficientemente                            constantes, quizás logremos nuestra meta, pero para                            destacarse de entre los deportistas, modelos, intelectuales,                            bailarines, millonarios, etc. hay que tener algo simple                            y natural… hay que tener “ángel”.                            Es decir que esforzarnos en alcanzar un estatus social                            o personal a veces nos lleva a desilusionarnos y sentirnos                            unos fracasados.</p>
<p align="left"> El asunto es… ¿somos                            realmente unos fracasados? En el caso de responder afirmativamente                            deberíamos contestar la siguiente pregunta: ¿según                            quién?</p>
<p align="left"><strong>El                            círculo del eterno fracaso</strong></p>
<p align="left"> Haber tenido mil relaciones                            y no habernos podido involucrar en ninguna, Haber tenido                            sólo una y haberse involucrado tanto que –al                            acabar&#8211; creemos que nunca encontraremos la felicidad                            nuevamente; habernos divorciado; habernos casados con                            alguien que no amamos; no haber estudiado, haber estudiado                            y no haber podido terminar, haber terminado y no haber                            podido ejercer; ejercer. pero no ser feliz. Haber dejado                            escapar al amor de nuestra vida, no haberlo encontrado                            nunca. Tener hijos que nos sacan de quicio, no tener                            hijos, tener hijos que no nos tienen en cuenta, tener                            hijos maravillosos pero no tener una pareja. No habernos                            casado por capricho, habernos casado por capricho…                            trabajar en algo que odiamos, no trabajar, trabajar                            mucho y que nadie nos reconozca el esfuerzo… ¿es                            fracasar?</p>
<p align="left"> Siempre hay razones para                            que nos sintamos unos fracasados -¿se dan cuenta?-,                            razones para ser infelices.</p>
<p align="left"> Porque no tenemos algo                            y lo queremos, porque tenemos algo que no queremos,                            porque tenemos algo que queremos pero quisiéramos tener                            también otra cosa… la sensación                            de fracaso nos acosa por toda dirección a la                            que nos dirijamos. ¿Se han preguntado por qué?</p>
<p align="left"> Muchas veces se ha hablado                            de los mandatos paternos (“tenes que ser así”,                            “no tenes que ser así”, “haceme feliz”,                            “haceme infeliz”)… pero poco se ha                            reflexionado sobre los propios mandatos del sujeto:                            fue un día –a los 6 años- que decidió                            que para cuando tuviera 25 estaría casado y con                            dos hijos… ahora tiene 30, y una depresión                            inexplicable… pero sigue soltero. Un día                            cuando presenciaba una pelea de los padres se prometió                            que nunca se iba a enamorar, ahora que está enamorada                            lo único que repica fuerte en su cabeza es “huir,                            huir”… en unos años, cuando esté                            sola por elección, lo que va a repicar es “por                            qué, por qué”. Y así con                            cada cosa de nuestra vida.</p>
<p align="left"> El mecanismo que nos impulsa                            a buscar siempre lo que no tenemos, o a querer cumplir                            mandatos que nosotros mismos nos hemos fijado en algún                            tiempo de vida, lejos de perseguir la felicidad nos                            lleva a formar parte del espiral descendente de sentimientos                            de pequeñez, culpabilidad, tristeza y desasosiego.                            Es el mismo mecanismo que paraliza la acción                            por miedo al fracaso… miedo que por otra parte                            es engañoso, porque nos dirige a la mayor frustración                            de todas: no vivir.</p>
<p align="left"> Sólo puede desengañarse                            quien es humano, por eso sentimos panico al desengaño,                            sentimos terror que algo nos recuerde que no somos perfectos,                            que no somos tan maravillosos como imaginábamos,                            que no somos el centro del universo</p>
<p align="left"> Mientras tanto nuestra                            vida se nos antoja algo que va a pasar en cualquier                            momento, mientras que en verdad es este instante, más                            el siguiente, más el próximo. La vida no es un                            cuento, es una suma de momentos sin introducción,                            sin nudo ni desenlace y quizás sea tiempo de abandonar                            los juegos de especulación o inercia que nos                            hace perdernos los mejores momentos de nuestro existir.                            Momentos pequeños, llenos de significados pero                            sin música de fondo, sin iluminación especifica                            o rotación de cámaras. Momentos que a                            veces nos hastían por cotidianos y luego extrañamos                            por ausentes. Momentos que anticipan a otros momentos                            inmensamente mejores, pero que sin ellos los otros serían                            imposibles. El aroma del café por la mañana,                            el ruido de la lluvia sobre la acera, la brisa que acuna                            al árbol, el trinar de un pájaro bajo                            el alero, el palpitar de mi propio corazón…                            eso es la vida.</p>
<p align="left"><strong>Haciendo                            la diferencia en el absurdo</strong></p>
<p align="left"> Quizás el mayor triunfo                            de la vida no es hacer la diferencia resaltando en deportes,                            ciencias o humanidades, quizás, el mayor triunfo de                            todos sea aprender a disfrutar de nosotros mismos y                            quienes nos rodean –llámense circunstancias,                            amigos, pareja, familia, oportunidades-, valorar esos                            momentos de compañía o soledad, apreciar                            las cosas desapegandolas del deseo de otras.                            Quizás el mayor triunfo de nuestra vida es querernos                            como somos, cultivar la certeza de que nos van a querer                            igual aunque nos equivoquemos, aunque no seamos perfectos.                            Ser conscientes que la vida implica tomar -a veces- caminos                            equivocados y tener la suficiente madurez emocional                            para detenernos, aceptar errores y comenzar de nuevo.</p>
<p align="left"> Que la diferencia la podemos                            hacer descubriendo y liberándonos de los mandatos                            externos o internos que nos esclavizan al sufrimiento.                            Mis amigos, la diferencia podría ser no esperar                            que las personas se conviertan en medios para alcanzar                            nuestros caprichos, sino en fines amables por sí                            mismos.</p>
<p align="left"> El único que hace                            la diferencia es quien es feliz, y es feliz quien no                            teme fracasar en su intento de vivir y se acepta tal                            cual es. Todo lo demás son circunstancias.</p>
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