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	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; Bergson</title>
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	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
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		<title>Henri Bergson, el filósofo del tiempo</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/henri-bergson-el-filosofo-del-tiempo/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/03/henri-bergson-el-filosofo-del-tiempo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 21 Mar 2008 18:38:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensadores]]></category>
		<category><![CDATA[Bergson]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/21/henri-bergson-el-filosofo-del-tiempo/</guid>
		<description><![CDATA[Una elección                        decisiva
 Henri Bergson, el filósofo de la                        [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="texto"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/bergson.jpg" alt="Bergson" align="left" /><span class="titulo"><strong>Una elección                        decisiva</strong></span></p>
<p class="texto"> Henri Bergson, el filósofo de la                        intuición, nació el 12 de octubre de 1859                        en París, de padres anglo judíos. En 1868                        ingresó al Lycée Fontane (después Lycée                        Condorcet), donde fue un alumno brillante que reveló                        iguales y extraordinarias disposiciones para las ciencias                        y las letras. Durante largo tiempo vaciló entre ambas.                        Finalmente optó por estas últimas, con gran                        escándalo de su profesor de matemáticas, Desbrodes,                        quien estimó que este ramo había perdido a                        un futuro gran matemático. Antes de abandonar el                        liceo, obtuvo un premio por haber resuelto un problema de                        álgebra con una prueba escrita que fue publicada                        en los Anales de Matemáticas.</p>
<p class="texto"> Terminados sus estudios secundarios, Bergson                        ingresó a la Ecole Normale de Pans, de la que salió                        con el diploma de Profesor suplente de Filosofía,                        ocupando el segundo lugar en una promoción cuyo primer                        puesto fue para Lesbezeilles y el tercero para Jean Jaurés,                        el futuro líder socialista francés.</p>
<p class="texto"> <span class="titulo"><strong>El profesor de filosofía,                        el conferencista, el escritor</strong></span></p>
<p class="texto"> El primer nombramiento que obtuvo Bergson                        fue el de profesor de filosofía en Angers (1881),                        donde sirvió dos años, y pasó a continuación                        a ocupar un puesto similar en el de Clermont-Ferrand, que                        dirigía el padre de Paul Bourget, desde 1883 hasta                        1888. La vieja ciudad de Clermont con su quietud y plácido                        ambiente era propicia al estudio. El joven filósofo                        se hizo pronto famoso por sus conferencias. El 21 de febrero                        de 1884 dictó una sobre &#8220;La Risa&#8221;, que                        causó sensación y cuyas ideas fueron desarrolladas                        y maduradas dieciséis años después                        en el libro que tuvo este mismo título. Desde 1888                        hasta 1889, fue profesor del Collége Rodin. En este                        último año obtuvo su doctorado con su obra                        &#8220;Essais sur les Données Inmediates de la Conscience&#8221;                        (Ensayo sobre los Datos Inmediatos de la Conciencia. En                        ella trató de establecer valores permanentes allí,                        donde las ilusiones necesarias de la mente sitúan                        las apariencias de espacio, para retroceder desde aquí                        hacia una solución original del problema de la voluntad,                        que constituía en aquel entonces la principal preocupación                        de la filosofía francesa.</p>
<p class="texto"> Desde 1889 hasta 1897, Bergson enseñó,                        en el liceo Henri IV, y publicó, en el entretanto,                        &#8220;Matiére et Mémoire&#8221; (Materia y                        Memoria, 1896. La Escuela Normal Superior solicitó                        luego sus servicios hasta el año 1900, en que publicó                        &#8220;Le Riré.</p>
<p class="texto"> Después de su matrimonio con Mlle.                        Neuberger, prima de Marcel Proust, Bergson fue profesor                        de filosofía en el Collége de France desde                        1900 hasta 1921. Durante este período (1907) apareció                        su obra de mayor trascendencia: &#8220;Levolútion                        Créátrice&#8221; (La Evolución Creadora.                        A partir de ese libro, todo el París elegante afluyó                        a sus conferencias, en tal forma que algunos lo llamaron                        irónicamente &#8220;filósofo para las damas&#8221;.</p>
<p class="texto"> Sus clases, dictadas en la Sala N., 8, que                        llegó a ser célebre, tuvieron una popularidad                        que no habían alcanzado jamás, ni las de Michelet                        ni las de Renan ni siquiera las de Romáin Rolland.                        Era tal la expectación creada ante cada una de sus                        clases que un día Chuquet, el profesor de historia,                        cuyo curso comenzaba una hora antes que el de Bergson, exclamó:                        &#8220;Señoras y caballeros: antes de ir a escuchar                        a Monsieur Bergson os ruego que tengáis la paciencia                        de soportarme a mí en silencio&#8221;.</p>
<p class="texto"> Bergson dictaba sus clases con una voz pequeña                        y suave que se tornaba ligeramente temblorosa en los pasajes                        sutiles. Como decía una de sus admiradoras, &#8220;se                        sentía vibrar las almas&#8221;.</p>
<p class="texto"><span class="titulo"><strong>Acerca de la duración                        y el movimiento</strong></span></p>
<p class="texto"> A diferencia de Hegel, Schopenhauer y Spencer,                        Bergson no fue el creador de un sistema filosófico                        concebido como conjunto en su juventud y desarrollado más                        tarde en la vida. Hay, no obstante, en su filosofía                        una idea que se destaca y que, según se cuenta, fue                        concebida por él durante una caminata por Clermont-Ferrand                        cuando tenía 25 años de edad. Desde Platón,                        la filosofía había consistido en eliminar                        la duración, en contemplar el tiempo como una ilusión,                        y Bergson se preguntó si, por él contrario,                        el ser finito del que los filósofos tenían                        conocimiento por la reflexión, no sería el                        Tiempo mismo, no sería algo imperecedero. El substituyó,                        por consiguiente, la frase de Descartes &#8220;Yo soy una                        cosa que piensa&#8221; por la frase &#8220;Yo soy una cosa                        que dura&#8221; y el &#8220;sub specie ternitatis&#8221; de                        Spinoza, por la &#8220;sub specie durationis&#8221;. Reemplazando                        en esta forma los valores estéticos por valores de                        moción y cambio, operó una verdadera revolución                        en el campo de la filosofía. Toda su obra esta relacionada                        con la duración y el movimiento. Bergson no procede                        por especulación general. Según él,                        la filosofía como ciencia sólo puede progresar                        descartando las teorías generales y los sistemas                        universales y dedicando la atención a los problemas                        particulares. En cuanto a su método, mientras la                        mayor parte de los filósofos idealistas contemporáneos                        trataban de conciliar la filosofía con la ciencia,                        Bergson substituyó el método propiamente científico                        por un método nuevo fundado en la intuición.                        El parte de esta idea esencial: que si queremos representarnos                        la verdadera naturaleza de la vida, debemos aplicar a este                        objeto, sobre él cual el conocimiento intelectual                        no puede tener ninguna captación, otra forma de conocimiento,                        no analítico, sino directo, inmediato, el cual tiene                        su principio en el instinto, razón por la cuál                        muchos han creído ver en el bergsonismo una apoteosis                        de la intuición y de los valores místicos.</p>
<p class="texto"> Brevemente esbozadas, las ideas fundamentales                        de la que es considerada su obra maestra, &#8220;La Evolución                        Creadora&#8221; (donde estudia todo el problema de la existencia)                        son las siguientes:</p>
<p class="texto"> Rechazando el monismo tanto idealista como                        materialista, Bergson concibe el universo como algo que                        no es ni puramente materia ni puramente espíritu,                        sino un proceso eterno, un &#8220;devenir&#8221; que preserva                        el pasado y crea el futuro. El mundo para él no es                        fijo, sino que se mueve eternamente, evolucionando, adoptando                        la forma de un equilibrio eterno en el que &#8220;nada se                        crea, nada se aniquila&#8221;. El Tiempo, tal como nosotros                        lo hemos concebido, es una mera ficción de nuestro                        espíritu que hemos extraído de la idea de                        yuxtaposición en el espacio. El Tiempo real es el                        Tiempo eternamente presente. Esté concepto soluciona                        las antinomias del instinto y de la inteligencia, de la                        materia y del espíritu, de la libertad y el determinismo.                        En vez de estar atado por los grillos de hierro de la necesidad,                        el universo se mueve siempre hacia adelante, evoluciona                        constantemente en una actividad libre y creadora.</p>
<p class="texto"><span class="titulo"><strong>Las dos fuentes de                        la moral y la religión</strong></span></p>
<p class="texto"> Pero la filosofía de Bergson carecía,                        para ser completa, de una Moral. En 1932, la proporcionó                        a sus discípulos con la publicación de su                        obra &#8220;Les deux sources de la Morale et de la Religion&#8221;                        (Las dos fuentes de la Moral y de la Religión), que                        aparece dividida en cuatro partes: la primera está                        consagrada a la Obligación Moral; la segunda, a la                        Religión estática; la tercera, a la Religión                        dinámica, y la cuarta, a la Mecánica y a la                        Mística. El libro termina con algunas observaciones                        en que el autor expresa sus puntos de vista sobre el porvenir                        de la Sociedad y sobre las cuestiones sociales que dominan                        nuestra época, como ser la Democracia, la Sociedad                        de las Naciones, el eugenismo, el industrialismo, etc. Oponiendo                        la Mecánica a la Mística, Bergson piensa que                        la era del maquinismo debe ceder ante un retorno a la vida                        simple que el propio progreso mecánico hará                        posible, a una vida mística cuya primera luz se vislumbra                        quizás en el umbral de esta &#8220;terra incognita&#8221;                        que la metafísica intenta hoy explorar.</p>
<p class="texto"><span class="titulo"><strong>Su legado </strong></span></p>
<p class="texto"> Una parte muy importante de la filosofía                        de Bergson se encuentra asimismo en sus trabajos menores,                        como ser &#8220;Le Rire&#8221;; en sus conferencias sobre                        &#8220;La Perception du Changement&#8221; (La percepción                        del cambio), &#8220;Le intuition philosophique&#8221; (La                        intuición filosófica), &#8220;La conscience                        et la vie&#8221; (La conciencia y la vida), &#8220;Lame et                        le corps&#8221; (El Alma y el Cuerpo, 1912). &#8220;La Philosophie                        de Claude Bernard&#8221;, leída en el Collége                        de France; en su volumen titulado &#8220;Durée et                        simultaneité&#8221; (Duración y Simultaneidad,                        1922), en que discute las teorías de Einstein, y                        en prefacios escritos a varios volúmenes de filosofía.</p>
<p class="texto"> Sus obras han sido traducidas al alemán,                        inglés, italiano, ruso, húngaro, polaco, checoslovaco,                        entre otros. En español existen: &#8220;Materia y                        Memoria&#8221;, &#8220;La Evolución Creadora&#8221;,                        &#8220;La Risa&#8221;, &#8220;Ensayo sobre los datos inmediatos                        de la conciencia&#8221;, &#8220;La Energía espiritual&#8221;                        y &#8220;El pensamiento y lo Movible&#8221;, una versión                        española de &#8220;La Pensée et la Mouvant&#8221;                        (1935), en que Bergson recopiló sus últimos                        trabajos. Son artículos y conferencias precedidos                        de dos ensayos introductivos, uno sobre &#8220;el crecimiento                        de la verdad&#8221; y el otro sobre &#8220;posición                        de problemas&#8221; en que, sin descender a la polémica,                        Bergson trató de responder a las críticas                        que se alzaron contra su método.</p>
<p class="titulo"><strong> El orgullo de la sangre.</strong></p>
<p class="texto"> En los últimos años de su                        vida, Bergson solía cambiar con frecuencia de residencia                        para huir de los visitantes que acudían de todas                        partes a turbar su soledad, y por esta razón se le                        había puesto el apodo de &#8220;el Judío Errante&#8221;.                        Su último hogar fue una casa en el barrio de Passy,                        en París, donde vivía con su hija en un aislamiento                        total. Allí permaneció al estallar la Segunda                        Guerra Mundial, no obstante la advertencia de sus amigos                        de que se pusiera a salvo de la posible persecución                        &#8220;nazi&#8221;. Orgulloso de su sangre judía, rehusó,                        en diciembre de 1940 y un mes antes de su muerte, el ofrecimiento                        del gobierno de Vichy de eximirlo de los decretos que exigían                        la renuncia de los judíos a todos los cargos prominentes.                        El 9 de diciembre entregó voluntariamente su cátedra                        honoraria en el College de France, aun cuando el gobierno                        le pidió que permaneciera, en mérito a &#8220;sus                        servicios artísticos y literarios a la nación&#8221;.                        También rehusó ser eximido de firmar los registros                        públicos de los judíos. A los ochenta y un                        años, se levantó de su lecho de enfermo e                        hizo cola para firmar dichos registros. Y así murió                        en soledad, el 4 de enero de 1941.</p>
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