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	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; cultura</title>
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	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
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		<title>Cuando los héroes lloran</title>
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		<pubDate>Sat, 24 May 2008 23:38:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Se han preguntado alguna vez por qué películas como “Gladiador”, “El último de los mohicanos” o “Corazón valiente” despiertan ese sentimiento especial en nosotros? Inflamados de honor, de dignidad, de esperanzas... creemos que vale la pena intentarlo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="src:'http://www.youtube.com/v/I1JAud8xWc8',width:'300',height:'247'" src="http://revistablush.com.ar/wp-includes/js/tinymce/plugins/media/img/trans.gif" alt="" width="300" height="247" /></p>
<p class="subtit" align="left">
<p class="subtit" align="left"><span class="texto">¿Se                            han preguntado alguna vez por qué películas                            como <strong>“<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film392075.html" target="_blank">Gladiador</a>”</strong>, <strong>“El último                            de los mohicanos”</strong> o <strong>“Corazón                            valiente”</strong> despiertan ese sentimiento especial                            en nosotros? Inflamados de honor, de dignidad, de esperanzas&#8230;                            creemos que vale la pena intentarlo. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Salimos                            del cine con la idea de que, quizás, aun es posible                            cambiar las cosas; pretendemos canjear nuestra forma                            de comprender y actuar en el mundo&#8230; aunque más                            no sea durante el viaje hasta el café, y la charla                            de rigor criticando a algún político de                            turno.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Es                            muy fuerte ver a figuras como Maximus, Hawkeye, Wallace&#8230;                            seres todopoderosos que contra viento y marea lograron                            ser únicos, con la sola fuerza de su voluntad                            y su anhelo. Quizás lo que más nos conmueva                            sea el hecho de que hayan sufrido y resistido más                            acá de la pantalla, en las calles de la duración                            ordinaria. Carne y hueso perduran en la memoria bajo                            la forma del héroe, como signo de que sobrevivir                            y vivir son vocablos que distan de ser sinónimos.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Al                            leer, escuchar o ver sus historias algo se agita en                            nuestro corazón adormilado por el confort y la                            rutina, algo se enciende y titila desde lo más                            profundo de nuestro ser &#8230; ¿condición                            de mortal quizás? Nuestra alma soñolienta                            se despereza y se inclina ante la grandeza de la voluntad,                            de aquel que a podido renunciar a si mismo en pos del                            otro.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Entonces                            ahí, desde la comodidad del sofá o la                            butaca, se produce la identificación con el héroe.                            Nos vemos transfigurados en aquel que ha podido resumir                            en su persona el ansia de creer y confiar.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Creer                            que es posible defender los ideales con honradez, confiar                            en la propia acción. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Nos                            exalta la fuerza que propaga, nos golpea la majestad                            que posee. El héroe deja de tener vida propia                            para disolverse en el imaginario popular del mito. Nos                            tienta el permitirnos fantasear con un papel similar.                            Creernos invencibles, eternos, poderosos. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Claro                            que el precio “a pagar” anula las ganas con                            la rapidez del rayo. Sacrificar la individualidad y                            los intereses personales por la prosecución de                            la libertad de un pueblo, no es algo que todos estén                            dispuestos a consentir.<br />
Confiar.<br />
Creer.<br />
Soñar.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto">Anhelar.<br />
Moverse.<br />
Concretar.<br />
Durante el mes de mayo, a lo largo de la historia de                            la humanidad, han acontecido infinidad de sucesos trascendentes.                            Y cuando hablo de trascendencia no me refiero sólo                            a los hechos que grabaron la conciencia colectiva, sino                            también a aquellos que imprimieron su cuota de                            emoción aunque más no sea a un grupo reducido                            de seres humanos: un nacimiento, un compromiso de amor                            eterno, el primer beso, el abrazo que contiene, la palabra                            que alienta. Hay tantos pequeños gestos de humanidad                            impregnando el ambiente&#8230; </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Tomemonos                            un momento para recordar a aquellos más cercanos,                            para reconstruir lo que hemos vivido en los mayos antecedentes.                            Es una deliciosa forma de cultivar nuestra propia identidad.                            ¿No les parece?</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> También                            es bueno recordar la historia del suelo en el que echamos                            raíces. Mis padres me enseñaron a ser                            agradecida y honrar a mis antepasados como única                            forma de crecer con inteligencia. Ya lo decía                            Cicerón: la historia es cíclica, vale                            la pena conocerla para evitar cometer los mismos errores                            una y otra vez. <a href="http://www.letras.s5.com/sabato040602.htm" target="_blank">Sábato</a>, por ejemplo, ha observado                            que estamos entrando en una nueva edad media&#8230; pero                            no nos vayamos por las ramas, volvamos a las raíces.                            Durante el mes de mayo aquí, en Argentina, una                            serie de acontecimientos desembocaron en la revolución                            que abrió el sendero de la independencia.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> </span><span class="titulo"><strong>Allá                            por 1810&#8230; </strong></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Que                            lejanos se nos presentan los hombres y mujeres que hicieron                            posible el presente: <em>“nuestros próceres”</em>.                            El término <em>prócer</em> me suena a estatua,                            fría e inanimada. ¿No les pasa lo mismo? </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Si                            nos mencionan a William <strong>Wallace</strong>, nos conmovemos;                            si nos nombran a Manuel <strong>Belgrano</strong>, lo único                            que se nos viene a la mente es la figurita del Billiken                            que ni siquiera representa al Belgrano rubio, de ojos                            claros y apasionado de la realidad. ¿Cómo                            es posible esto? Aquí descubrimos dos problemas,                            uno se relaciona con la posmodernidad y el otro con                            la educación: Marketing y estrategia de venta                            por un lado, y conciencia de hechos, por el otro.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Seamos                            realistas, nuestros héroes no tienen prensa,                            los han hecho carecer de “encanto novelístico”,                            y para colmo son encasillados en roles fijos e inflexibles.<strong> Belgrano</strong>, el creador de la bandera; <strong>Sarmiento</strong>,                            el maestro; <strong>San Martin</strong>, el militar y estratega.                            Sólo exponer algunos casos.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Despojados                            de todo viso de humanidad y grandeza han devenido en                            pedazos de mármol arrastrándose por los                            pasajes de la memoria escolar. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Imágenes                            unidimensionales de hechos trastocados y personalidades                            desinfectadas. O lo que es igual de injusto: resaltamiento                            de las imperfecciones humanas con el fin de sentirnos                            menos miserables desde nuestra posición de comodidad                            massmediática.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> La                            historia bien entendida comienza por casa&#8230; porque                            es típico: a la hora de hacerse cargo, la culpa siempre                            la tiene el otro. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Compartir                            el pasado familiar es el primer paso para comprender                            la historia nacional y mundial. Generar la inquietud                            y la curiosidad por las cosas es fundamental. Despertar                            el sentimiento de compromiso con nuestra memoria es                            hacernos cargo de nuestra realidad , es dejar de criticar                            compulsivamente la acción de todo aquel que pretende                            hacer algo. Resulta imperioso <strong>unirse a la rueda de                            un accionar inteligente </strong>dejando de mirar la existencia                            desde el diván de la evaluación.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> <strong>Educar                            en y con valores</strong> es una de las estrategias para                            resolver esta encrucijada de vacuidad y sinrazón,</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> A                            veces me desespera la indiferencia a la que son sometidos                            todos aquellos sujetos que forjaron y se sacrificaron                            por sus ideales. Debido a eso, <strong>esta</strong> <strong>editorial                            es para honrarlos, traerlos al frente de la memoria,                            acunarlos en los brazos de la gratitud y tomar la antorcha                            de la lucha.</strong> Los tiempos nos imponen una nueva revolución.                            Seguramente menos sangrienta.. una<strong> revolución                            de las mentes</strong>, una <strong>liberación de los grilletes                            conceptuales</strong> que nos aprisionan impidiéndonos Ser                            con dignidad. </span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> <em>Sentir                            el honor de ser humanos.<br />
Liberarnos del peso de los egoísmos y caprichos.<br />
</em></span><span class="texto"><em>Unirnos en vez de                            dividirnos.<br />
Contener en lugar de pedir.<br />
Renunciar en lugar de acumular. </em></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Es                            verdad, hubo y hay héroes que luchan por la libertad                            de los pueblos, héroes que escriben por la emancipación                            de las ideas, héroes que curan, héroes                            que escuchan, que aconsejan, sonríen, enseñan&#8230;                            Héroes que plasman sus sueños en el inconsciente                            del pueblo y unifican las acciones de los muchos para                            beneficio de todos. Héroes que abandonan el rebaño,                            que dejan de postrarse ante las imposiciones de los                            que ostentan el poder.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Hay                            infinidad de maneras de convertirse en héroe,                            todas nos hablan del desapego, la solidaridad y el amor.                            Hay héroes a cada paso; encontramos a los que                            luchan desde su puesto de trabajo, para hacer del mundo                            un lugar más justo, más cálido,                            más sano, más feliz, más inteligente,                            más armónico. Están los que se                            sumergen en la desesperanza de otros y tratan de encontrar                            allí la semilla de la alegría. Los que                            alimentan el cuerpo y los que nutren el alma; los que                            enseñan a comprender la realidad a partir del                            propio ejemplo. Los héroes cotidianos que no                            se encuentran en los libros de historia, aquellos que                            permanecen vivos en el recuerdo de los que se sintieron                            contenidos y amados.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Aprendamos                            a honrar a nuestros antepasados y a quienes, desde el                            presente, se juegan enteros por sus convicciones. Comencemos                            a construir el edificio de nuestra identidad desde las                            bases de nuestro pasado individual y grupal. Sólo                            de esa forma encontraremos en nosotros aquel sentimiento                            de grandeza que incendia nuestro corazón.</span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> Brindo                            por el despertar del sueño dogmático de la indiferencia. </span></p>
<p align="right"><span class="texto"> <strong>Feliz                            mes de la revolución.</strong></span></p>
<p class="subtit" align="left"><span class="texto"> </span></p>
<p class="subtit" align="right"><span class="texto"> A                            nuestra salud!</span></p>
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		<title>Todo lo que debimos pensar</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/04/todo-lo-que-debimos-pensar/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Apr 2008 15:52:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[religión]]></category>
		<category><![CDATA[Zoroastro]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Todo lo que debimos pensar                        y no pensamos
Todo lo que debimos decir y no dijimos
Todo lo que debimos hacer y no hicimos.
Todo lo que debimos pensar y pensamos
Todo lo que debimos decir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">&#8220;Todo lo que debimos pensar                        y no pensamos<br />
Todo lo que debimos decir y no dijimos<br />
Todo lo que debimos hacer y no hicimos.<br />
Todo lo que debimos pensar y pensamos<br />
Todo lo que debimos decir y hemos dicho<br />
Todo lo que debimos hacer y hemos hecho.<br />
Por nuestros pensamientos, palabras y acciones,<br />
Rezamos, oh, Dios, pidiendo perdón.<br />
Y nos arrepentimos haciendo penitencia.&#8221;
</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="right"><strong>El Zend-Avesta a Zoroastro (siglo X AC)</strong></p>
<p align="right">&nbsp;</p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p align="left">Los seres humanos                        hemos cometido muchos errores a lo largo de la historia,                        y la única forma de reivindicarnos es a través                        de la acción inteligente. La penitencia, en este                        sentido, es dejar de lado la personalidad y comenzar a pensar                        y actuar en pos de un ideal más humano, mas libre,                        más justo… por un mundo mejor.</p>
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		<title>El Buda: Vida y doctrina</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Apr 2008 14:19:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensadores]]></category>
		<category><![CDATA[biografía]]></category>
		<category><![CDATA[Buda]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>

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		<description><![CDATA[Su vida
Sidharta Gautama, conocido                        universalmente como el Buda, nació en el año                     [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Su vida</h2>
<p align="left"><span class="texto">Sidharta Gautama, conocido                        universalmente como el Buda, nació en el año                        560 A.C. cerca de la ciudad de Kapilavastu, en el actual                        Nepal y no lejos de la frontera septentrional de la India.                        Era hijo Primogénito del rey Suddhodana y de la reina                        Mahamaya, monarcas del pequeño reino de los Shakyas.</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Según afirman                        venerables tradiciones su nacimiento estuvo rodeado de una                        serie de señales prodigiosas y cuando recién                        nacido fue presentado por su padre a los principales personajes                        de la corte, algunos de los sabios invitados a la ceremonia                        predijeron que el niño llegaría a ser un gran                        monarca o un gran vidente. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Como heredero del trono,                        el príncipe recibió una esmerada educación                        y el trato respetuoso de criados y cortesanos que su alto                        rango y futuras responsabilidades exigían. El propio                        Buda dijo en cierta ocasión a algunos de sus discípulos                        que había sido criado con gran esmero, que había                        vestido lujosos trajes de seda, que en la residencia real                        había vivido en tres palacios distintos: uno para                        el verano, otro para le invierno y un tercero para la estación                        de lluvias, y que en aquellos palacios habían entretenido                        sus ocios numerosas doncellas hábiles en la danza                        y en el manejo de instrumentos musicales. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> A los diez y seis años                        de edad, el príncipe contrajo matrimonio con la princesa                        Yoshodara, elegida por su padre entre quinientas hermosas                        jóvenes de nobles familias del reino. Antes de que                        se celebrara el matrimonio, el padre de la novia, sin embargo,                        exigió que el futuro marido de su hija demostrara                        su hombría en las artes marciales, cosa que Gautama                        no tuvo ninguna dificultad en hacer ganando una competición                        en la que concurrieron otros muchos jóvenes nobles.                        El matrimonio se celebró y a su debido tiempo la                        esposa de Gautama le dió un hijo que recibió                        el nombre de Rahula. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> El matrimonio no modificó                        el lujo y las comodidades que rodeaban al príncipe.                        Su padre, el rey, preocupado por la profecía de los                        sabios de que su primogénito se entregaría                        a una vida de austeridades y preocupaciones religiosas,                        le había rodeado de todos aquellos lujos para evitar                        que entrara en contacto con el mundo exterior y sus crueles                        realidades. Por ello, el rey había tomado toda suerte                        de precauciones para que su heredero no saliera nunca de                        sus residencias. Pero las preocupaciones del monarca no                        pudieron evitar que el destino del primogénito se                        cumpliera. El momento crucial se produjo cuando el príncipe                        alcanzó la edad de veintinueve años. Las versiones                        tradicionales sobre las circunstancias que llevaron a Gautama                        a abandonar su herencia y su familia, si bien difieren en                        algunos detalles todas coinciden en lo esencial, es decir                        en el descubrimiento que el príncipe hizo de la existencia                        de la enfermedad, la vejez y la muerte. Estos fatales descubrimientos                        se produjeron como consecuencia de unos paseos el príncipe                        que dió por los alrededores de la residencia real.                        </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Aunque su padre había                        ordenado que todo aquello que pudiera resultar desagradable                        o turbador fuera apartado del camino que su hijo pensaba                        seguir, este se encontró de pronto con un anciano                        maltrecho y aquejado por todas las debilidades propias de                        una edad avanzada. El segundo encuentro, durante otro paseo                        fue con un hombre gravemente enfermo, sucio maloliente y                        abandonado por todos. En un tercer paseo el príncipe                        vio un cadáver de un hombre que era llevado a la                        pira funeraria para ser incinerado. Aquellos encuentros                        le revelaron los aspectos más dolorosos e insufribles                        de la vida, hasta entonces ocultados a sus ojos. Pero en                        un cuarto paseo también encontró un anciano                        anacoreta que mostraba en su rostro una gran serenidad y                        se comportaba con apacible sosiego. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Durante todos aquellos                        paseos y encuentros, el príncipe iba acompañado                        de su fiel auriga (cochero), a quién sometió                        a una seria de apremiantes preguntas para que le esclareciera                        aquellos hechos ignorados por él hasta entonces.                        El auriga le explicó que todos los hombres estaban                        destinados a envejecer si vivían bastante tiempo,                        que todos estaban dispuestos a sufrir enfermedades, algunas                        terriblemente dolorosas, y así mismo todos, sin excepción,                        estaban destinados a morir sin que ninguno pudiera soslayar                        este destino. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> El príncipe se                        sitió profundamente turbado por aquellas revelaciones.                        A causa de su anterior aislamiento desconocía que                        también las dolencias y la decrepitud formaban parte                        de la vida y que ésta finalmente estaba destinada                        a extinguirse. Para él, aquellos hechos resultaron                        de pronto más reales que le existencia placentera                        que había conocido hasta entonces. Fue una revelación                        dolorosa y trascendental, ya que a partir de aquel momento                        el príncipe quiso buscar una solución a aquellos                        hechos tan penosos e inevitables. El recuerdo del apacible                        anacoreta que había cruzado su camino en el cuarto                        encuentro le hizo sospechar que algunos hombres, pese a                        conocer las crueles realidades de la vida, habían                        encontrado el remedio para tan grandes males, decidió                        indagar entre aquellos maestros para que le explicaran el                        sentido profundo de la vida y le proporcionaran el alivio                        a sus sufrimientos. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Y así, una noche,                        el príncipe abandonó el palacio, abandonó                        a sus padres, a su esposa y a su hijo, decidido a encontrar                        la respuesta a las preguntas que le acuciaban. Ya lejos                        del palacio entregó a su fiel auriga que le había                        acompañado en su huida sus lujosos vestidos, sus                        joyas y su caballo, se vistió con un sayo y empezó                        una vida errante en busca de la verdad. Primero estuvo a                        los pies de dos maestros famosos, sin hallar en sus enseñanzas                        las respuestas a sus inquietudes. Pero como estaba decidido                        a encontrar la solución al problema que le atormentaba                        se entregó a una vida de gran rigor ascético                        en compañía de otros cinco compañeros                        que como él buscaban la verdad. Durante seis años,                        Gautama se sometió voluntariamente a una vida de                        austeridad y grandes sacrificios, creyendo que aquél                        era el camino para hallar la verdad, pero que, en realidad                        le llevaron a las puertas de la muerte pues, en otras renuncias,                        se había impuesto un régimen tan severo que                        apenas si comía, llegando al extremo de alimentarse                        con dos o tres granos de arroz al día. El propio                        Gautama describió en cierta ocasión a sus                        discípulos las consecuencias de los rigores a los                        que se había sometido diciéndoles: </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> &#8220;A causa de lo poco                        que comía todos mis miembros quedaron como hiedra                        reseca y enredada; mis nalgas parecían las pezuñas                        de un búfalo; mi espina dorsal sobresalía                        de mi espalda como las cuentas de un rosario; las pupilas                        de mis ojos estaban hundidas en sus cuencas y brillaban                        como el agua en el fondo de un pozo profundo; mi cabeza                        estaba arrugada como una calabaza cortada antes de haber                        madurado y dejada expuesta al sol y al viento; la piel de                        mi estómago colgaba flácida de mis huesos;                        y cuando quería obedecer la llamada de la naturaleza,                        al moverme me caía de bruces allí donde estuviese;                        incluso mis cabellos y el vello de mis piernas se desprendía                        de mi cuerpo porque estaba podrido es sus raíces&#8230;&#8221;                        </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Tras aquellos seis años                        de sacrificios, el príncipe comprobó que estos                        resultaban inútiles y no le conducían al descubrimiento                        de la verdad sobre la vida, por lo que de pronto renunció                        a seguir aquellas prácticas austeras; volvió                        a alimentarse normalmente, se bañó, tras haber                        recuperado sus fuerzas físicas, se entregó                        a una profunda reflexión. Sus cinco compañeros                        de sacrificios le abandonaron entonces creyendo que había                        renunciado a la búsqueda de la verdad. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Pero no era así.                        La tradición asegura que una vez repuesto, Gautama                        se sentó debajo de un árbol, conocido como                        Bodhi (en botánica Ficus religiosa) y se dijo a sí                        mismo: </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> &#8220;No me moveré                        de esta posición sentado en la tierra hasta que haya                        conseguido mi objetivo.&#8221; </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> También la tradición                        asegura que allí sufrió el asalto violento                        del Dios Mara, el tentador, y de todas sus huestes, que                        intentaron disuadirle por medio de promesas y amenazas de                        que prosiguiera con sus propósitos. Todas las tentaciones                        fueron rechazadas por Gautama. Y allí tras una noche                        de vela, e intensa concentración mental, sumido en                        un profundo trance, Gautama recibió por fin las respuestas                        a sus preguntas; quedó iluminado y se transformó                        en el Buda. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> &#8220;Mi mente quedó                        emancipada, surgió el conocimiento, desapareció                        la oscuridad y se hizo la luz&#8221;. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Buda tenía entonces                        treinta y cinco años de edad, y había constatado                        que la vida de los humanos, sujeta a una infinita cadena                        de reencarnaciones, estaba condenada inexorablemente al                        sufrimiento, al dolor y al llanto.</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> &#8220;Cuál creéis,                        ¡Oh monjes!, -preguntó en cierta ocasión                        a sus discípulos &#8211; que sea mayor, el agua de los                        cuatro grandes océanos o las lágrimas que                        habéis derramado mientras errabais de trasmigración                        en trasmigración?</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Yo os lo diré:                        </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Habéis vertido                        más lágrimas que todo el agua que contienen                        los cuatro grandes océanos&#8221;. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> El remedio estaba en                        interrumpir la infinita cadena de las reencarnaciones viviendo                        según los principios de las Cuatro Nobles Verdades                        que el Buda había descubierto (ver recuadro): Con                        la interrupción del la fatal cadena, quedaba interrumpido                        el sufrimiento. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> &#8220;YO, -dijo a sus                        primeros discípulos- no volveré más                        a este mundo. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> luego afirmó de                        forma más rotunda:</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Este es mi último                        nacimiento, de ahora en adelante no existirán para                        mí nuevos nacimientos&#8221;. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Era el anuncio del camino                        hacia el Nirvana, la condición en la que todo sufrimiento,                        dolor y angustia mental cesaban. Tras aquella trascendental                        experiencia, íntima y personal, el Buda debatió                        en su mente si sería conveniente proclamar a otros                        el camino de la salvación que él había                        descubierto. Se decidió por la predicación                        y llevó luz a la mente de los hombres.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<h2><span class="titulo">Su enseñanza:                        Las Cuatro Nobles Verdades </span></h2>
<p align="right">&nbsp;</p>
<p align="left"><span class="texto"><strong>1. La Noble Verdad                        Del Sufrimiento</strong></span></p>
<p align="left"><span class="texto"><strong> (Dukkha-Ariya-Sacca)</strong></span></p>
<p align="left"><span class="texto"> En el primer discurso                        con relación a la primera verdad, Buda dijo:</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> “Ésta, oh                        monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento                        es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es                        sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo                        que no se quiere es sufrimiento, separarse de lo que se                        quiere es sufrimiento, no alcanzar lo que se desea es sufrimiento.                        “</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> El nacimiento se define                        en el budismo como el primer momento en una existencia particular.                        En el caso de los seres humanos es el momento de concepción.                        El nacimiento es sufrimiento debido a que es la base de                        todo lo que inevitablemente sigue: la vejez, la enfermedad                        y la muerte. De acuerdo con la Doctrina del Origen Condicionado                        (paticca-samuppada), condicionado por el nacimiento ocurren                        la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, el                        pesar y la desesperanza. Que la vejez es sufrimiento no                        es difícil de comprender. Cuando envejecemos nuestras                        facultades declinan, somos más proclives a la enfermedad,                        menos independientes, etc. La enfermedad es sufrimiento.                        Cuando nos enfermamos experimentamos sensaciones corporales                        desagradables y como resultado a veces también sufrimiento                        mental en la forma de depresión, etc. Y morir es                        sufrimiento. Buda dice también que asociarse con                        lo que no se quiere es sufrimiento, asociarse con personas                        o cosas que nos son desagradables. Separarse de lo que se                        quiere es sufrimiento; separarnos de lo que poseemos, cosas                        o seres, separarnos de nuestros seres queridos, familiares,                        amigos temporal o permanentemente es sufrimiento. No alcanzar                        lo que se desea es sufrimiento. A veces deseamos poseer                        algo, material o espiritual, pero debido a las circunstancias                        de la vida no lo podemos obtener. Esta frustración                        de obtener lo que deseamos es sufrimiento. No es difícil                        comprender que todas estas condiciones de la vida son sufrimiento.                        </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Buda finaliza la exposición                        de la primera verdad diciendo: </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> &#8220;En breve, los cinco                        agregados de la adherencia son sufrimiento.&#8221; Los cinco                        agregados (pañcakkhandha) son todo lo que nosotros                        somos. Los cinco agregados son </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) el agregado de la                        materialidad (rupakkhandha),<br />
2) el agregado de la sensación (vedanakkhandha),<br />
3) el agregado de la percepción (saññakkhandha),<br />
4) el agregado de las formaciones (sankharakkhandha) y<br />
5) el agregado de la conciencia (viññanakkhandha).<br />
Es importante comprender que cuando Buda expone la verdad                        del sufrimiento primero utiliza términos convencionales                        tales como el nacimiento, la vejez, la muerte, etc. Sin                        embargo, Buda finaliza su exposición utilizando lenguaje                        filosófico, el lenguaje de las realidades últimas.                        Y es esta dimensión del término &#8216;dukkha&#8217;,                        sufrimiento, la que es más difícil de comprender                        y aceptar. Esto es así porque para ello es necesario                        una profunda experiencia acerca de la naturaleza de los                        fenómenos. Sólo cuando uno ha experimentado                        los fenómenos de acuerdo con su naturaleza real,                        es posible concluir que los cinco agregados de la adherencia                        son sufrimiento. Intelectualmente no es difícil aceptar                        que el nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte, etc.,                        son sufrimiento. Sin embargo, el intelecto no es suficiente                        para aceptar que los cinco agregados de la adherencia son                        sufrimiento. Se requiere algo más: Penetración                        o sabiduría. Investiguemos más a fondo acerca                        de la razón que los cinco agregados de la adherencia                        son sufrimiento.</span>
</p>
<p align="left"><span class="texto"> El término pali                        &#8216;dukkha&#8217; tiene generalmente tres significados. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) Dukkha-dukkha, literalmente                        sufrimiento-sufrimiento. Uno de los significados de la repetición                        de una palabra en pali es para dar énfasis. Dukkha-dukkha                        es el sufrimiento real como el dolor físico o el                        dolor mental. La enfermedad, la vejez, la muerte están                        incluidos en este tipo de sufrimiento. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 2) Viparinama-dukkha,                        sufrimiento como cambio. Aquí se incluyen los estados                        de felicidad. No porque los estados de felicidad en sí                        mismos sean sufrimiento sino por el hecho de su transitoriedad.                        </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 3) Sankhara-dukkha, sufrimiento                        de lo condicionado. Cuando Buda dice que los cinco agregados                        de la adherencia son sufrimiento se está refiriendo                        al sufrimiento de lo condicionado, al sufrimiento de aquello                        que es el producto de causas. Los cinco agregados son producto                        de causas, son condicionados. Y todo aquello que es condicionado                        es sufrimiento. De acuerdo al budismo todo lo condicionado                        está sujeto al surgir y al cesar. Es este continuo                        surgir y cesar de los cinco agregados lo que es sufrimiento.                        No hay nada que uno pueda hacer para detener este proceso                        de surgir y cesar, este proceso es como si ocurriera de                        acuerdo con sus propias leyes.</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Existe la idea equivocada                        entre algunos occidentales que el budismo es pesimista.                        Esto se debe tal vez al hecho de no comprender estas diferentes                        dimensiones del término pali dukkha. Pesimista u                        optimista es una actitud con relación a las cosas.                        El budismo no es pesimista sino realista. La verdad del                        sufrimiento es sólo una de las cuatro verdades. También                        existe la verdad de la cesación del sufrimiento.</span></p>
<p align="left"><span class="titulo">2. La Noble Verdad Del                        Origen Del Sufrimiento </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> (dukkha-samudaya-ariya-sacca)</span></p>
<p align="left"><span class="texto"><strong>La segunda noble verdad                        es el deseo.</strong></span></p>
<p align="left"><span class="texto">Esto es lo que Buda dice                        en el primer discurso:</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> “Ésta, oh                        monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es                        el deseo que produce nuevos renacimientos, que acompañado                        con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite,                        ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo                        por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y                        el deseo por la no-existencia.”</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> De acuerdo con el budismo                        el sufrimiento es debido al deseo y no a la disposición                        de un ser supremo. El deseo por los placeres sensuales significa                        deseo por los objetos de los sentidos tales como objetos                        visibles, audibles, olfativos, gustativos, tangibles y mentales.                        El deseo por la existencia significa deseo por la continuación                        de la existencia en el ciclo de renacimientos y muertes                        (samsara). El deseo por la no-existencia significa deseo                        por la aniquilación; es deseo asociado con la concepción                        errónea de que todo termina en el momento de la muerte.                        El deseo de acuerdo al budismo es una fuerza tremenda que                        tiene la potencialidad de producir renacimientos una y otra                        vez. Es debido a este deseo que los seres realizan acciones                        (kamma) buenas o malas. Y cuando hay acciones acumuladas                        hay efectos (vipaka). En otras palabras, es porque realizamos                        acciones en el pasado que existimos en el presente. Y siempre                        y cuando exista esta acumulación de acciones habrá                        renacimientos en el futuro. Por lo tanto, el origen del                        sufrimiento presente es el kamma que realizamos en el pasado.                        De acuerdo con la Doctrina del Origen Condicionado el deseo                        está condicionado por la sensación (agradable,                        desagradable o neutral). Cuando hay sensación agradable                        uno desea poseerla, cuando hay sensación desagradable                        uno desea su opuesto. La sensación neutral es igual                        que la agradable. Y cuando hay deseo hay adherencia (upadana),                        una forma más intensa de deseo. Cuando hay adherencia                        hay existencia (kamma). Cuando hay existencia hay renacimiento.                        Y cuando hay renacimiento hay vejez y muerte.</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Hay otra forma más                        gráfica de explicar esta segunda verdad. Cuando uno                        tiene apego a algo o a alguien y lo pierde, uno sufre. El                        sufrimiento que uno experimenta no es debido a la pérdida                        sino al apego que uno tiene hacia este algo o alguien. Piense                        acerca de los miles de seres humanos que mueren diariamente.                        Difícilmente uno experimentara gran sufrimiento por                        la pérdida de estos seres. Sin embargo, cuando uno                        de estos seres está ligado afectivamente a nosotros,                        uno experimenta sufrimiento. Esto es debido al apego o deseo,                        la segunda noble verdad.</span></p>
<p align="left"><span class="titulo"><strong>3. La Noble Verdad                        De La Cesación Del Sufrimiento</strong></span></p>
<p align="left"><span class="texto"><strong> (dukkha-nirodha-ariya-sacca)</strong></span></p>
<p align="left"><span class="texto"> La cesación del                        sufrimiento es la erradicación de las impurezas mentales.                        Sólo cuando uno ha erradicado las impurezas de la                        mente uno ha puesto fin al sufrimiento. Buda dice lo siguiente:</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> “Ésta, oh                        monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento.                        Es la total extinción y cesación de ese mismo                        deseo, su abandono, su descarte, liberarse del mismo, su                        no-dependencia.”</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Esta noble verdad también                        se denomina Nibbana. Nibbana es un término pali que                        es mejor dejarlo sin traducir porque es imposible encontrar                        un equivalente en nuestra lengua. El Nibbana es el objeto                        de ciertos tipos de conciencias. Hay ciertos tipos de conciencias                        que tienen la habilidad de tomar Nibbana como objeto. Estos                        tipos de conciencias se denominan conciencias del sendero                        y fruición. Cuando una de las conciencias del sendero                        toma el Nibbana como objeto se produce la erradicación                        de las impurezas mentales. Esta erradicación es gradual.                        Primero se erradican las impurezas más bastas como                        la concepción errónea y la duda. Después                        se erradican otras impurezas como el enojo, la vanidad,                        la agitación, etc. De acuerdo al budismo, el deseo                        o apego, es decir la segunda noble verdad, es una de las                        impurezas a ser erradicadas. Cuando la impureza del deseo                        es erradicada, se dice que uno ha realizado la cesación                        del sufrimiento.</span></p>
<p align="left"><span class="titulo"> <strong>4. La Noble Verdad                        Del Sendero Que Conduce A La Cesación Del Sufrimiento                        </strong></span></p>
<p align="left"><span class="texto"> (Dukkha-Nirodha-Gamini-Patipada-Ariya-Sacca)</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> La cuarta noble verdad                        también se denomina el camino medio (majjhima patipada)                        u óctuplo noble sendero. El óctuplo noble                        sendero es la práctica que uno debe seguir para alcanzar                        la cesación del sufrimiento. Es óctuplo porque                        posee ocho componentes. Buda dice los siguiente:</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> “Ésta, oh                        monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la                        Cesación del Sufrimiento. Simplemente este Óctuplo                        Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento,                        Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo,                        Recta Atención Completa y Recta Concentración.”</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Estos ocho componentes                        están divididos en tres grupos de acuerdo al nivel                        de la práctica. El primero es el grupo de la moralidad                        (sila). El segundo es el grupo de la concentración                        (samadhi) y el tercero es el grupo de la sabiduría                        (pañña). Si uno desea poner fin al sufrimiento                        uno debería recorrer este sendero, poner en práctica                        este óctuplo noble sendero. Para comprender esta                        división en tres grupos es necesario primero conocer                        que hay tres puertas de acción: La puerta del cuerpo,                        la puerta del lenguaje y la puerta de la mente. Sila o moralidad                        es para controlar la puerta del cuerpo y del lenguaje. Recto                        lenguaje, recta acción y recta vida pertenecen al                        grupo de la moralidad. </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> Recto lenguaje es de                        cuatro clases: </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) abstención                        de mentir,<br />
2) abstención de calumniar,<br />
3) abstención de lenguaje áspero y<br />
4) abstención de lenguaje frívolo. </span>
</p>
<p align="left"><span class="texto"> La recta acción                        es de tres tipos: </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) abstención                        de matar seres vivientes,<br />
2) abstención de robar y<br />
3) abstención de conducta sexual ilícita.                        </span>
</p>
<p align="left"><span class="texto">Recta vida significa obtener                        los medios necesarios para la subsistencia con recto lenguaje                        y con recta acción. Además, hay cinco tipos                        de actividades consideradas por el budismo como incorrecto                        medio de vida:</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) comerciar con veneno,<br />
2) comerciar con intoxicantes (drogas, alcohol),<br />
3) comerciar con armas,<br />
4) comerciar con esclavos y<br />
5) comerciar con animales para matanza.</span>
</p>
<p align="left"><span class="texto"> El segundo, el grupo                        de la concentración consiste de tres componentes:                        </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) recto esfuerzo,<br />
2) recta atención y 3)<br />
3) recta concentración. </span>
</p>
<p align="left"><span class="texto"> Estos tres son para controlar                        la puerta de la mente, para la eliminación temporaria                        de las impurezas mentales. Cuanto estos tres componentes                        están presentes en nuestras mentes las impurezas                        están temporalmente ausentes.</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> El tercer, el grupo de                        la sabiduría consiste de dos componentes: </span></p>
<p align="left"><span class="texto"> 1) recto entendimiento                        y<br />
2) recto pensamiento. </span>
</p>
<p align="left"><span class="texto"> Estos dos también                        tienen que ver con la puerta de la mente; son para la erradicación,                        la eliminación definitiva, de las impurezas mentales.                        Recto entendimiento significa comprender que los seres tienen                        el karma como su propiedad. Básicamente esto significa                        comprender que las malas acciones traen malos efectos y                        las buenas acciones traen buenos efectos. Recto entendimiento                        también significa la comprensión de las cuatro                        nobles verdades. Recto pensamiento es pensamiento de renunciación,                        ausencia de mala voluntad y ausencia de crueldad.</span></p>
<p align="left"><span class="texto"> En el Visuddhi-Magga                        (El Camino de la Purificación) del Venerable Budaghosa                        se compara a la verdad del sufrimiento con una enfermedad,                        la verdad del origen del sufrimiento con la causa de la                        enfermedad, la verdad de la cesación del sufrimiento                        con la cura de la enfermedad y la verdad del sendero que                        conduce a la cesación del sufrimiento con la medicina.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
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		<title>El chajá, leyenda guaraní</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Apr 2008 12:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[guarani]]></category>

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		<description><![CDATA[ Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro, seguras de encontrar el remedio que los salvara. Era la protectora dispuesta siempre a sacrificarse en beneficio de la tribu.

Los jóvenes admiraban su bondad y su belleza, y muchos solicitaron al Cacique el honor de casarse con tan hermosa doncella. Pero Taca rechazaba a todos. Su corazón no le pertenecía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="texto"><a title="Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro…" href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/guarani.jpg"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/guarani.thumbnail.jpg" border="0" alt="Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro…" hspace="9" align="right" /></a><span class="titulo"><strong>El cacique y su hija</strong></span></p>
<p><a title="Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro…" href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/guarani.jpg"></a></p>
<p class="texto">Aparte de todas estas condiciones, Taca                        era muy bella. De color moreno cobrizo su piel, tenía                        ojos negros y expresivos, y en su boca, de gesto decidido                        y enérgico, siempre brillaba una sonrisa. Dos largas                        trenzas negras le caían a los lados del rostro. Un                        tipoy cubría su cuerpo hasta los tobillos, y con                        un chumbé de colores lo ceñía a la                        cintura.</p>
<p class="texto">Las madres de la tribu acudían a                        ella cuando sus hijos se hallaban en peligro, seguras de                        encontrar el remedio que los salvara. Era la protectora                        dispuesta siempre a sacrificarse en beneficio de la tribu.</p>
<p class="texto">Los jóvenes admiraban su bondad y                        su belleza, y muchos solicitaron al Cacique el honor de                        casarse con tan hermosa doncella. Pero Taca rechazaba a                        todos. Su corazón no le pertenecía.</p>
<p class="texto">Ará-Naró, un valiente guerrero                        que en esos momentos se hallaba cazando en las selvas del                        norte, era su novio y pensaban casarse cuando él                        regresara. Entonces el viejo Cacique tendría, en                        su nuevo hijo, quien lo reemplazase en las tareas de jefe.</p>
<p class="texto"><strong> <span class="titulo">Un jaguar con sed                        de sangre</span></strong></p>
<p class="texto">La vida de la tribu transcurría serena;                        pero un día, tres jóvenes: Petig, Carumbé                        y Pindó, que salieron en busca de miel de lechiguana,                        volvieron azorados trayendo una horrible noticia. Al llegar                        al bosque en busca de panales, cada uno de ellos había                        tomado una dirección distinta. Se hallaban entregados                        a la tarea, cuando oyeron gritos desgarradores. Era Petig,                        que, sin tiempo ni armas para defenderse, había sido                        atacado por un jaguar cebado con carne humana y nada pudieron                        hacer los compañeros para salvarlo, pues ya era tarde.                        El jaguar había dado muerte al indio y lo destrozaba                        con sus garras. Carumbé y Pindó no tuvieron                        más remedio que huir y ponerse a salvo. Así                        habían llegado, jadeantes y sudorosos, a dar cuenta                        de lo sucedido.</p>
<p class="texto">Esta noticia causó estupor y miedo                        en la tribu, pues hasta entonces ningún animal salvaje                        se había acercado al bosque donde ellos acostumbraban                        ir a buscar frutos de banano, de algarrobo y de mburucuyá,                        que les servían de alimento.</p>
<p class="texto">Desde ese día no hubo tranquilidad                        en la tribu. Se tomaron precauciones; pero el jaguar merodeaba                        continuamente y muchas fueron las víctimas del sanguinario                        animal.</p>
<p class="texto"><strong> <span class="titulo">La decisión                        del Consejo</span></strong></p>
<p class="texto">El Consejo de Ancianos se reunió                        para tomar una determinación que pusiera fin a semejante                        amenaza de peligro para todos.</p>
<p class="texto">Y decidieron: era necesario dar muerte a                        quien tantas muertes había producido. Para conseguirlo,                        un grupo de valientes debía buscar y hacer frente                        a la terrible fiera, hasta terminar con ella.</p>
<p class="texto">El Cacique aprobó la determinación                        de los Ancianos. Pidió a los jóvenes de la                        tribu que quisieran llevar a cabo esta empresa, se presentaran                        ante él.</p>
<p class="texto">Grande fue la sorpresa del jefe cuando vio                        aparecer en su toldo a un solo muchacho: Pirá-U.</p>
<p class="texto">De los demás, ninguno quiso exponer                        su vida.</p>
<p class="texto">Pirá-U sentía gran admiración                        y un gran reconocimiento hacia el viejo Cacique. En cierta                        ocasión, hacía muchos años, Aguará                        había salvado la vida de su padre, de quien era gran                        amigo. Fue un verdadero acto de heroísmo el cumplido                        por el valiente Cacique, con peligro de su propia vida.</p>
<p class="texto">Desde entonces, nada había que Pirá-U,                        agradecido, no hiciera por el viejo Aguará. Por eso,                        ésta era una espléndida oportunidad para demostrarlo.                        Él sería el encargado de librar a la tribu                        de tan terrible amenaza. Así fue que Pirá-Ú,                        sin ayuda de nadie, confiando en su valor y en la fuerza                        que le prestaba el agradecimiento, partió a cumplir                        tan temeraria empresa. Gran ansiedad reinó en la                        tribu al siguiente día. Todos esperaban al valiente                        muchacho, deseosos de verlo llegar con la piel del feroz                        enemigo.</p>
<p class="texto">Pero las esperanzas se desvanecieron. Pasó                        ese día y otros más y Pirá-U no regresó.</p>
<p class="texto">Había sido una nueva víctima                        del jaguar. Nuevamente se reunió el Consejo y nuevamente                        se pidió la ayuda de los jóvenes guerreros.                        Pero esta vez nadie respondió&#8230; nadie se presentó                        ante el Cacique. Era increíble que ellos que habían                        dado tantas veces pruebas de valor y de audacia, se mostraran                        tan cobardes en esta ocasión.</p>
<p class="texto">
<p class="texto"><span class="titulo"><strong>Valentía de                        mujer</strong></span></p>
<p class="texto">Taca, indignada, reunió al pueblo,                        y en términos duros y con ademán enérgico,                        les dijo:</p>
<p class="texto">“Me avergüenzo de pertenecer a                        esta tribu de cobardes. Segura estoy de que si Ará-Naró                        estuviera entre nosotros, él se encargaría                        de dar muerte al sanguinario animal. Pero en vista de que                        ninguno de vosotros es capaz de hacerlo, yo iré al                        bosque y yo traeré su piel. Vergüenza os dará                        reconocer que una mujer tuvo más valor que vosotros,                        cobardes! ”</p>
<p class="texto">Así diciendo entró en su toldo.                        El padre, que se hallaba postrado por la enfermedad, se                        oponía a que su hija llevara a cabo una empresa tan                        peligrosa.</p>
<p class="texto">-Hija mía -le dijo- tu decisión                        me honra y me demuestra una vez más que eres digna                        de tus antepasados. Mi orgullo de padre es muy grande. Te                        quiero y te admiro; pero la tribu te necesita. Mi salud                        no me permite ser como antes y sin tu apoyo no podría                        gobernar. ”</p>
<p class="texto">- Padre, los dioses me ayudarán y                        yo volveré triunfante. Si permitimos que el sanguinario                        animal continúe con sus desmanes no podremos llegar                        al bosquecillo en busca de alimentos, y la vida aquí                        será imposible.”</p>
<p class="texto">- Hija mía; otros deben dar muerte                        al jaguar. Tú eres necesaria en la tribu y no es                        muy seguro que te libres de morir entre las garras de la                        fiera.</p>
<p class="texto">- Padre&#8230; tus súbditos han demostrado                        ser unos cobardes. Creen que el yaguareté es un enviado                        de Añá para terminar con nosotros, y temen                        enfrentarlo. Yo debo salvar a la tribu. ¡Permite que                        vaya, padre mío!</p>
<p class="texto">El anciano tuvo que acceder. Las razones                        que le daba su hija eran justas y claras &#8211; y no había                        otra manera de librarse de enemigo tan cruel.</p>
<p class="texto">
<p><span class="titulo"><strong>El regreso de Ará-Ñaró</strong></span></p>
<p><span class="texto"> Y Taca empezó los preparativos                        para ponerse en viaje ese mismo día al atardecer. </span></p>
<p><span class="texto"> Cuando se disponía a partir,                        varios jóvenes trajeron la noticia de que los cazadores                        que partieran hacía una luna, se acercaban. Estaban                        a corta distancia de los toldos. </span></p>
<p><span class="texto"> Fue para Taca una noticia que la lleno                        de placer y de esperanza. Entre los cazadores venía                        Ará-Ñaro, su novio, y él podría                        acompañarla para dar muerte al jaguar. Impacientes                        esperaban la llegada de los bravos cazadores, los que se                        presentaron cargados de innumerables animales muertos, pieles                        y plumas, conseguidos después de tantos sacrificios                        y de tantos peligros. </span></p>
<p><span class="texto"> Fueron recibidos con gritos de alegría                        y de entusiasmo por toda la tribu que se había reunido                        cerca del toldo del Cacique. Junto a la entrada se encontraba                        éste con su hija Taca, rodeados por los ancianos                        del Consejo. </span></p>
<p><span class="texto"> El viejo Aguará saludó                        con todo cariño a los valientes muchachos, que se                        apresuraron a poner a sus pies las piezas más hermosas. </span></p>
<p><span class="texto"> Ará-Naró, después                        de agasajar al Jefe, se dirigió a Taca, y como una                        prueba de su gran amor, le ofreció el presente que                        le tenía dedicado: una colección de las más                        vistosas y brillantes plumas de aves del paraíso,                        de tucán, de cisne, de garza y de flamenco. El gozo                        y la satisfacción se pintaron en el rostro de la                        doncella, que con una suave sonrisa agradeció el                        obsequio. </span></p>
<p><span class="titulo"><strong>Cuando los amantes se convierten                        en leyenda</strong></span></p>
<p><span class="texto"> Después&#8230; cada uno se retiró                        a su toldo. Aguará, Taca y Ará-Naró                        quedaron solos. El sol se había ocultado detrás                        de los árboles del bosquecillo cercano. Un reflejo                        rojo y oro teñía las nubes, y como venido                        de lejos se oyó el grito lastimero del urutaú. </span></p>
<p><span class="texto"> En ese momento, el viejo Cacique comunicó                        a Ará-Naró la decisión de su hija. </span></p>
<p><span class="texto"> -Hijo mío- le dijo &#8211; un jaguar                        cebado con sangre humana ha hecho muchas víctimas                        entre nuestro pueblo. El primero fue Petig, que tomado desprevenido,                        murió deshecho por la fiera. Después Saeyú                        y otros que, confiados, fueron al bosque en busca de alimentos.                        Se decidió dar muerte al sanguinario animal; pero                        Pirá-Ú, encargado de ello, no ha vuelto. Fue,                        sin duda, una víctima más&#8230; Y ahora nadie                        quiere hacer frente a tan terrible enemigo. Todos le temen                        creyéndolo un enviado de Añá, imposible                        de vencer. </span></p>
<p><span class="texto"> Taca, por su parte, ha decidido ser                        ella quien termine con el jaguar, y piensa partir ahora                        mismo. </span></p>
<p><span class="texto"> -Taca, eso no es posible- dijo resuelto                        Ara-Ñaro-. Esa no es empresa para ti. Y los guerreros                        de nuestra tribu: ¿qué hacen? ¿Cómo                        permiten que una doncella los aventaje en valor y los reemplace                        en sus obligaciones?. </span></p>
<p><span class="texto"> -Los jóvenes temen a Añá,                        y no quieren atacar a quien creen su enviado. </span></p>
<p><span class="texto"> -Taca, ¡no irás! Seré                        yo quien dé muerte al jaguar, y su piel será                        una ofrenda más de mi amor hacia ti. </span></p>
<p><span class="texto"> -No podrá ser, Ará-Ñaró.                        ¡He dado mi palabra y voy a cumplirla!&#8230; Dentro de                        un instante saldré en busca del jaguar, y cuando                        vuelva gritaré una vez más su cobardía                        a los súbditos del valiente Aguará. </span></p>
<p><span class="texto"> -No has de ir sola, Taca. Espera unos                        instantes y yo te acompañaré. </span></p>
<p><span class="texto"> &#8211; Ya debo partir, Ará-Ñaro;                        “yahá!”…, “yahá!”…(¡vamos!,                        ¡vamos!). </span></p>
<p><span class="texto"> Pronto se reunió Ará-Ñaró                        a su prometida, y cuando la luna envió su luz sobre                        la tierra, ellos marchaban en pos del enemigo de la tribu.                        La esperanza de terminar con él los alentaba. Cuando                        llegaron al bosque, Ará-Ñaró aconsejó                        prudencia a su compañera, pero ella, en el deseo                        de terminar de una vez por todas con el carnívoro,                        adelantándose, lo animaba: </span></p>
<p><span class="texto"> &#8211; “yahá!”…,                        “yahá!”… </span></p>
<p><span class="texto"> Cerca de un ñandubay se detuvieron.                        Habían oído un rozamiento en la hierba. Supusieron                        que el jaguar estaba cerca. Y no se equivocaban. Saliendo                        de un matorral vieron dos puntos luminosos que parecían                        despedir fuego. Eran los ojos de la fiera, que buscaba a                        quienes pretendían hacerle frente. Con paso felino                        se iba acercando, cuando Ara-Naró, haciendo a un                        lado a su novia y obligándola á guarecerse                        detrás de un añoso árbol, se dirigió,                        decidido, hacia la fiera. </span></p>
<p><span class="texto"> Fueron momentos trágicos los                        que se sucedieron. ¡El hombre y la fiera luchando                        por su vida! Ará-Naró era fuerte y valiente,                        pero el jaguar, con toda fiereza, lanzó un rugido                        salvaje. Taca, que desde su escondite seguía con                        ansiedad una lucha tan desigual, se estremeció. </span></p>
<p><span class="texto"> Un zarpazo desgarró el cuello                        del valiente indio y lo arrojó a tierra. Con él                        rodó la fiera enfurecida y poderosa. </span></p>
<p><span class="texto"> Taca dio un grito, y de un salto estuvo                        al lado del animal ensangrentado, que se trabó en                        pelea con su nueva atacante. </span></p>
<p><span class="texto"> Pero fue en vano. En esa prueba de                        valientes, ninguno salió triunfante. </span></p>
<p><span class="texto"> Taca, Ará-Ñaró                        y el jaguar pagaron con su vida el heroísmo que los                        llevó a la lucha. </span></p>
<p><span class="texto"> Pasaron los días. En la tribu                        se tuvo el convencimiento de la muerte de los jóvenes                        prometidos. </span></p>
<p><span class="texto"> -El viejo Cacique, cuya tristeza era                        cada vez mayor, fue consumiéndose día a día,                        hasta que Tupá, condolido de su desventura, le quitó                        la vida. </span></p>
<p><span class="texto"> Todos lloraron al anciano Aguará,                        que había sido bueno y valiente, y de quien la tribu                        recibiera tantos beneficios. </span></p>
<p><span class="texto"> Prepararon una gran urna de barro,                        y después de colocar en ella el cuerpo del Cacique,                        pusieron sus prendas y, como era costumbre, provisiones                        de comida y bebida. </span></p>
<p><span class="texto"> En el momento de enterrarlo, en el                        lugar que le había servido de vivienda, una pareja                        de aves, hasta entonces desconocidas, hizo su aparición                        gritando: &#8212; “yahá!”…, “yahá!”… </span></p>
<p><span class="texto"> Eran Taca y Ará-Naró,                        que convertidos en aves por Tupá, volvían                        a la tribu de sus hermanos. </span></p>
<p><span class="texto"> Ellos los habían librado del                        feroz enemigo, y desde ahora serían sus eternos guardianes,                        encargados de vigilar y dar aviso cuando vieran acercarse                        algún peligro. </span></p>
<p><span class="texto"> Por eso, el chajá, como le                        decimos ahora, sigue cumpliendo el designio que le impusiera                        Tupá, y cuando advierte algo extraño, levanta                        el vuelo y da el grito de alerta: &#8220;Yahá!&#8230;,                        &#8221; &#8220;Yahá!&#8221;&#8230; </span></p>
<p><span class="titulo">Reseña sobre fauna argentina</span></p>
<p><span class="texto"> El Chajá es un ave zancuda.                        Su cuerpo de regular tamaño, está recubierto                        por plumas de color gris plomizo. En su cuello una línea                        de plumas negras forma un collar, y dos manchas blancas                        se destacan en el dorso. Sus alas están provistas                        de espolones, y luce un copete en la nuca. Habita en lugares                        húmedos, pantanosos o en las orillas de ríos                        o arroyos. Entra al agua, pero no sabe nadar. </span></p>
<p><span class="texto"> Sólo se los caza vivos y en                        pareja, pues si así no se hiciera, el ave moriría                        al ser separado de su compañero. </span></p>
<p><span class="texto"> Es tal el cariño que se profesan                        entre sí, que si uno se enferma, el otro no se aparta                        de su lado y trata de auxiliarlo en todo momento con mucho                        cariño. Si llega a morir, no es extraño que                        al poco tiempo muera el otro también. </span></p>
<p><span class="texto"> Construyen el nido ayudándose                        los dos, y cuando llega el momento de empollar, lo hacen                        también los dos alternativamente. Una vez nacidos                        los polluelos, ambos se encargan de ellos: la hembra los                        cuida y el macho les proporciona alimento y los defiende. </span></p>
<p><span class="texto"> Es un ave vigilante, y a la menor                        señal de peligro, levanta el vuelo y grita: &#8220;Chajá!&#8221;                        o &#8220;Yahá&#8221;. De este grito se ha tomado el                        nombre con que la distinguimos. </span></p>
<p><span class="texto"> Vuela a gran altura describiendo círculos                        y puede mantenerse mucho tiempo en el aire. Persigue a las                        aves de rapiña, siendo por ello una excelente guardiana                        de gallineros y rebaños, reemplazando muchas veces                        al perro. </span></p>
<p><span class="texto"> Se domestica con facilidad, llegando                        a reconocer a su amo y a las personas de la casa. </span></p>
<p><span class="texto"> El hombre no la persigue para comer,                        pues su carne no es comestible. Al cocinarla se transforma,                        en su mayor parte, en espuma. </span></p>
<p><span class="texto"> De aquí el dicho &#8220;Pura                        espuma como el chajá</span>&#8220;.</p>
<h3>Vocabulario</h3>
<p><strong>Aguará</strong>:                                  Zorro<br />
<strong>Ara- ñaró</strong> : Rayo<br />
<strong>Carumbé</strong>: Tortuga<br />
<strong>Chumbé</strong>: Faja<br />
<strong>Lechiguana</strong>: Abeja<br />
<strong>Petig</strong>: Tabaco<br />
<strong>Pindó</strong>: Palmera<br />
<strong>Pira – ú </strong>: Pescado negro<br />
<strong>Saeyú</strong>: Amarillo<br />
<strong>Taca</strong>: Luciérnaga<br />
<strong>Tipoy</strong>: Túnica</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Un oficinista silencioso: la vida de Fernando Pessoa</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/un-oficinista-silencioso-la-vida-de-fernando-pessoa/</link>
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		<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 11:34:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Pessoa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/27/un-oficinista-silencioso-la-vida-de-fernando-pessoa/</guid>
		<description><![CDATA[ Escondido tras la máscara de un oficinista -lo que en rigor tampoco fue, porque sólo aceptó el trabajo para subsistir y con la condición de no cumplir horarios-, Pessoa emerge como un hombre regido por la pasión. Fue un seguidor del ocultismo y la astrología. Pero, ante todo, un lector empedernido que abordó tempranamente a los autores más difíciles.

El sufrimiento lo acompañó siempre, tanto a un nivel existencial como material. En vida no tuvo nada: carrera, amores, relaciones sociales, obra (sólo vio publicado su libro Mensaje, en 1934).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="texto"><img class="alignleft" style="float: left; margin-left: 9px; margin-right: 9px;" src="http://www.revistablush.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/pessoa.jpg" alt="El gran Pessoa" hspace="9" width="195" height="278" align="left" /><strong><span class="titulo">Su                        vida</span></strong></p>
<p class="texto">Fernando Pessoa nació el 13 de junio                        de 1888 en la ciudad de Lisboa. Muy poco se sabe de su vida                        personal, salvo que salía siempre hacia el mediodía,                        iba a un café, pedía alcohol y al terminar                        su bebida se marchaba. Escribía de noche y preferentemente                        parado.</p>
<p class="texto">Pero no nos vayamos tan lejos en el tiempo                        aun, el padre de Pessoa muere cuando Fernando tiene cinco                        años; su madre se vuelve a casar dos años                        después con el consul portugués de Durban,                        Sudáfrica. Hecho que explica porqué Fernando                        pasó su infancia y juventud en Africa del sur, recibiendo                        una educación inglesa.</p>
<p class="texto">Henriqueta, su media hermana, lo recuerda                        como un niño silencioso que casi no jugaba y que                        ya escribía desde entonces.</p>
<p class="texto">En 1905, a los diecisiete años, regresa                        a Portugal. Solitario, retraído, forja su obra lentamente,                        al mismo tiempo que trabaja como traductor comercial en                        inglés y francés.</p>
<p class="texto">Inicia su obra poética en portugués                        en 1912, con algunos poemas publicados en la revista a Aguia.                        En 1913 publica 35 sonetos en inglés.</p>
<p class="texto">Por aquel entonces entra en relación                        con el grupo saudosista acaudillado por Teixeira de Pascoaes,                        pero lo abandona pronto, para ser, con Sá-Carneiro,                        uno de los introductores de los movimientos de vanguardia                        en Portugal.</p>
<p class="texto">&#8220;No conozco otra vida de escritor tan                        carente, como tampoco otra que haya sido tan transfigurada                        por el arte&#8221;. Las palabras son del prefacio de la biografía                        de Fernando Pessoa, Extraño Extranjero, escrita por                        el francés Robert Bréchon. &#8220;El poeta                        no ha querido, como ciertos estetas, hacer de su existencia                        una obra de arte; ha preferido escenificarla en su obra,                        concebida como un vasto drama donde los heterónimos                        le dan la réplica y se replican, a su vez, mutuamente&#8221;.</p>
<p class="texto">Esa imagen del poeta con camisa blanca,                        traje oscuro, corbata y sombrero gris se repite hasta el                        infinito hasta convertirse en una especie de “monograma”                        del poeta que en algún momento fue considerado &#8220;un                        fracasado&#8221; o, peor aún,&#8221;un inútil&#8221;.</p>
<p class="texto"><strong><span class="titulo">El poeta de oficina</span></strong></p>
<p class="texto">Escondido tras la máscara de un oficinista                        -lo que en rigor tampoco fue, porque sólo aceptó                        el trabajo para subsistir y con la condición de no                        cumplir horarios-, Pessoa emerge como un hombre regido por                        la pasión. Fue un seguidor del ocultismo y la astrología.                        Pero, ante todo, un lector empedernido que abordó                        tempranamente a los autores más difíciles.</p>
<p class="texto">El sufrimiento lo acompañó                        siempre, tanto a un nivel existencial como material. En                        vida no tuvo nada: carrera, amores, relaciones sociales,                        obra (sólo vio publicado su libro Mensaje, en 1934).                        Bebió en exceso. Y tenía sobre todo, el vicio                        de no terminar nunca nada de lo que empezaba, quizas con                        esta cita del fragmento 152 del “libro del desasosiego”                        podamos comprender porqué incluso no pudo esperar                        a concluir con su vida de forma natural: “Me quedo                        desolado cuando termino algo. Me quedo pasmado y desolado.                        Mi instinto de perfección debería impedirme                        acabar; debería impedirme incluso empezar…”</p>
<p class="texto">Cuando se suicidó uno de sus pocos                        amigos, le dedicó la siguiente oración fúnebre:                        &#8220;genio del arte, Sá-Carneiro no conoció                        en esta vida ni alegría ni dicha (&#8230;). Así                        les ocurre a los señalados por los dioses. El amor                        les da la espalda, la esperanza no los reclama, la gloria                        los ignora&#8221;.</p>
<p class="texto"><strong><span class="titulo">Sobre heterónimos                        y ortónimos</span></strong></p>
<p class="texto">El año 1914 fue decisivo en la obra                        del poeta, por la invención de sus tres heterónimos.                        Pessoa crea su obra proyectándola sobre cuatro personalidades                        distintas y divergentes en la que se incluye a él                        mismo (Fernado Pessoa) como ortónimo.</p>
<p class="texto">Cuando hablamos de heterónimos no                        estamos refiriéndonos a seudónimos, ni a un                        juego de dispersión emocional, sino a individualidades                        que deben ser consideradas distintas del propio autor. La                        obra seudónima es la del autor en su personalidad,                        salvo en el nombre con que firma; la heterónima es                        del autor fuera de su personalidad, es de una individualidad                        completa fabricada por él, como si fueran los parlamentos                        de cualquier personaje de cualquier drama suyo.</p>
<p class="texto">Cada uno de sus heterónimos parecía                        tener una misión clara y definida dentro de la creación                        poética: el &#8216;poder de despersonalización dramática&#8217;                        se lo otorgó a Alberto Caeiro, la &#8216;disciplina mental&#8217;,                        a Ricardo Reis, y &#8216;toda la emoción que no debo ni                        a mí ni a mi vida&#8217; fue para Alvaro de Campos.</p>
<p class="texto">Pessoa fue todos y cada uno de ellos: fue                        Alberto Caeiro, un poeta sensualista y pagano. Pero también                        fue el futurista Alvaro Campos y el helenista y horaciano                        Ricardo Reis, al que el Premio Nobel de Literatura José                        Saramago dedicara una de sus mejores novelas. Por último,                        asumió la voz del acongojado Bernardo Soares, autor                        del Libro del Desasosiego, que actualmente muchos especialistas                        consideran la obra de su vida.</p>
<p class="texto"><strong><span class="titulo">Su obra </span></strong></p>
<p class="texto"><strong>Pessoa </strong>sólo publicó                        en vida un libro, <strong>Mensaje</strong> (1934), que presentó                        al premio literario &#8220;Antero de Quental&#8221; y quedó                        en segundo lugar.</p>
<p class="texto">Mensagem (contracción de “Mens                        agitat molem” –el espiritu es quien guia a la                        materia) se trata de una epopeya asociada generalmente a                        cierto nacionalismo literario, aunque va más allá                        de la mera exaltación histórica para ofrecernos                        una interpretación mística de Portugal.</p>
<p class="texto">Estructurado en tres grandes partes (&#8221;Blasón&#8221;,                        &#8220;Mar Portugués&#8221; y &#8220;El Encubierto&#8221;),                        este libro hace un repaso por los principales acontecimientos                        de la historia portuguesa, retratando a sus figuras centrales,                        desde Ulises, Viriato, Alfonso Enríquez, Enrique                        el Navegante o Vasco de Gama hasta concluir en Don Sebastián                        y &#8220;la madrugada irreal del Quinto Imperio&#8221; (con                        claras reminiscencias del Padre António Vieira).</p>
<p class="texto">En Mensagem Pessoa procede a una lectura                        esotérica del curso de la historia portuguesa, recuperando                        sus símbolos, sus leyendas y lo esencial de su mitología                        para crear una imagen del destino de Portugal, un destino                        aún por cumplirse.</p>
<p class="texto">También es muy interesante la obra                        de del modesto, rural y retirado<strong> Alberto Caeiro</strong> y su discípulo urbano <strong>Álvaro de Campos</strong>.                        Estas dos criaturas con autonomía y personalidad                        propias nacieron el mismo día y se estableció                        entre ellos un vínculo duradero, el de maestro y                        discípulo. Sus estilos son distintos, y sus perspectivas                        vitales también, pero algo les une de una manera                        profunda. Los dos quieren guiar su vida por el mandamiento                        del sentir antes que por cualquier otro. Sentir, no pensar,                        dejar que la vida sea una totalidad que se afirme desde                        su inmediatez sensitiva sin ninguna clase de intermediarios,                        y, sobre todo, sin el propio yo que como conciencia reflexiva                        e inquisitiva se interpone entre las cosas del mundo y los                        sentidos que las perciben. Pero una diferencia les separa                        radicalmente:</p>
<p class="texto"><strong>Caeiro</strong> –que teme al                        pensamiento como a una enfermedad- dedica todo su empeño                        a demostrar que la naturaleza que nos rodea es, en sí                        misma, suficiente porque se limita a ser sin más,                        y se desconoce a sí misma, y en ese desconocimiento                        está toda su fuerza.</p>
<p class="texto">Esa existencia no reflexiva, que ignora la                        conciencia y las preguntas inútiles, es una forma                        de felicidad a la que aspira el sencillo y complejo Caeiro                        y que logra expresar más de una vez. Es decir, Caeiro                        no conoce los tormentos de los desdoblamientos, goza de                        un yo estable y aspira a ser como la luz del sol que &#8220;no                        sabe lo que hace / y por eso no se equivoca y es común                        y es buena&#8221;.</p>
<blockquote>
<p class="texto">“Por eso (¡tristes de nosotros                          que traemos el alma<br />
vestida!)<br />
Eso exige un estudio profundo,<br />
Un aprendizaje de desaprender<br />
Y un secuestro en la libertad de aquel convento<br />
Del que los poetas dicen que las estrellas son las<br />
Monjas eternas<br />
Y las flores las penitentes convictas de un solo día,<br />
Pero donde al final las estrellas no son sino estrellas<br />
Ni las flores sino flores,<br />
Siendo que las llamamos estrellas y flores.”<br />
<strong>[del “Guardador de rebaños”,                          Alberto Caeiro]</strong></p>
</blockquote>
<p class="texto">Pero <strong>Álvaro de Campos</strong> es un atormentado, enfermo de la enfermedad inquietante                        de no ser un yo integrado y feliz. No hay lugar que apacigüe                        las ansias constantes de Álvaro de Campos y su infelicidad                        es no poder estar donde quisiera estar, aunque tampoco sabría                        él mismo definir muy bien en qué sitio quisiera                        estar, quizá únicamente en un lugar de legendaria                        infancia. Todo es destierro y ansia de partir, sea como                        sea, para emprender un viaje a ninguna parte, a una lejanía                        que se hace abstracta inconcreción, lugar o destino                        inapresable, la lejanía de las lejanías. Todo                        es deseo de no existir, de un cansancio o tedio infinito                        –Baudelaire se queda corto a su lado- y todo es enfermedad:                        la enfermedad del mismo Pessoa, la incapacidad de sentir                        la realidad sin interponer obligadamente el pensamiento                        mediador -que con sus distorsiones enloquece la vida-. &#8220;Grandes                        son los desiertos, y todo es desierto&#8221;, dice Álvaro                        de Campos. Es esa profundidad inquietante, inabarcable,                        demoledora en sus aristas, la que nos pone a sus pies, rendidos                        como él por sus fatigas y ansias, como transportados                        a un universo mas que literario.</p>
<blockquote>
<p class="texto">“En la noche terrible, sustancia                          natural de todas las<br />
noches,<br />
En la noche de insomnio, sustancia natural de todas<br />
mis noches,<br />
Recuerdo, velando en modorra incómoda,<br />
Recuerdo lo que hice y lo que podría haber hecho                          en<br />
La vida.<br />
Recuerdo, y una angustia<br />
Se dispersa por mí todo como un frío del                          cuerpo o un<br />
Miedo.<br />
Lo irreparable de mi pasado -¡ése es el cadáver!-<br />
Todos los otros cadáveres puede ser que sean<br />
Ilusión.<br />
Todos los muertos puede ser que sean vivos en otra<br />
Parte.<br />
Todos mis propios momentos pasados puede ser que<br />
Existan en algún lugar,<br />
En la ilusión del espacio y del tiempo,<br />
En la falsedad de transcurrir.<br />
Pero lo que yo no fui, lo que yo no hice, lo que ni<br />
Siquiera soñé;<br />
Lo que sólo ahora veo que debería haber                          sido-<br />
Eso está muerto más allá de todos                          los Dioses<br />
Eso-y fue finalmente lo mejor para mí- ni los Dioses<br />
Hacen vivir…<br />
Si en cierta altura<br />
Hubiese girado para la izquierda en vez de para la<br />
Derecha;<br />
Si en cierto momento<br />
Hubiese dicho sí en vez de no, o no en vez”</p>
<p class="texto"><strong>[De: “Lisbon Revisted”, Álvaro                          de Campos]</strong></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>El Dalai Lama</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 19:34:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>

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		<description><![CDATA[
“Recuerda,                        nuestro propósito no es hacer más budistas;                        es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="texto"><strong>“Recuerda,                        nuestro propósito no es hacer más budistas;                        es hacer más seres que han logrado la iluminación.                        Cuando enseñes budismo no animes a la gente a hacerse                        budista; anímales a cultivar en su interior las cualidades                        del amor, la compasión, la responsabilidad universal                        y la sabiduría. Si algunas personas especiales con                        fuertes conexiones kármicas desean hacerse formalmente                        budista, entonces es aceptable; pero en general, lo importante                        es el compromiso con los valores espirituales internos,                        no con una tradición religiosa especifica</strong>”</p>
</blockquote>
<p class="texto">&nbsp;</p>
<p class="texto"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/dalai.jpg" alt="Dalai Lama" align="left" hspace="9" /> Tenzin Gyatso, Su Santidad el 14vo. Dalai                        Lama, es el líder espiritual y temporal de seis millones                        de tibetanos. Nació el 6 de Julio de 1935 en una                        pequeña villa campesina, y a los dos años                        fue reconocido -de acuerdo a la tradición de su país-                        como la reencarnación del anterior Lama, y por consiguiente                        la encarnación de Avalokitesvara, el Buda de la Compasión.</p>
<p class="texto"> En 1950, a los quince años, recayó                        sobre él la responsabilidad política de ser                        Jefe de Estado, cuando el Tíbet fue amenazado por                        la poderosa China. A pesar de sus esfuerzos por encontrar                        una solución pacífica al conflicto, Pekín                        continuó su despiadada política en el Tíbet                        occidental, dando origen a levantamientos populares en pro                        de la independencia. <a href="http://www.tibetoffice.org/sp/index.php?url_channel_id=1&amp;url_publish_channel_id=921&amp;url_subchannel_id=921&amp;well_id=2" title="Palabras conmemorativas del Dalai Lama 2008" target="_blank"></a>, Su Santidad se dirigió                        a la India en busca de asilo, seguido por 80.000 refugiados,                        y a partir de 1960 presidió, en Dharamsala, India,                        el gobierno tibetano en el exilio.</p>
<p class="texto"> El Dalai Lama se abocó a la inmediata                        y urgente tarea de preservar la cultura tibetana. Fundó                        asentamientos agrícolas para que los refugiados viviesen                        en ellos, un sistema autónomo de educación                        y otros institutos culturales para preservar las artes y                        la ciencia, sin descuidar la fundación de más                        de 200 monasterios para mantener la tradición budista,                        esencial al espíritu tibetano.</p>
<p class="texto"> En 1963, promulgó una constitución                        democrática, basada en el budismo y en la Declaración                        Universal de los Derechos Humanos, como el modelo para un                        Tíbet libre. Desde entonces, ha sido el más                        vigoroso defensor de este experimento democrático,                        presentando permanentemente propuestas para resolver la                        situación de la independencia. La oposición                        de las autoridades chinas, sin embargo, ha impedido toda                        solución.</p>
<p class="texto"> Defensor ardiente de la paz y la pluralidad                        ideológica, el Dalai Lama ha recibido numerosos premios                        internacionales, incluido el Nobel de la Paz en 1989. Al                        otorgárselo, el Comité Nobel enfatizó:                        &#8220;El Dalai Lama ha desarrollado su filosofía                        de Paz a partir de un enorme respeto por todos los seres                        vivos, y basado en el concepto de la responsabilidad universal                        que compete a toda la humanidad, así como a la naturaleza&#8230;                        se ha destacado proponiendo soluciones constructivas para                        resolver los conflictos internacionales, los temas de derechos                        humanos y los problemas ambientales del planeta.&#8221;</p>
<p class="texto"> El Dalai, en sus viajes, no trata de convertir                        a los occidentales al budismo, si no más bien inspirar                        en su interior un compromiso con los valores espirituales                        universales del amor, la compasión y la sabiduría.</p>
<p class="texto"> Él dijo en cierta ocasión:                        “<em>mi religión es el amor y la compasión,                        porque estas son cualidades que todos los seres conscientes                        necesitan. Independientemente de si sigue o no una tradición                        religiosa, el amor y la compasión son apreciados                        por todos.&#8221;</em></p>
<p class="texto"> En muchas ocasiones se han acercado monjes                        cristianos para pedirle que le dieran la ordenación                        budista, pero él rehusó, diciendo que con                        ser buenos monjes cristianos era suficiente, y que si estaban                        interesados en el budismo solo tenían que estudiar                        y practicar cualquiera de los aspectos de la doctrina budista                        que les resultara de utilidad, e incorporarlos a su adiestramiento                        cristiano habitual a modo de elementos complementarios.</p>
<p class="texto"> Enlaces en el Diario <a href="http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Tenzin/Gyatzo/2378/" target="_blank">El País </a>(España)</p>
<p class="texto">En relación sobre los últimos sucesos entre China y Tibet:</p>
<p class="texto">[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=t6s8zGTuJjQ[/youtube]</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La brevedad de la vida, memorias sobre Séneca</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/la-brevedad-de-la-vida-memorias-sobre-seneca/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 18:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Séneca]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>

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		<description><![CDATA[(*) Su Vida
 Nace en Córdoba, hacia el año                        4 a.C. Sus padres fueron: Séneca El Viejo, un famoso retórico,             [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="texto"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/senado.jpg" alt="Senado. Fotografía actual" align="left" hspace="9" /><strong>(*) Su Vida</strong></p>
<p class="texto"> Nace en Córdoba, hacia el año                        4 a.C. Sus padres fueron: Séneca El Viejo, un famoso retórico,                        y Helvia Paulina, mujer de excelente carácter y educación.                        La familia del filósofo pertenece a la nobleza de                        provincias: son miembros adinerados del <a href="http://books.google.com.ar/books?id=ae8RAAAAIAAJ&amp;pg=PA358&amp;lpg=PA358&amp;dq=ordo+equestris&amp;source=web&amp;ots=9S186d6PXy&amp;sig=1Y8G1gRBbak6Q4Ah2rCreLAkNVM&amp;hl=es" target="_blank">ordo equestris</a> (caballería).</p>
<p class="texto">Séneca se educa en <a href="http://www.mappas.org/el-coliseo-de-roma-mappa10.htm" target="_blank">Roma</a>, estudia                        Retórica hasta los 18 años, con Fabiano Papirio.                        Después, asiste a las lecciones del estoico Atalo (que                        fue su maestro de moral) y de Soción, un ecléctico                        muy influído por el <a href="http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/06/pitagoras-el-universo-es-matematico/" title="En esta revista" target="_blank">pitagorismo</a>. Con miras a su promoción                        social, Séneca abandona los estudios de filosofía, centrándose en la Retórica y  ejerciendo como abogado.</p>
<p class="texto"> En el año 25 viaja a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandr%C3%ADa" target="_blank">Alejandría</a>                        (Egipto) para reponer su salud, siempre delicada.                        La estancia de 6 años en este país lo pone                        en contacto con la cultura egipcia, ampliando sus horizontes                        intelectuales. Basándose en los conocimientos adquiridos,                        escribe su primer libro, <em>De situ et sacris Aegypti</em>, obra                        que se ha perdido.  También estudia por esta                        época a Panecio y Posidonio, dos maestros del <a href="http://filosofia.idoneos.com/index.php/328460" target="_blank">estoicismo</a> (tardío).</p>
<p class="texto"> <strong>Comienzos de su carrera política</strong></p>
<p class="texto"> Vuelve a Roma en el año 31. Allí                        reanuda su vida de orador, y comienza su carrera política.                        Obtiene la <a href="http://www.dearqueologia.com/cuestura.htm" target="_blank">cuestura</a> en el año 33, y poco más                        tarde un puesto en el Senado. Su fama como retórico                        y como autor dramático provoca la envidia del emperador                        Calígula (37-41), quien planea matarlo. Convencido                        de que Séneca tendría una vida corta, a causa                        de su mala salud, fue posponiendo el crimen, hasta                        que él mismo fue asesinado, lo cual situó                        a Claudio como emperador.</p>
<p class="texto"> Séneca se casa, y nace su primer                        hijo: Marco Anneo. Probablemente daten de esta época,                        del 31 al 39, obras no conservadas, como <em>De lapidum natura,                        De piscium natura o De motu terrarum</em>. Tras la muerte de                        su padre en el año 39, Séneca escribe                        <em>Ad Marciam de consolatione</em>, y en el año 41 escribe                        <em><a href="http://es.geocities.com/biblio_e_seneca/ira.doc" title="Documento en formato word" target="_blank">De ira</a></em>.</p>
<p class="texto"> <strong>Acusación y destierro</strong></p>
<p class="texto"> Reinando Claudio, la emperatriz Mesalina                        consigue que Séneca sea acusado de adulterio con                        la princesa Julia Livila, hermana de Calígula y una                        de las principales enemigas de la emperatriz. Como consecuencia,                        Séneca es desterrado a Córcega, en el año                        41. En aquel territorio semisalvaje, entre grandes privaciones,                        Séneca escribe <em>Ad matrem Heluiam de consolatione                        </em>y <em>Ad Polybium de consolatione</em>.</p>
<p class="texto"> <strong>Indulto</strong></p>
<p class="texto"> Su destierro dura 8 años, hasta la                        boda de Claudio con Agripina. Entonces, ésta consigue                        que Séneca sea indultado y pueda volver a Roma. Es                        nombrado Pretor, y junto con Burro (Prefecto de la Guardia                        Pretoriana) comienza a ocuparse de la educación de                        Nerón, hijo de Agripina. En esta época, Séneca                        contrae segundas nupcias con Paulina, y escribe De breuitate                        vita y De tranquillitate animi.</p>
<p class="texto"> En el año 54, muere Claudio, envenenado.                        Séneca escribie la <em>Apokolokyntosis diui Claudii</em>,                        sátira en la que ridiculiza las pretensiones de divinidad                        de Claudio (&#8221;Apokolokyntosis&#8221; significa transformación                        en calabaza, por contraposición a &#8220;apoteosis&#8221;,                        transformación en dios).</p>
<p class="texto"> <strong>Nerón emperador</strong> <strong>y sus dos                        períodos de gobierno</strong></p>
<p class="texto"> Tras la muerte de Claudio, Nerón,                        de 16 años, se convierte en emperador y su tutor                        Séneca en árbitro del Imperio. Hasta el año                        59, la influencia política de Séneca es capital                        , pudiéndose decir que, junto con Burro, es el verdadero                        gobernante del Imperio. De esta época datan sus obras:                        <em>De constantia sapientis</em> y <em>De clementia</em>.</p>
<p class="texto"> Es el famoso período del <strong>gobierno                        bueno de Nerón</strong>. Séneca y Burro introducen                        reformas fiscales y judiciales, y fomentan una actitud más                        humanitaria hacia los esclavos. Al mismo tiempo, Séneca                        se venga de sus enemigos haciendo uso de los mismos métodos                        utilizados contra él. Numerosos políticos                        y senadores son desterrados a islas perdidas en el mapa.                        Su elevada posición le hace reunir una gran fortuna,                        la mayor del Imperio. Este hecho es criticado por Suilio,                        entre otros, y Séneca se defiende de las acusaciones                        escribiendo De uita beata.</p>
<p class="texto"> En el año 59, Agripina es asesinada                        por orden de su hijo Nerón, que, paulatinamente,                        ha ido tendiendo hacia un gobierno cada vez más personal                        y despótico. El propio Séneca es el encargado                        de redactar el discurso que Nerón leerá en                        el Senado, justificando el crimen. Por estos años                        escribe también De beneficis.</p>
<p class="texto"> A medida que Nerón va acaparando                        más poder, la influencia de Séneca comienza                        a declinar. En el año 62, la muerte de Burro lo deja                        en una situación aun más vulnerable. Todos                        sus enemigos, agrupados en torno a Tigelino, comienzan a                        acosarlo. En esta coyuntura, Séneca solicita de Nerón                        su retiro de las labores de gobierno, ofreciéndole                        incluso la entrega de toda su fortuna. Nerón se niega                        a aceptar, y le asegura que su vida no corre peligro.</p>
<p class="texto"> <strong>Suicidio obligado</strong></p>
<p class="texto"> &#8220;Sin ser capaz de marcharse definitivamente                        de Roma, Séneca se va apartando poco a poco de la                        vida pública. Esta es quizás la etapa más                        fecunda de su producción filosófica, pues                        escribe algunas de sus obras más famosas. De estos                        años, del 62 al 65, datan: <em>De otio, Naturales Quaestiones,                        Epistulae Morales ad Lucilium y De Prouidentia.</em></p>
<p class="texto"> En el año 65 es descubierta la conjura                        de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Calpurnio_Pis%C3%B3n" target="_blank">Cayo Calpurnio Pisón</a> contra el emperador. En opinión                        de muchos, el Imperio iba a ser entregado a Séneca.                        Nerón le ordena  suicidarse.</p>
<p class="texto">Séneca,                        con gran fortaleza, abraza a su mujer exhortándole  que trate de templar                        y no de eternizar su dolor, procurando con la contemplación                        de su vida pasada virtuosamente, tomar algún honesto                        consuelo y a su manera olvidar la memoria de su marido.</p>
<p class="texto">Ella, por el contrario, afirmando que también tenía                        hecha resolución de morir entonces, pide con gran                        instancia la mano del matador. Con esto Séneca, no                        queriendo impedirle su gloria, y amándola, por no dejar a tan caras prendas en poder de                        tantas injurias y tan crueles destrozos, le dijo:</p>
<blockquote>
<p class="texto">&#8220;Yo                        te había mostrado los consuelos que había                        menester para entretener la vida; mas veo que tú                        escoges la gloria de la muerte. No pienso mostrar que te                        tengo envidia al ejemplo que has de dar de ti, ni estorbarte                        esta honra. Sea igual entre nosotros la constancia de nuestro                        generoso fin, aunque es cierto que el tuyo resplandecerá                        con mayor excelencia.&#8221;</p>
</blockquote>
<p class="texto">Después de esto, se cortaron                        a un mismo tiempo las venas de los brazos.</p>
<p class="texto"> Séneca, porque siendo ya muy viejo                        y teniendo el cuerpo muy enflaquecido con la larga abstinencia                        despedía muy lentamente la sangre, se hizo cortar                        también las venas de las piernas y tobillos. Y cansado                        de la crueldad de aquellos tormentos, por no quebrantar                        con las muestras de su dolor el ánimo de su mujer,                        y por no deslizar él en alguna impaciencia, viendo                        lo que ella padecía, la persuadió a que se                        retirase a otro aposento. Y sirviéndose de su elocuencia                        hasta en aquel último momento de su vida, llamando                        quien le escribiese, dictó muchas cosas que, por                        haber quedado en el vulgo con las mismas palabras excusaré                        el referirlas.</p>
<p class="texto"> Mas Nerón, no teniendo odio particular                        contra Paulina y por no hacer más aborrecible su                        crueldad, mandó que se le estorbase la muerte. Y                        así, la persuasión de los soldados, sus propios                        esclavos y libertos le vendan las incisiones de las venas                        y le restañan la sangre, no se sabe si con su consentimiento;                        porque, como quiera que el vulgo se inclina siempre a los                        peores juicios, no faltó quien creyese que mientras                        juzgó por implacable la ira de Nerón, deseó                        la fama de imitar y acompañar en la muerte a su marido;                        mas que, habiéndole ofrecido después más                        blandas esperanzas, se dejó vencer de la dulzura                        de la vida. A ésta añadió después                        bien pocos años, con una loable memoria de su marido                        y con un color pálido en el rostro y miembros, que                        se mostraba bien haber perdido mucha parte del espíritu                        vital. Séneca, entre tanto, durándole todavía                        el espacio y dilación de la muerte, rogó a                        Estacio Aneo, en quien tenía experimentada gran amistad                        y no menor ciencia en la medicina, que le trajese el veneno                        ya de antes prevenido, que era el que solían dar                        público juicio los atenienses a sus condenados; y habiéndoselo traído, le tomó, aunque                        sin ningún efecto, por habérsele ya resfriado                        los miembros, y cerrado las vías por donde pudiese                        penetrar la violencia en él. A lo último,                        haciéndose meter en el aposento donde había                        un baño de agua caliente, y rociando con ella a sus                        criados que estaban más cerca, añadió                        estas palabras: &#8220;Este licor consagro a Júpiter                        liberador.&#8221; Metido de allí en el baño,                        y rindiendo el espíritu con aquel vapor, fue quemado                        su cuerpo sin pompa alguna, como antes lo había ordenado                        en su codicilo, mientras hallándose todavía                        rico y poderoso iba pensando en lo que se había de                        hacer después de sus días.&#8221;</p>
<blockquote>
<p class="texto"><strong>En sus palabras</strong></p>
<p class="texto">“La mayor parte de los mortales, oh                        Paulino, se queja de la malignidad de la Naturaleza, por                        habernos engendrado para un tiempo tan breve y porque este                        espacio de tiempo que se nos dio se escurre tan velozmente,                        tan rápidamente, de tal manera, que con excepción                        de muy pocos, a los restantes los destituye de la vida justo                        cuando para vivir se están preparando. Y no es sólo                        la turba y el vulgo imprudente que gimen de esto que creen                        un mal común; también este sentimiento ha                        provocado quejas de claros varones. De ahí viene                        aquella sentenciosa exclamación del príncipe                        de los médicos: La vida es breve; el arte largo.</p>
<p class="texto"> De ahí también aquella acusación                        indigna de un hombre sabio que a la Naturaleza hizo Aristóteles,                        en lid con ella, a saber: que sólo a los animales                        les otorgó vidas con mano tan larga, que la prolongan                        por cinco o diez vidas, y que al hombre, en trueque, engendrado                        para tantas y tan grandes cosas, lo circunscribió                        a término tan angosto.</p>
<p class="texto"> No es que tengamos poco tiempo, sino que                        perdemos mucho. Asaz larga es la vida y más que suficiente                        para consumar las más grandes empresas si se hiciera                        de ella buen uso; pero cuando se desperdicia en la disipación                        y en la negligencia; cuando a ninguna cosa buena se dedica,                        al empuje de la última hora inevitable sentimos que                        se nos ha ido aquella vida que no reparamos siquiera que                        anduviese. Y es así: no recibimos una vida corta,                        sino que nosotros la acortamos; ni somos de ella indigentes,                        sino manirrotos.</p>
<p class="texto"> Así como las riquezas, aun copiosas                        y regias, si vinieren a poder de un mal dueño, en                        un momento se disipan; pero confiadas a un buen administrador,                        aunque módicas, se acrecientan con su mismo uso,                        así también nuestra vida harto espaciosa para                        quien la dispone buenamente.”</p>
<p class="texto" align="right"><strong>Lucio A. Séneca                        (De la brevedad de la vida)</strong></p>
<p class="texto" align="right">&nbsp;</p>
</blockquote>
<p class="texto" align="left">(*) Adaptación sobre un texto de José María Filgueiras Nodar.</p>
<blockquote></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>&#8220;On ne tue point les idées&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Mar 2008 21:58:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;On ne tue point les                        idées&#8221;
Sarmiento
&#160;
 En uno de los límites del                     [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">&#8220;On ne tue point les                        idées&#8221;</p>
<p align="right"><a href="http://comunidad.ciudad.com.ar/ciudadanos/candido/Facundo.htm" target="_blank">Sarmiento</a></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p class="link" align="left"> <span class="texto">En uno de los límites del                          Parque del Estero de Zonda (San Juan, Argentina), en una                          antigua zona de baños termales, Sarmiento, en camino                          a su exilio en Chile, escribió la frase en frances:                          “las ideas no se matan”. A pesar de los años                          transcurridos aun se puede apreciar como testimonio de                          que defender las ideas es defender la dignidad de cada                          uno de nosotros.</span></p>
<p><span class="texto"> Podrán estar o no de acuerdo                          con nuestras ideas, podrán privarnos de nuestro                          derecho a decir… pero nadie –absolutamente NADIE-                          tiene el poder de quitarnos nuestros pensamientos. </span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La guerra de Troya</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Mar 2008 18:11:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
“Pues bien detén a                          los demás troyanos y a los aqueos todos, y dejadnos                 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote></blockquote>
<blockquote><p><em><span class="texto">“Pues bien detén a                          los demás troyanos y a los aqueos todos, y dejadnos                          en medio a Menelao y a mí para que nos enfrentemos.                          Helena y sus riquezas serán el premio del combate:                          el que venza, demostrando ser el más fuerte, lleva                          a su casa, como es de justicia, a la mujer con todas sus                          riquezas. “</span></em><span class="texto"> (Canto                          Tercer/ Ilíada/ Homero)</span></p></blockquote>
<blockquote></blockquote>
<p><span class="texto"> </span><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/200px-trojan_horse_canakkale.jpg" alt="El caballo" align="left" hspace="9" /><span class="titulo">La leyenda épica que fue llevada al <a href="http://www.warnerbros.es/movies/troy/" title="la más reciente" target="_blank">cine</a> y a la literatura (con gigantes de la talla de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Homero" target="_blank">Homero</a> y otros menos geniales) tuvo su lugar histórico y geográfico. </span>Está situada en la actual provincia <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Turqu%C3%ADa" title="Turquía">turca</a> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_%C3%87anakkale" title="Provincia de Çanakkale">Çanakkale</a>, junto al estrecho de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dardanelos" title="Dardanelos">Dardanelos</a> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Helesponto" class="mw-redirect" title="Helesponto">Helesponto</a>), entre los ríos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Escamandro" title="Escamandro">Escamandro</a> (o <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Janto_%28ciudad%29#El_r.C3.ADo_Janto" title="Janto (ciudad)">Janto</a>) y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Simois" title="Simois">Simois</a>) <span class="titulo">aunque  <a href="http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=3022&amp;fc=20071007" target="_blank">ahora dicen</a> que la batalla se libró en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bosnia" target="_blank">Bosnia</a>.   </span></p>
<p><span class="titulo">Sea como sea, lo que es indudable es que l</span><span class="texto">a                        guerra de Troya constituye uno                        de los núcleos más importantes de las denominadas                        leyendas heroicas, en las que según la tradición                        se inspiró Homero ( s. VIII a. C.), para componer los dos grandes                        poemas épicos: <a href="http://www.iliada.com.mx/" target="_blank">la Ilíada</a> y la <a href="http://books.google.com.ar/books?id=sKyssxwMsysC&amp;dq=la+odisea&amp;pg=PP1&amp;ots=94hphDprak&amp;sig=kvubML7F-Esuow0-pIqPGDwFWJw&amp;hl=es&amp;prev=http://www.google.com.ar/search?hl=es&amp;client=firefox-a&amp;rls=org.mozilla:es-ES:official&amp;hs=z0Q&amp;q=la+odisea&amp;btnG=Buscar&amp;sa=X&amp;oi=print&amp;ct=title&amp;cad=one-book-with-thumbnail" target="_blank">Odisea</a>, gracias                        a los cuales, y a las fuentes de aquel acontecimiento que                        nos han llegado podremos reconstruir paso a paso aquella                        importante lucha. La Guerra de Troya , relato “épico”,                        no es exactamente ni mítico ni histórico:                        se sitúa en la encrucijada del mito y de la historia,                        y participa, simultáneamente, de las características                        de ambos. Por tanto, es posible pasar del mito a la leyenda,                        y de la leyenda a la historia.</span></p>
<p>A continuación  el artículo de <span class="texto"><strong>Máximo A. García                           González </strong>[<a href="http://seharq.blogspot.com/" target="_blank">Sociedad Española de Historia                          de la Arqueología</a>] y el relato de la leyenda.<br />
</span></p>
<p class="texto"><span id="more-43"></span></p>
<p class="texto"><strong>Helena se casa con Menelao, rey de Esparta.</strong></p>
<p class="texto"> Una vez que los Dióscuros salvaron                        a Helena, y  ésta regresó a Lacedemonia,                        su padre Tindáreo consideró que había                        llegado el momento de entregarla en matrimonio. Convocó                        a los pretendientes a una asamblea, acudiendo un número                        muy importante de ellos. Para que no quedaran descontentos                        los no elegidos, y siguiendo el consejo de Odiseo, propuso                        que fuera la propia Helena la que eligiera y que, si alguien                        intentaba alguna acción contra la bella Helena, todos                        debían unirse para castigar al usurpador. Helena                        eligió a Menelao, el rey más opulento de los                        griegos.</p>
<p class="texto"> <strong> El Juicio de Paris, y el rapto de Helena.                        </strong></p>
<p class="texto"> Se celebraban las bodas de Peleo, rey de                        Ptía en la región de Tesalia, con la nereida                        Tetis, y a la ceremonia fueron invitadas todas las divinidades,                        a excepción de Eris ( la Discordia). Durante el banquete                        apareció Eris y, dirigiéndose al cortejo de                        diosas allí presente, les arrojó con desprecio                        una manzana de oro en la que podía leerse: “regalo                        para la diosa más hermosa”. Tras una serie de                        exclusiones, la elección quedaría reducida                        a: Hera, Atenea y Afrodita. Éstas solicitaron de                        Zeus que actuara de árbitro en la concesión                        del preciado premio, pero éste, sugirió que                        fueran a buscar a Paris, (hijo de Príamo, rey de                        Troya) experto en estas lides, que apacentaba en el monte                        Ida los rebaños reales de la ciudad.</p>
<p class="texto"> Un oráculo había predicho                        a Príamo que su hijo causaría la ruina de                        su familia y de su ciudad, y por eso el rey resolvió                        alejarlo, obligándole a realizar un oficio de pastor,                        no acorde con su condición de príncipe. Paris                        compartía su vida sentimental con la ninfa Enone,                        y su padre Príamo hacía tiempo que no sabía                        de él.</p>
<p class="texto"> Cierto día Paris ve aparecer ante                        él las bellísimas figuras de las tres grandes                        diosas, que le expusieron el objeto de su visita. Una a                        una le intentaron sobornar  con promesas muy sugerentes:                        Hera le prometió el poder sin límites, Atenea,                        la sabiduría y, por último, Afrodita, el amor                        de la mujer más bella de aquel entonces. Paris que                        tenía ya fama de  ser un mujeriego, no dudó                        un instante y concedió la manzana a la diosa del                        amor. Así fue el famoso Juicio de Paris, inmortalizado                        por las artes, y cuya decisión sería el origen                        y causa de la Guerra de Troya.</p>
<p class="texto"> La mujer más bella era Helena, pero                        existía un problema: estaba casada con Menelao, rey                        de Esparta, por muerte de su suegro Tindáreo. Sin                        embargo, Afrodita condujo a Paris a Esparta, donde Menelao                        y Helena atendieron maravillosamente al huésped (                        las leyes de hospitalidad en aquella época eran sagradas),                        sin sospechar nada. Menelao tuvo que ausentarse a Creta                        para estar presente en las exequias del rey cretense Catreo,                        y Helena tuvo que reemplazar a su esposo en las funciones                        de anfitrión. Afrodita hizo el resto : Helena se                        entrega irremisiblemente a los encantos del huésped.</p>
<p class="texto"> Cuando Menelao regresó se encontró                        con la desagradable nueva de que se habían marchado                        “ los enamorados” hacia Troya. Sus lamentos estremecieron                        no sólo al Peloponeso, sino a toda Grecia. La afrenta                        fue mayor, pues Paris se había aprovechado de las                        leyes de hospitalidad para conseguir su objetivo. Entonces                        Menelao, apela al juramento realizado por los príncipes                        griegos cuando Helena le había escogido, les convocó                        a todos ellos para hacerse a la mar y reducir a cenizas                        a la ciudadela de Troya.</p>
<p class="texto"> Sin embargo, no fue sólo el rapto                        de Helena el motivo del conflicto bélico, sino que                        en primera instancia por el odio que Hera y Atenea sintieron                        contra Paris al verse postergadas, jurando venganza sobre                        él y el pueblo troyano, por extensión.</p>
<p class="texto">   <strong> Preparativos para la guerra.                        </strong></p>
<p class="texto"> Según algunas versiones, durante                        el  viaje de regreso a Troya, Paris y Helena sufrieron                        las iras de  Hera, que desvió la nave en la                        que viajaban hacia la ciudad fenicia de Sidón ( actual                         Libano). La Ilíada alude a este episodio. Parece                        ser que algún hermano de Paris le instó a                        que devolviera a Helena a su esposo, por los grandes males                        que su rapto acarrearía. Pero Príamo que,                        ya anciano,  por fin recuperaba a su hijo Paris, tras                        su largo ostracismo por culpa del oráculo,                         decide que se queden, y poco después se celebró                        la boda.</p>
<p class="texto"> Agamenón, hermano del ultrajado Menelao,                        fue nombrado jefe supremo de la expedición contra                        Troya. Primero, intentaron con embajadores exigir la inmediata                        devolución de Helena. Pero Príamo aprobó                        la conducta de su hijo, y les recordó que los mismos                        griegos en otro tiempo habían raptado a diversas                        princesas, e incluso a Hesíone, su propia hermana.                        Regresan los embajadores con la negativa de Príamo.                        Entonces se inician los preparativos para la guerra. Agamenón                        reúne una extraordinaria flota , con los más                        importantes príncipes de toda Grecia, incluso los                        dos más reticentes al principio: Odiseo y Aquiles.                        En efecto, Odiseo, casado con Penélope y con un hijo,                        Telémaco, al saber que lo andaban buscando, simuló                        haber perdido la razón y con ropa de campesino fingió                        sembrar sal en sus campos en lugar de trigo. Pero el emisario                        utilizó otra estratagema: colocó a su hijo                        Telémaco delante de la reja del arado de su padre,                        con lo que Odiseo no tuvo más remedio que girar la                        reja del arado, salvando así a su hijo  de una                        muerte segura, pero a la vez demostrando que estaba cuerdo.                        Como el juramento era sagrado, Odiseo, a regañadientes,                        siguió al mensajero.</p>
<p class="texto"> Aquiles, por su parte, era hijo de Peleo,                        y de la nereida Tetis. Cuando nació  Aquiles,                        su madre lo sumergió en la laguna Estigia, haciéndolo                        invulnerable, salvo por la parte por donde lo había                        sujetado. ( otra versión nos cuenta que queriendo                        hacer inmortales a los hijos  que va teniendo, Tetis                        los arroja recién nacidos al fuego, a escondidas                        de Peleo. Así perecieron seis hijos. El séptimo                        sería Aquiles. Tetis se dispone a hacer lo mismo,                        pero Peleo, se lo arrebata. Tetis confía luego su                        hijo al centauro Quirón para que se encargue de su                        educación)</p>
<p class="texto"> La nereida sabía que si su hijo iba                        a la guerra perecería. Por ello lo disfrazó                        de mujer  y lo envió a la corte del rey Licomedes.                        Agamenón encargó a Odiseo que averiguara dónde                        se hallaba escondido Aquiles. Odiseo se disfrazó                        de mercader ambulante y se presento en el palacio de Licomedes.                        Todas las mujeres y muchachas quisieron comprar al improvisado                        vendedor muñecas, cosméticos y abalorios femeninos,                        excepto Aquiles que, despreocupado, se fijó en unas                        espadas y puñales que el astuto Odiseo había                        ocultado entre las otras prendas femeninas. Y así                        descubrió el engaño, y le instó a que                        se incorporara a la flota hacia Troya.</p>
<p class="texto">  Homero refiere que la flota griega                        se componía de 1070 naves. Según el historiador                        Tucídides, el ejército lo componían                        75.000 combatientes. Agamenón, rey de Micenas,                         sería el caudillo supremo.</p>
<p class="texto"> En la Ilíada se nos indica un largo                        catálogo de los pueblos helénicos que participaron                        en la guerra, entre otros: arcadios, atenienses, espartanos,                        beocios, cretenses, eubeos, itacenses, mirmidones, tesalios,                        etc.</p>
<p class="texto"> Por lo que se refiere a los troyanos, tuvieron                        como aliados  a los siguientes- algunos  mítico-legendarios-                        : amazonas, ciconios, dardanios, frigios, pelasgos, persas,                        etíopes, etc. Los propios dioses se dividieron en                        dos bandos:</p>
<p class="texto"> a) Poseidón, Hera y Atenea: ayudarán                        a los griegos.</p>
<p class="texto"> b) Afrodita  y, ocasionalmente, Ares                        y Apolo a los troyanos.</p>
<p class="texto"> Zeus prefirió mantenerse neutral,                        aunque al principio manifestó predilección                        por Héctor, hijo de Príamo y hermano del raptor                        Paris, el más valiente de los jefes troyanos.</p>
<p class="texto"><strong>Sacrificio de Ifigenia, hija de Agamenón</strong>.</p>
<p class="texto"> La flota griega se reunió en el puerto                        de Áulide, aguardando los vientos favorables para                        atravesar el Helesponto. Pero los dioses no se mostraron                        favorables con sus deseos. Los soldados griegos comienzan                        a impacientarse, y cunde el desánimo en las tropas.                        Consultado el adivino Calcante, éste,tras hacerlo                        al oráculo, manifestó que la diosa Ártemis                        se hallaba ofendida con el rey Agamenón por haberla                        querido emular en la caza matando a una liebre consagrada                        a ella y no haberla ofrecido sacrificios. Debería                        apaciguar a la diosa con el sacrificio de su propia hija                        Ifigenia. Agamenón rechazó rotundamente la                        idea. Sin embargo, terminó por acceder, a instancias                        sobre todo de su hermano Menelao y al comprender, tanto                        él como los demás príncipes que se                        debía acatar el oráculo. Ifigenia, engañada,                        llega al altar para ser sacrificada. En el instante supremo                        del cruel martirio, Ártemis, compadecida, sustituyó                        a la doncella por una cervatilla ( ¿ sacrificio de                        Isaac en versión mitológica?). Ifigenia fue                        llevada a Táuride ( actual península de Crimea),                        en donde la diosa la convirtió en su sacerdotisa.</p>
<p class="texto"> El viento se hace favorable y la flota puede                        zarpar hacia Troya.</p>
<p class="texto"> <strong>La cólera de Aquiles. </strong></p>
<p class="texto">      Al cumplirse el                        10þ año de la guerra, Troya se hubiera rendido ya                        por falta de agua y provisiones, y de ayuda exterior. Pero,                        entonces en el campo griego estalló la discordia,                        una vez más con una mujer como causa. Sucedió                        que los griegos habían hecho prisionera a la bella                        Criseida, hija de Crises, sacerdote de Apolo. Agamenón,                        lleno de soberbia, esgrimió el derecho que le daba                        el hecho de ser caudillo supremo y se quedó con la                        joven como botín. El anciano sacerdote se presenta                        ante el campamento griego, y solicita la devolución                        de su hija, como único sostén de su vejez.                        Agamenón lo rechazó bruscamente. Críses                        entonces suplica a Apolo. Éste atendió las                        súplicas de su ministro y desde lo alto empezó                        a disparar sus ardientes fleches ( la peste), que diezmaron                        el ejército griego. Se extendió la peste por                        el campamento griego y las piras ardían sin descanso.</p>
<p class="texto"> Por consejo de Aquiles se reunieron los                        jefes griegos en asamblea. Convocaron al adivino Calcante                        y le interrogaron sobre el origen de la cólera de                        Aquiles. El sacerdote expuso su temor en confesarla, a menos                        que Aquiles no garantizara su seguridad. Finalmente Calcante                        afirmó que el mal sólo desaparecería                        si Criseida era devuelta a su padre Crises. Agamenón                        se vio obligado a ceder a regañadientes. Devuelve                        a Criseida, pero encarga a dos hombres que se dirijan a                        la tienda de Aquiles y se lleven a su esclava Briseida,                        de quien el propio Aquiles estaba enamorado. Éste                        les tranquilizó a estos emisarios, pero les advirtió                        que Agamenón pagaría caro su atrevimiento.                        Desde ese momento Aquiles se negó a participar en                        la lucha, encerrándose en su tienda. Su propia madre                        Tetis  le espoleó en su decisión, con                        el fin de salvar también el hado que pendía                        sobre su hijo.. A requerimiento de éste se presentó                        ante Zeus para que protegiera a los troyanos. Zeus consintió                        , aunque temía la cólera de su esposa Hera,                        dedicada a favorecer al bando griego, y aparentaba mostrarse                        neutral.</p>
<p class="texto"> Durante los meses que duró la ausencia                        de Aquiles, los combates entre griegos y troyanos se sucedieron,                        llevando los griegos su peor parte. De pronto los dos bandos                        deciden parar y resolver que la contienda se decida entre                        el ofendido, Menelao, y el ofensor, Paris, en un combate                        singular. Éste, espoleado por su hermano Héctor,                        sale a combatir de la mejor manera que sabe: arrojó                        una lanza a Menelao que detuvo con su escudo. Cuando estaba                        a punto de sucumbir a manos de Menelao, Afrodita, su benefactora,                        se lo lleva del combate escondido en una nube, y regresa                        al lecho conyugal. Ambos ejércitos convinieron que,                        por la huida de Paris, Menelao era el justo vencedor; y                        los troyanos hubieran devuelto a Helena, si Hera y Atenea                        no hubieran instigado a los troyanos. Así, un soldado                        de los troyanos no aguantó más y disparó                        una flecha sobre Menelao. La improvisada tregua se rompió,                        y continuó la guerra.</p>
<p class="texto"><strong>Muerte de Patroclo, y venganza de su amigo                        Aquiles.</strong></p>
<p class="texto"> Afrodita acude en ayuda de su hijo Eneas,                        cuando éste –el más valiente de los troyanos                        después de Héctor- estuvo a punto de perecer                        ante la acometida de Diomedes, quien llegó a herir                        a la diosa. Ésta abandonó a su hijo. Refugiandose                        junto a su padre Zeus en el Olimpo. Apolo sustituyó                        a  Afrodita, salvando a Eneas y llevándoselo                        envuelto en una nube a la ciudad de Pérgamo, en donde                        su hermana Ártemis le curó la herida . Eneas                        no podía morir, pues el destino le había reservado                        que de su estirpe nacerían Rómulo y Remo,                        fundadores de Roma. Diomedes se creció y, animado                        por Hera, hirió por segunda vez al mismísimo                        dios de la guerra Ares. Atenea guió la lanza del                        héroe. El dios de la guerra tuvo que abandonar el                        campo de batalla. Zeus recordando la promesa hecha a Tetis,                        inclinó la balanza a favor de los troyanos. Héctor,                        gracias a esta ayuda divina, consiguió que los griegos                        se refugiaran junto a sus naves. Los griegos, reunidos en                        asamblea, deciden con Agamenón a la cabeza regresar                        a Grecia. Pero Odiseo le instó que debía de                        una vez por todas devolver a Briseida a Aquiles, para poder                        deponer su cólera. Agamenón prometió                        que así lo haría, pero Aquiles no se fió                        de tal promesa y también se preparaba para el regreso.                        Hera, entre tanto, roba el cinturón de Afrodita,                        y distrae a Zeus de la lucha. Acusa a Poseidón de                        haber sido artífice de la victoria momentánea                        de los griegos. Zeus ordenó a Iris que le comunicara                        a Poseidón que se retirara del lugar para que así                        se cumplieran sus deseos. Patroclo corrió hacia la                        tienda de su amigo Aquiles y le solicitó que depusiera                        su cólera y saliera a defender el campamento griego.                        Ante la negativa de éste , porque deseaba preservar                        su honor mancillado, Patroclo le pidió por lo menos                        que le dejara vestir su armadura. Con ella consiguió                        que los troyanos le tomaran por el mismísimo Aquiles.                        Pero de pronto se encontró con su destino, y con                        Héctor, que con ayuda de un mortal, Euforbio, un                        dios, Apolo, y él mismo consiguen arrebatar la vida                        de Patroclo. Éste previamente había matado                        a un hijo de Zeus, el troyano Sarpedón.</p>
<p class="texto"> Cuando le comunicaron a Aquiles la muerte                        de Patroclo su dolor no tuvo límites. Su primera                        intención fue quitarse la vida, pero su madre, presurosa,                        acudió a ayudarle. Decidió entonces vengar                        la muerte de su amigo. De este modo la cólera de                        Aquiles llegó a su fin, transformándose en                        ira exacerbada hacia Héctor. Tetis, muy a su pesar,                        trajo a su hijo nuevas armas fabricadas por el propio Hefesto.                        La aparición de Aquiles en combate cambió                        el signo de la batalla: eran los troyanos los que retrocederían                        hacia la fortaleza de Troya. Héctor decidió                        retar a Aquiles a un combate singular, sabiendo que ese                        sería el último combate de su vida. La última                        despedida de su esposa Andrómaca y de su hijo, Astianacte,                        conmovedoras, no consiguen que el héroe deponga su                        actitud.</p>
<p class="texto"> El Destino había dispuesto para Héctor                        su muerte a manos de Aquiles. Los dioses reunidos en asamblea,                        y Zeus , extendiendo una balanza de oro, puso en los platillos                        dos pesas, observando que el platillo de Héctor descendía                        hacia el Hades.</p>
<p class="texto"> Apolo, muy a pesar suyo, tuvo que abandonar                        a su protegido. Héctor en el combate comprendió                        que los dioses le habían dejado solo. Aquiles con                        la inestimable colaboración de Atenea consigue atravesar                        la garganta con la lanza a su enemigo Héctor. Aquiles,                        ensoberbecido, anuncia que entregaría el cadáver                        de Héctor a los perros. Héctor, agonizante,                        le suplicó que fuera devuelto a su ciudad para que                        se le rindieran honores fúnebres. Pero su alma se                        marchó al Hades, lamentando hasta los dioses su destino.</p>
<p class="texto"><strong>Funerales de Patroclo y de Héctor.                        </strong></p>
<p class="texto"> Aquiles, vencedor, despojó a Héctor                        de su armadura, ató sus pies con cordones de cuero                        que unció a su carro y se dirigió hacia las                        murallas de Troya, alrededor de la que dio tres vueltas,                        arrastrando el cadáver de Héctor. Además                        ordenó que el cadáver del héroe troyano                        fuera privado de los honores de sepultura y entregado a                        los buitres. Los gritos de dolor de Príamo y Hécuba                        ante la muerte de su hijo, y de todos los troyanos                         resonaron en la ciudadela.</p>
<p class="texto">  En el Olimpo, el maltrato infligido                        a los restos de Héctor era del desagrado de la mayoría                        de los Inmortales y, especialmente, de Zeus. Éste                        envía a Iris a Troya para que recomiende a Príamo                        que se presente ante Aquiles con un carro repleto de magníficos                        tesoros y le solicite con humildad el cuerpo de su hijo.                        Así lo hace. Aquiles, en un principio impasible –                        preparaba la pira que había de consumir el cadáver                        de su amigo Patroclo, organizando unos solemnes funerales                        para éste , y los juegos que debían conmemorar                        su  muerte- consiguieron finalmente ablandar el corazón                        del Pelida que, abrazando al anciano padre de su encarnizado                        enemigo, le entrega a su hijo para que se le tributen los                        honores debidos. Griegos y troyanos convienen una tregua                        para que se celebren sendos funerales: el de Patroclo (                        los griegos) y el de Héctor ( los troyanos).</p>
<p class="texto"> El cadáver de Héctor regresó                        a Troya y hubo lamentaciones durante nueve días,                        finalmente fue incinerado, recogiendo sus calcinados huesos                        y depositándolos en un sudario púrpura dentro                        de una urna de oro, que enterraron en una magnífica                        tumba. Así concluye la  Ilíada, de Homero,                        pero la guerra continuó.</p>
<p class="texto"><strong>Muerte de Aquiles y de Áyax Telamón.                        </strong></p>
<p class="texto"> Lo que sucedió tras la muerte de                        Héctor hay que reconstruirlo a través de las                        leyendas heroicas posteriores, las llamadas post homéricas                        (algunas de ellas,  más o menos fragmentadas):                        la Odisea, en tragedias de Sófocles y Eurípides,                        en la Eneida de Virgilio-. En ellos se cuenta, por ejemplo                        la muerte a manos de Aquíles de la amazona Pentesilea,                        nada menos que la hija de Ares que juraría no descansar                        hasta dar muerte a Aquíles.</p>
<p class="texto"> Los troyanos quedaron tan desmoralizados                        que pensaron evacuar la ciudad. El Destino quiso que cuando                        Aquíles perseguía a los troyanos hasta las                        mismas puertas de la ciudad, una flecha disparada por Paris                        y guiada por Apolo, su tenaz enemigo, le alcanzara en el                        talón, su único punto vulnerable. Áyax                        Telamón retiró su cadáver del campo                        de batalla y Odiseo rechazó a los troyanos.</p>
<p class="texto"> Los griegos celebraron solemnes honras fúnebres                        en honor de su mejor héroe y su madre, al oír                        los lamentos, acudió, formando con sus lágrimas                        un verdadero río. Se cuenta que después de                        incinerado sus cenizas se mezclaron en la urna con las de                        su amigo Patroclo. Tras la desaparición de su hijo,                        Tetis ofreció sus invulnerables armas al héroe                        griego más valeroso de los que quedaban vivos. (En                        la Pequeña Ilíada se narra el famoso Juicio                        de las armas) Áyax Telamón y Odiseo se disputaron                        la herencia, hasta que una asamblea que fuera Odiseo el                        vencedor con un voto de diferencia. Áyax, sintiéndose                        ultrajado, se volvió loco, corriendo por el campo                        de batalla matando a carneros y cabras, pensando que estaba                        matando a Agamenón, Menelao, y el propio Odiseo.                        Vuelto a su sano juicio, y calibrando la burla que recibiría                        de sus compañeros , se arrojó sobre su espada                        ( regalo del propio Héctor por su valentía)                        Agamenón, al conocer el desgraciado fin, no quiso                        que un suicida recibiera honras fúnebres. Pero Odiseo,                        que mientras vivía había sido un noble rival,                        condescendió, con lo que su pira fue tan grande como                        la del propio Aquíles.</p>
<p class="texto"> <strong>Introducción en Troya del Caballo                        de Madera: destrucción de la ciudadela. </strong>Según                        un oráculo, Troya sería inexpugnable mientras                        los griegos no consiguieran las armas de Heracles en poder                        de Filoctetes, y el  Paladio, una estatua de Atenea,                        que se guardaba en la ciudadela de Troya. Odiseo, junto                        con Diomedes,  disfrazados, consiguieron robar la estatua.                        Odiseo, con engaño, consiguió las flechas,                        el arco y el carcaj maravillosos de Filoctetes. Sintiendo                        lástima de éste, se lo llevó con él                        a Troya, en donde su primera acción en combate, fue                        herir mortalmente a Paris. A éste se lo llevaron                        ante la ninfa Enone, despreciada por Paris, que no le brindó                        su ayuda, contemplando su agonía, y suicidándose                        después.</p>
<p class="texto"> Pero la idea más brillante de Odiseo                        fue la construcción de un enorme caballo de madera                        con la ayuda de Atenea. Este decisivo episodio en la historia                        de la guerra fue narrado magistralmente por el poeta romano                        Virgilio, en su obra La Eneida. En su interior ocultaron                        la flor y nata del ejército griego ( Odiseo, Diomedes,…Áyax                        el Menor,…) y lo abandonaron en la playa – se                        ocultaron en la isla de Ténedos, muy cerca de las                        costas troyanas-, mientras simulaban los demás griegos                        una retirada y el fin del asedio a Troya.</p>
<p class="texto"> A pesar de las advertencias de algunos adivinos                        como Laocoonte ( sumo sacerdote de Poseidón) o de                        Casandra, hija de Príamo- no creída por el                        castigo infligido por Apolo a que profetizara el futuro                        sin que nadie la creyera-, los troyanos engañados                        por un espía griego, Sinón, deciden introducir                        el caballo en la ciudad. Completamente desprevenidos los                        troyanos pelearon su última batalla. La mayor parte                        de ellos fueron pasados a cuchillo, especialmente hombres,                        niños y viejos; las mujeres, como era costumbre,                        fueron respetadas, salvo las pobres y  viejas. Las                        demás, como Hécuba y Andrómaca, sirvieron                        como esclavas para el vencedor.</p>
<p class="texto">  Los griegos abusaron de la victoria,                        y se hicieron odiosos a los mismos dioses. La profetisa                        Casandra estuvo a punto de ser violada por Áyax el                        Menor, la irritada Atenea castigó tal osadía                        sumergiendo la nave de Áyax cuando regresaba a su                        patria. También tuvieron suerte dispar otros griegos                        al regreso del asedio: Agamenón, asesinado por su                        esposa y el amante de ésta; Menelao y su esposa Helena;                        Odiseo, etc. De entre los troyanos un caudillo, Eneas, logró                        salvarse con su familia – salvo su esposa Creusa- Cuando                        los griegos se marcharon, Eneas y los suyos embarcaron rumbo                        a las costas de Italia con el fin de fundar una nueva Troya,                        y con el unánime beneplácito de los dioses.</p>
<p class="texto">&nbsp;</p>
<p class="texto" align="center">***************************</p>
<p class="texto" align="center"> <strong>Helena </strong></p>
<p class="texto" align="center"> En noche de traición                        y de misterio<br />
cayó en los brazos del recién venido,<br />
y huyeron ambos, sobre el mar dormido,<br />
sacudiendo las bases del imperio.<br />
Fue trágico y fatal el adulterio,<br />
pues la víctima fue, no ya el marido,<br />
sino el flujo de muerte inextinguido<br />
que hizo de Troya un vasto cementerio.<br />
Los ancianos del reino protestaron<br />
la situación extrema y tan aguda<br />
por sólo una mujer que nunca vieron.<br />
Cuando ella apareció, tal la admiraron<br />
que se desvaneció al punto la duda,<br />
y aceptaron la guerra que opusieron.</p>
<p class="texto" align="center"> <strong>Francisco Alvarez Hidalgo</strong><br />
Los Angeles, 30 de Julio de 1997
</p>
<p class="texto"><font class="mf1" color="black"><span class="link"></span></font></p>
<p class="link" align="right"><span class="texto"><strong><br />
</strong></span></p>
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