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	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; Grecia</title>
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	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
	<lastBuildDate>Wed, 29 Oct 2008 16:20:29 +0000</lastBuildDate>
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		<title>La guerra de Troya</title>
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		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/03/la-guerra-de-troya-griega/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 21 Mar 2008 18:11:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/21/la-guerra-de-troya-griega/</guid>
		<description><![CDATA[
“Pues bien detén a                          los demás troyanos y a los aqueos todos, y dejadnos                 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote></blockquote>
<blockquote><p><em><span class="texto">“Pues bien detén a                          los demás troyanos y a los aqueos todos, y dejadnos                          en medio a Menelao y a mí para que nos enfrentemos.                          Helena y sus riquezas serán el premio del combate:                          el que venza, demostrando ser el más fuerte, lleva                          a su casa, como es de justicia, a la mujer con todas sus                          riquezas. “</span></em><span class="texto"> (Canto                          Tercer/ Ilíada/ Homero)</span></p></blockquote>
<blockquote></blockquote>
<p><span class="texto"> </span><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/200px-trojan_horse_canakkale.jpg" alt="El caballo" align="left" hspace="9" /><span class="titulo">La leyenda épica que fue llevada al <a href="http://www.warnerbros.es/movies/troy/" title="la más reciente" target="_blank">cine</a> y a la literatura (con gigantes de la talla de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Homero" target="_blank">Homero</a> y otros menos geniales) tuvo su lugar histórico y geográfico. </span>Está situada en la actual provincia <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Turqu%C3%ADa" title="Turquía">turca</a> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_%C3%87anakkale" title="Provincia de Çanakkale">Çanakkale</a>, junto al estrecho de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dardanelos" title="Dardanelos">Dardanelos</a> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Helesponto" class="mw-redirect" title="Helesponto">Helesponto</a>), entre los ríos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Escamandro" title="Escamandro">Escamandro</a> (o <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Janto_%28ciudad%29#El_r.C3.ADo_Janto" title="Janto (ciudad)">Janto</a>) y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Simois" title="Simois">Simois</a>) <span class="titulo">aunque  <a href="http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=3022&amp;fc=20071007" target="_blank">ahora dicen</a> que la batalla se libró en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bosnia" target="_blank">Bosnia</a>.   </span></p>
<p><span class="titulo">Sea como sea, lo que es indudable es que l</span><span class="texto">a                        guerra de Troya constituye uno                        de los núcleos más importantes de las denominadas                        leyendas heroicas, en las que según la tradición                        se inspiró Homero ( s. VIII a. C.), para componer los dos grandes                        poemas épicos: <a href="http://www.iliada.com.mx/" target="_blank">la Ilíada</a> y la <a href="http://books.google.com.ar/books?id=sKyssxwMsysC&amp;dq=la+odisea&amp;pg=PP1&amp;ots=94hphDprak&amp;sig=kvubML7F-Esuow0-pIqPGDwFWJw&amp;hl=es&amp;prev=http://www.google.com.ar/search?hl=es&amp;client=firefox-a&amp;rls=org.mozilla:es-ES:official&amp;hs=z0Q&amp;q=la+odisea&amp;btnG=Buscar&amp;sa=X&amp;oi=print&amp;ct=title&amp;cad=one-book-with-thumbnail" target="_blank">Odisea</a>, gracias                        a los cuales, y a las fuentes de aquel acontecimiento que                        nos han llegado podremos reconstruir paso a paso aquella                        importante lucha. La Guerra de Troya , relato “épico”,                        no es exactamente ni mítico ni histórico:                        se sitúa en la encrucijada del mito y de la historia,                        y participa, simultáneamente, de las características                        de ambos. Por tanto, es posible pasar del mito a la leyenda,                        y de la leyenda a la historia.</span></p>
<p>A continuación  el artículo de <span class="texto"><strong>Máximo A. García                           González </strong>[<a href="http://seharq.blogspot.com/" target="_blank">Sociedad Española de Historia                          de la Arqueología</a>] y el relato de la leyenda.<br />
</span></p>
<p class="texto"><span id="more-43"></span></p>
<p class="texto"><strong>Helena se casa con Menelao, rey de Esparta.</strong></p>
<p class="texto"> Una vez que los Dióscuros salvaron                        a Helena, y  ésta regresó a Lacedemonia,                        su padre Tindáreo consideró que había                        llegado el momento de entregarla en matrimonio. Convocó                        a los pretendientes a una asamblea, acudiendo un número                        muy importante de ellos. Para que no quedaran descontentos                        los no elegidos, y siguiendo el consejo de Odiseo, propuso                        que fuera la propia Helena la que eligiera y que, si alguien                        intentaba alguna acción contra la bella Helena, todos                        debían unirse para castigar al usurpador. Helena                        eligió a Menelao, el rey más opulento de los                        griegos.</p>
<p class="texto"> <strong> El Juicio de Paris, y el rapto de Helena.                        </strong></p>
<p class="texto"> Se celebraban las bodas de Peleo, rey de                        Ptía en la región de Tesalia, con la nereida                        Tetis, y a la ceremonia fueron invitadas todas las divinidades,                        a excepción de Eris ( la Discordia). Durante el banquete                        apareció Eris y, dirigiéndose al cortejo de                        diosas allí presente, les arrojó con desprecio                        una manzana de oro en la que podía leerse: “regalo                        para la diosa más hermosa”. Tras una serie de                        exclusiones, la elección quedaría reducida                        a: Hera, Atenea y Afrodita. Éstas solicitaron de                        Zeus que actuara de árbitro en la concesión                        del preciado premio, pero éste, sugirió que                        fueran a buscar a Paris, (hijo de Príamo, rey de                        Troya) experto en estas lides, que apacentaba en el monte                        Ida los rebaños reales de la ciudad.</p>
<p class="texto"> Un oráculo había predicho                        a Príamo que su hijo causaría la ruina de                        su familia y de su ciudad, y por eso el rey resolvió                        alejarlo, obligándole a realizar un oficio de pastor,                        no acorde con su condición de príncipe. Paris                        compartía su vida sentimental con la ninfa Enone,                        y su padre Príamo hacía tiempo que no sabía                        de él.</p>
<p class="texto"> Cierto día Paris ve aparecer ante                        él las bellísimas figuras de las tres grandes                        diosas, que le expusieron el objeto de su visita. Una a                        una le intentaron sobornar  con promesas muy sugerentes:                        Hera le prometió el poder sin límites, Atenea,                        la sabiduría y, por último, Afrodita, el amor                        de la mujer más bella de aquel entonces. Paris que                        tenía ya fama de  ser un mujeriego, no dudó                        un instante y concedió la manzana a la diosa del                        amor. Así fue el famoso Juicio de Paris, inmortalizado                        por las artes, y cuya decisión sería el origen                        y causa de la Guerra de Troya.</p>
<p class="texto"> La mujer más bella era Helena, pero                        existía un problema: estaba casada con Menelao, rey                        de Esparta, por muerte de su suegro Tindáreo. Sin                        embargo, Afrodita condujo a Paris a Esparta, donde Menelao                        y Helena atendieron maravillosamente al huésped (                        las leyes de hospitalidad en aquella época eran sagradas),                        sin sospechar nada. Menelao tuvo que ausentarse a Creta                        para estar presente en las exequias del rey cretense Catreo,                        y Helena tuvo que reemplazar a su esposo en las funciones                        de anfitrión. Afrodita hizo el resto : Helena se                        entrega irremisiblemente a los encantos del huésped.</p>
<p class="texto"> Cuando Menelao regresó se encontró                        con la desagradable nueva de que se habían marchado                        “ los enamorados” hacia Troya. Sus lamentos estremecieron                        no sólo al Peloponeso, sino a toda Grecia. La afrenta                        fue mayor, pues Paris se había aprovechado de las                        leyes de hospitalidad para conseguir su objetivo. Entonces                        Menelao, apela al juramento realizado por los príncipes                        griegos cuando Helena le había escogido, les convocó                        a todos ellos para hacerse a la mar y reducir a cenizas                        a la ciudadela de Troya.</p>
<p class="texto"> Sin embargo, no fue sólo el rapto                        de Helena el motivo del conflicto bélico, sino que                        en primera instancia por el odio que Hera y Atenea sintieron                        contra Paris al verse postergadas, jurando venganza sobre                        él y el pueblo troyano, por extensión.</p>
<p class="texto">   <strong> Preparativos para la guerra.                        </strong></p>
<p class="texto"> Según algunas versiones, durante                        el  viaje de regreso a Troya, Paris y Helena sufrieron                        las iras de  Hera, que desvió la nave en la                        que viajaban hacia la ciudad fenicia de Sidón ( actual                         Libano). La Ilíada alude a este episodio. Parece                        ser que algún hermano de Paris le instó a                        que devolviera a Helena a su esposo, por los grandes males                        que su rapto acarrearía. Pero Príamo que,                        ya anciano,  por fin recuperaba a su hijo Paris, tras                        su largo ostracismo por culpa del oráculo,                         decide que se queden, y poco después se celebró                        la boda.</p>
<p class="texto"> Agamenón, hermano del ultrajado Menelao,                        fue nombrado jefe supremo de la expedición contra                        Troya. Primero, intentaron con embajadores exigir la inmediata                        devolución de Helena. Pero Príamo aprobó                        la conducta de su hijo, y les recordó que los mismos                        griegos en otro tiempo habían raptado a diversas                        princesas, e incluso a Hesíone, su propia hermana.                        Regresan los embajadores con la negativa de Príamo.                        Entonces se inician los preparativos para la guerra. Agamenón                        reúne una extraordinaria flota , con los más                        importantes príncipes de toda Grecia, incluso los                        dos más reticentes al principio: Odiseo y Aquiles.                        En efecto, Odiseo, casado con Penélope y con un hijo,                        Telémaco, al saber que lo andaban buscando, simuló                        haber perdido la razón y con ropa de campesino fingió                        sembrar sal en sus campos en lugar de trigo. Pero el emisario                        utilizó otra estratagema: colocó a su hijo                        Telémaco delante de la reja del arado de su padre,                        con lo que Odiseo no tuvo más remedio que girar la                        reja del arado, salvando así a su hijo  de una                        muerte segura, pero a la vez demostrando que estaba cuerdo.                        Como el juramento era sagrado, Odiseo, a regañadientes,                        siguió al mensajero.</p>
<p class="texto"> Aquiles, por su parte, era hijo de Peleo,                        y de la nereida Tetis. Cuando nació  Aquiles,                        su madre lo sumergió en la laguna Estigia, haciéndolo                        invulnerable, salvo por la parte por donde lo había                        sujetado. ( otra versión nos cuenta que queriendo                        hacer inmortales a los hijos  que va teniendo, Tetis                        los arroja recién nacidos al fuego, a escondidas                        de Peleo. Así perecieron seis hijos. El séptimo                        sería Aquiles. Tetis se dispone a hacer lo mismo,                        pero Peleo, se lo arrebata. Tetis confía luego su                        hijo al centauro Quirón para que se encargue de su                        educación)</p>
<p class="texto"> La nereida sabía que si su hijo iba                        a la guerra perecería. Por ello lo disfrazó                        de mujer  y lo envió a la corte del rey Licomedes.                        Agamenón encargó a Odiseo que averiguara dónde                        se hallaba escondido Aquiles. Odiseo se disfrazó                        de mercader ambulante y se presento en el palacio de Licomedes.                        Todas las mujeres y muchachas quisieron comprar al improvisado                        vendedor muñecas, cosméticos y abalorios femeninos,                        excepto Aquiles que, despreocupado, se fijó en unas                        espadas y puñales que el astuto Odiseo había                        ocultado entre las otras prendas femeninas. Y así                        descubrió el engaño, y le instó a que                        se incorporara a la flota hacia Troya.</p>
<p class="texto">  Homero refiere que la flota griega                        se componía de 1070 naves. Según el historiador                        Tucídides, el ejército lo componían                        75.000 combatientes. Agamenón, rey de Micenas,                         sería el caudillo supremo.</p>
<p class="texto"> En la Ilíada se nos indica un largo                        catálogo de los pueblos helénicos que participaron                        en la guerra, entre otros: arcadios, atenienses, espartanos,                        beocios, cretenses, eubeos, itacenses, mirmidones, tesalios,                        etc.</p>
<p class="texto"> Por lo que se refiere a los troyanos, tuvieron                        como aliados  a los siguientes- algunos  mítico-legendarios-                        : amazonas, ciconios, dardanios, frigios, pelasgos, persas,                        etíopes, etc. Los propios dioses se dividieron en                        dos bandos:</p>
<p class="texto"> a) Poseidón, Hera y Atenea: ayudarán                        a los griegos.</p>
<p class="texto"> b) Afrodita  y, ocasionalmente, Ares                        y Apolo a los troyanos.</p>
<p class="texto"> Zeus prefirió mantenerse neutral,                        aunque al principio manifestó predilección                        por Héctor, hijo de Príamo y hermano del raptor                        Paris, el más valiente de los jefes troyanos.</p>
<p class="texto"><strong>Sacrificio de Ifigenia, hija de Agamenón</strong>.</p>
<p class="texto"> La flota griega se reunió en el puerto                        de Áulide, aguardando los vientos favorables para                        atravesar el Helesponto. Pero los dioses no se mostraron                        favorables con sus deseos. Los soldados griegos comienzan                        a impacientarse, y cunde el desánimo en las tropas.                        Consultado el adivino Calcante, éste,tras hacerlo                        al oráculo, manifestó que la diosa Ártemis                        se hallaba ofendida con el rey Agamenón por haberla                        querido emular en la caza matando a una liebre consagrada                        a ella y no haberla ofrecido sacrificios. Debería                        apaciguar a la diosa con el sacrificio de su propia hija                        Ifigenia. Agamenón rechazó rotundamente la                        idea. Sin embargo, terminó por acceder, a instancias                        sobre todo de su hermano Menelao y al comprender, tanto                        él como los demás príncipes que se                        debía acatar el oráculo. Ifigenia, engañada,                        llega al altar para ser sacrificada. En el instante supremo                        del cruel martirio, Ártemis, compadecida, sustituyó                        a la doncella por una cervatilla ( ¿ sacrificio de                        Isaac en versión mitológica?). Ifigenia fue                        llevada a Táuride ( actual península de Crimea),                        en donde la diosa la convirtió en su sacerdotisa.</p>
<p class="texto"> El viento se hace favorable y la flota puede                        zarpar hacia Troya.</p>
<p class="texto"> <strong>La cólera de Aquiles. </strong></p>
<p class="texto">      Al cumplirse el                        10þ año de la guerra, Troya se hubiera rendido ya                        por falta de agua y provisiones, y de ayuda exterior. Pero,                        entonces en el campo griego estalló la discordia,                        una vez más con una mujer como causa. Sucedió                        que los griegos habían hecho prisionera a la bella                        Criseida, hija de Crises, sacerdote de Apolo. Agamenón,                        lleno de soberbia, esgrimió el derecho que le daba                        el hecho de ser caudillo supremo y se quedó con la                        joven como botín. El anciano sacerdote se presenta                        ante el campamento griego, y solicita la devolución                        de su hija, como único sostén de su vejez.                        Agamenón lo rechazó bruscamente. Críses                        entonces suplica a Apolo. Éste atendió las                        súplicas de su ministro y desde lo alto empezó                        a disparar sus ardientes fleches ( la peste), que diezmaron                        el ejército griego. Se extendió la peste por                        el campamento griego y las piras ardían sin descanso.</p>
<p class="texto"> Por consejo de Aquiles se reunieron los                        jefes griegos en asamblea. Convocaron al adivino Calcante                        y le interrogaron sobre el origen de la cólera de                        Aquiles. El sacerdote expuso su temor en confesarla, a menos                        que Aquiles no garantizara su seguridad. Finalmente Calcante                        afirmó que el mal sólo desaparecería                        si Criseida era devuelta a su padre Crises. Agamenón                        se vio obligado a ceder a regañadientes. Devuelve                        a Criseida, pero encarga a dos hombres que se dirijan a                        la tienda de Aquiles y se lleven a su esclava Briseida,                        de quien el propio Aquiles estaba enamorado. Éste                        les tranquilizó a estos emisarios, pero les advirtió                        que Agamenón pagaría caro su atrevimiento.                        Desde ese momento Aquiles se negó a participar en                        la lucha, encerrándose en su tienda. Su propia madre                        Tetis  le espoleó en su decisión, con                        el fin de salvar también el hado que pendía                        sobre su hijo.. A requerimiento de éste se presentó                        ante Zeus para que protegiera a los troyanos. Zeus consintió                        , aunque temía la cólera de su esposa Hera,                        dedicada a favorecer al bando griego, y aparentaba mostrarse                        neutral.</p>
<p class="texto"> Durante los meses que duró la ausencia                        de Aquiles, los combates entre griegos y troyanos se sucedieron,                        llevando los griegos su peor parte. De pronto los dos bandos                        deciden parar y resolver que la contienda se decida entre                        el ofendido, Menelao, y el ofensor, Paris, en un combate                        singular. Éste, espoleado por su hermano Héctor,                        sale a combatir de la mejor manera que sabe: arrojó                        una lanza a Menelao que detuvo con su escudo. Cuando estaba                        a punto de sucumbir a manos de Menelao, Afrodita, su benefactora,                        se lo lleva del combate escondido en una nube, y regresa                        al lecho conyugal. Ambos ejércitos convinieron que,                        por la huida de Paris, Menelao era el justo vencedor; y                        los troyanos hubieran devuelto a Helena, si Hera y Atenea                        no hubieran instigado a los troyanos. Así, un soldado                        de los troyanos no aguantó más y disparó                        una flecha sobre Menelao. La improvisada tregua se rompió,                        y continuó la guerra.</p>
<p class="texto"><strong>Muerte de Patroclo, y venganza de su amigo                        Aquiles.</strong></p>
<p class="texto"> Afrodita acude en ayuda de su hijo Eneas,                        cuando éste –el más valiente de los troyanos                        después de Héctor- estuvo a punto de perecer                        ante la acometida de Diomedes, quien llegó a herir                        a la diosa. Ésta abandonó a su hijo. Refugiandose                        junto a su padre Zeus en el Olimpo. Apolo sustituyó                        a  Afrodita, salvando a Eneas y llevándoselo                        envuelto en una nube a la ciudad de Pérgamo, en donde                        su hermana Ártemis le curó la herida . Eneas                        no podía morir, pues el destino le había reservado                        que de su estirpe nacerían Rómulo y Remo,                        fundadores de Roma. Diomedes se creció y, animado                        por Hera, hirió por segunda vez al mismísimo                        dios de la guerra Ares. Atenea guió la lanza del                        héroe. El dios de la guerra tuvo que abandonar el                        campo de batalla. Zeus recordando la promesa hecha a Tetis,                        inclinó la balanza a favor de los troyanos. Héctor,                        gracias a esta ayuda divina, consiguió que los griegos                        se refugiaran junto a sus naves. Los griegos, reunidos en                        asamblea, deciden con Agamenón a la cabeza regresar                        a Grecia. Pero Odiseo le instó que debía de                        una vez por todas devolver a Briseida a Aquiles, para poder                        deponer su cólera. Agamenón prometió                        que así lo haría, pero Aquiles no se fió                        de tal promesa y también se preparaba para el regreso.                        Hera, entre tanto, roba el cinturón de Afrodita,                        y distrae a Zeus de la lucha. Acusa a Poseidón de                        haber sido artífice de la victoria momentánea                        de los griegos. Zeus ordenó a Iris que le comunicara                        a Poseidón que se retirara del lugar para que así                        se cumplieran sus deseos. Patroclo corrió hacia la                        tienda de su amigo Aquiles y le solicitó que depusiera                        su cólera y saliera a defender el campamento griego.                        Ante la negativa de éste , porque deseaba preservar                        su honor mancillado, Patroclo le pidió por lo menos                        que le dejara vestir su armadura. Con ella consiguió                        que los troyanos le tomaran por el mismísimo Aquiles.                        Pero de pronto se encontró con su destino, y con                        Héctor, que con ayuda de un mortal, Euforbio, un                        dios, Apolo, y él mismo consiguen arrebatar la vida                        de Patroclo. Éste previamente había matado                        a un hijo de Zeus, el troyano Sarpedón.</p>
<p class="texto"> Cuando le comunicaron a Aquiles la muerte                        de Patroclo su dolor no tuvo límites. Su primera                        intención fue quitarse la vida, pero su madre, presurosa,                        acudió a ayudarle. Decidió entonces vengar                        la muerte de su amigo. De este modo la cólera de                        Aquiles llegó a su fin, transformándose en                        ira exacerbada hacia Héctor. Tetis, muy a su pesar,                        trajo a su hijo nuevas armas fabricadas por el propio Hefesto.                        La aparición de Aquiles en combate cambió                        el signo de la batalla: eran los troyanos los que retrocederían                        hacia la fortaleza de Troya. Héctor decidió                        retar a Aquiles a un combate singular, sabiendo que ese                        sería el último combate de su vida. La última                        despedida de su esposa Andrómaca y de su hijo, Astianacte,                        conmovedoras, no consiguen que el héroe deponga su                        actitud.</p>
<p class="texto"> El Destino había dispuesto para Héctor                        su muerte a manos de Aquiles. Los dioses reunidos en asamblea,                        y Zeus , extendiendo una balanza de oro, puso en los platillos                        dos pesas, observando que el platillo de Héctor descendía                        hacia el Hades.</p>
<p class="texto"> Apolo, muy a pesar suyo, tuvo que abandonar                        a su protegido. Héctor en el combate comprendió                        que los dioses le habían dejado solo. Aquiles con                        la inestimable colaboración de Atenea consigue atravesar                        la garganta con la lanza a su enemigo Héctor. Aquiles,                        ensoberbecido, anuncia que entregaría el cadáver                        de Héctor a los perros. Héctor, agonizante,                        le suplicó que fuera devuelto a su ciudad para que                        se le rindieran honores fúnebres. Pero su alma se                        marchó al Hades, lamentando hasta los dioses su destino.</p>
<p class="texto"><strong>Funerales de Patroclo y de Héctor.                        </strong></p>
<p class="texto"> Aquiles, vencedor, despojó a Héctor                        de su armadura, ató sus pies con cordones de cuero                        que unció a su carro y se dirigió hacia las                        murallas de Troya, alrededor de la que dio tres vueltas,                        arrastrando el cadáver de Héctor. Además                        ordenó que el cadáver del héroe troyano                        fuera privado de los honores de sepultura y entregado a                        los buitres. Los gritos de dolor de Príamo y Hécuba                        ante la muerte de su hijo, y de todos los troyanos                         resonaron en la ciudadela.</p>
<p class="texto">  En el Olimpo, el maltrato infligido                        a los restos de Héctor era del desagrado de la mayoría                        de los Inmortales y, especialmente, de Zeus. Éste                        envía a Iris a Troya para que recomiende a Príamo                        que se presente ante Aquiles con un carro repleto de magníficos                        tesoros y le solicite con humildad el cuerpo de su hijo.                        Así lo hace. Aquiles, en un principio impasible –                        preparaba la pira que había de consumir el cadáver                        de su amigo Patroclo, organizando unos solemnes funerales                        para éste , y los juegos que debían conmemorar                        su  muerte- consiguieron finalmente ablandar el corazón                        del Pelida que, abrazando al anciano padre de su encarnizado                        enemigo, le entrega a su hijo para que se le tributen los                        honores debidos. Griegos y troyanos convienen una tregua                        para que se celebren sendos funerales: el de Patroclo (                        los griegos) y el de Héctor ( los troyanos).</p>
<p class="texto"> El cadáver de Héctor regresó                        a Troya y hubo lamentaciones durante nueve días,                        finalmente fue incinerado, recogiendo sus calcinados huesos                        y depositándolos en un sudario púrpura dentro                        de una urna de oro, que enterraron en una magnífica                        tumba. Así concluye la  Ilíada, de Homero,                        pero la guerra continuó.</p>
<p class="texto"><strong>Muerte de Aquiles y de Áyax Telamón.                        </strong></p>
<p class="texto"> Lo que sucedió tras la muerte de                        Héctor hay que reconstruirlo a través de las                        leyendas heroicas posteriores, las llamadas post homéricas                        (algunas de ellas,  más o menos fragmentadas):                        la Odisea, en tragedias de Sófocles y Eurípides,                        en la Eneida de Virgilio-. En ellos se cuenta, por ejemplo                        la muerte a manos de Aquíles de la amazona Pentesilea,                        nada menos que la hija de Ares que juraría no descansar                        hasta dar muerte a Aquíles.</p>
<p class="texto"> Los troyanos quedaron tan desmoralizados                        que pensaron evacuar la ciudad. El Destino quiso que cuando                        Aquíles perseguía a los troyanos hasta las                        mismas puertas de la ciudad, una flecha disparada por Paris                        y guiada por Apolo, su tenaz enemigo, le alcanzara en el                        talón, su único punto vulnerable. Áyax                        Telamón retiró su cadáver del campo                        de batalla y Odiseo rechazó a los troyanos.</p>
<p class="texto"> Los griegos celebraron solemnes honras fúnebres                        en honor de su mejor héroe y su madre, al oír                        los lamentos, acudió, formando con sus lágrimas                        un verdadero río. Se cuenta que después de                        incinerado sus cenizas se mezclaron en la urna con las de                        su amigo Patroclo. Tras la desaparición de su hijo,                        Tetis ofreció sus invulnerables armas al héroe                        griego más valeroso de los que quedaban vivos. (En                        la Pequeña Ilíada se narra el famoso Juicio                        de las armas) Áyax Telamón y Odiseo se disputaron                        la herencia, hasta que una asamblea que fuera Odiseo el                        vencedor con un voto de diferencia. Áyax, sintiéndose                        ultrajado, se volvió loco, corriendo por el campo                        de batalla matando a carneros y cabras, pensando que estaba                        matando a Agamenón, Menelao, y el propio Odiseo.                        Vuelto a su sano juicio, y calibrando la burla que recibiría                        de sus compañeros , se arrojó sobre su espada                        ( regalo del propio Héctor por su valentía)                        Agamenón, al conocer el desgraciado fin, no quiso                        que un suicida recibiera honras fúnebres. Pero Odiseo,                        que mientras vivía había sido un noble rival,                        condescendió, con lo que su pira fue tan grande como                        la del propio Aquíles.</p>
<p class="texto"> <strong>Introducción en Troya del Caballo                        de Madera: destrucción de la ciudadela. </strong>Según                        un oráculo, Troya sería inexpugnable mientras                        los griegos no consiguieran las armas de Heracles en poder                        de Filoctetes, y el  Paladio, una estatua de Atenea,                        que se guardaba en la ciudadela de Troya. Odiseo, junto                        con Diomedes,  disfrazados, consiguieron robar la estatua.                        Odiseo, con engaño, consiguió las flechas,                        el arco y el carcaj maravillosos de Filoctetes. Sintiendo                        lástima de éste, se lo llevó con él                        a Troya, en donde su primera acción en combate, fue                        herir mortalmente a Paris. A éste se lo llevaron                        ante la ninfa Enone, despreciada por Paris, que no le brindó                        su ayuda, contemplando su agonía, y suicidándose                        después.</p>
<p class="texto"> Pero la idea más brillante de Odiseo                        fue la construcción de un enorme caballo de madera                        con la ayuda de Atenea. Este decisivo episodio en la historia                        de la guerra fue narrado magistralmente por el poeta romano                        Virgilio, en su obra La Eneida. En su interior ocultaron                        la flor y nata del ejército griego ( Odiseo, Diomedes,…Áyax                        el Menor,…) y lo abandonaron en la playa – se                        ocultaron en la isla de Ténedos, muy cerca de las                        costas troyanas-, mientras simulaban los demás griegos                        una retirada y el fin del asedio a Troya.</p>
<p class="texto"> A pesar de las advertencias de algunos adivinos                        como Laocoonte ( sumo sacerdote de Poseidón) o de                        Casandra, hija de Príamo- no creída por el                        castigo infligido por Apolo a que profetizara el futuro                        sin que nadie la creyera-, los troyanos engañados                        por un espía griego, Sinón, deciden introducir                        el caballo en la ciudad. Completamente desprevenidos los                        troyanos pelearon su última batalla. La mayor parte                        de ellos fueron pasados a cuchillo, especialmente hombres,                        niños y viejos; las mujeres, como era costumbre,                        fueron respetadas, salvo las pobres y  viejas. Las                        demás, como Hécuba y Andrómaca, sirvieron                        como esclavas para el vencedor.</p>
<p class="texto">  Los griegos abusaron de la victoria,                        y se hicieron odiosos a los mismos dioses. La profetisa                        Casandra estuvo a punto de ser violada por Áyax el                        Menor, la irritada Atenea castigó tal osadía                        sumergiendo la nave de Áyax cuando regresaba a su                        patria. También tuvieron suerte dispar otros griegos                        al regreso del asedio: Agamenón, asesinado por su                        esposa y el amante de ésta; Menelao y su esposa Helena;                        Odiseo, etc. De entre los troyanos un caudillo, Eneas, logró                        salvarse con su familia – salvo su esposa Creusa- Cuando                        los griegos se marcharon, Eneas y los suyos embarcaron rumbo                        a las costas de Italia con el fin de fundar una nueva Troya,                        y con el unánime beneplácito de los dioses.</p>
<p class="texto">&nbsp;</p>
<p class="texto" align="center">***************************</p>
<p class="texto" align="center"> <strong>Helena </strong></p>
<p class="texto" align="center"> En noche de traición                        y de misterio<br />
cayó en los brazos del recién venido,<br />
y huyeron ambos, sobre el mar dormido,<br />
sacudiendo las bases del imperio.<br />
Fue trágico y fatal el adulterio,<br />
pues la víctima fue, no ya el marido,<br />
sino el flujo de muerte inextinguido<br />
que hizo de Troya un vasto cementerio.<br />
Los ancianos del reino protestaron<br />
la situación extrema y tan aguda<br />
por sólo una mujer que nunca vieron.<br />
Cuando ella apareció, tal la admiraron<br />
que se desvaneció al punto la duda,<br />
y aceptaron la guerra que opusieron.</p>
<p class="texto" align="center"> <strong>Francisco Alvarez Hidalgo</strong><br />
Los Angeles, 30 de Julio de 1997
</p>
<p class="texto"><font class="mf1" color="black"><span class="link"></span></font></p>
<p class="link" align="right"><span class="texto"><strong><br />
</strong></span></p>
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