<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; guarani</title>
	<atom:link href="http://revistablush.com.ar/tag/guarani/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://revistablush.com.ar</link>
	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
	<lastBuildDate>Wed, 29 Oct 2008 16:20:29 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>El chajá, leyenda guaraní</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/04/el-chaja-leyenda-guarani/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/04/el-chaja-leyenda-guarani/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Apr 2008 12:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[guarani]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/04/01/el-chaja-leyenda-guarani/</guid>
		<description><![CDATA[ Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro, seguras de encontrar el remedio que los salvara. Era la protectora dispuesta siempre a sacrificarse en beneficio de la tribu.

Los jóvenes admiraban su bondad y su belleza, y muchos solicitaron al Cacique el honor de casarse con tan hermosa doncella. Pero Taca rechazaba a todos. Su corazón no le pertenecía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="texto"><a title="Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro…" href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/guarani.jpg"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/guarani.thumbnail.jpg" border="0" alt="Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro…" hspace="9" align="right" /></a><span class="titulo"><strong>El cacique y su hija</strong></span></p>
<p><a title="Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro…" href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/guarani.jpg"></a></p>
<p class="texto">Aparte de todas estas condiciones, Taca                        era muy bella. De color moreno cobrizo su piel, tenía                        ojos negros y expresivos, y en su boca, de gesto decidido                        y enérgico, siempre brillaba una sonrisa. Dos largas                        trenzas negras le caían a los lados del rostro. Un                        tipoy cubría su cuerpo hasta los tobillos, y con                        un chumbé de colores lo ceñía a la                        cintura.</p>
<p class="texto">Las madres de la tribu acudían a                        ella cuando sus hijos se hallaban en peligro, seguras de                        encontrar el remedio que los salvara. Era la protectora                        dispuesta siempre a sacrificarse en beneficio de la tribu.</p>
<p class="texto">Los jóvenes admiraban su bondad y                        su belleza, y muchos solicitaron al Cacique el honor de                        casarse con tan hermosa doncella. Pero Taca rechazaba a                        todos. Su corazón no le pertenecía.</p>
<p class="texto">Ará-Naró, un valiente guerrero                        que en esos momentos se hallaba cazando en las selvas del                        norte, era su novio y pensaban casarse cuando él                        regresara. Entonces el viejo Cacique tendría, en                        su nuevo hijo, quien lo reemplazase en las tareas de jefe.</p>
<p class="texto"><strong> <span class="titulo">Un jaguar con sed                        de sangre</span></strong></p>
<p class="texto">La vida de la tribu transcurría serena;                        pero un día, tres jóvenes: Petig, Carumbé                        y Pindó, que salieron en busca de miel de lechiguana,                        volvieron azorados trayendo una horrible noticia. Al llegar                        al bosque en busca de panales, cada uno de ellos había                        tomado una dirección distinta. Se hallaban entregados                        a la tarea, cuando oyeron gritos desgarradores. Era Petig,                        que, sin tiempo ni armas para defenderse, había sido                        atacado por un jaguar cebado con carne humana y nada pudieron                        hacer los compañeros para salvarlo, pues ya era tarde.                        El jaguar había dado muerte al indio y lo destrozaba                        con sus garras. Carumbé y Pindó no tuvieron                        más remedio que huir y ponerse a salvo. Así                        habían llegado, jadeantes y sudorosos, a dar cuenta                        de lo sucedido.</p>
<p class="texto">Esta noticia causó estupor y miedo                        en la tribu, pues hasta entonces ningún animal salvaje                        se había acercado al bosque donde ellos acostumbraban                        ir a buscar frutos de banano, de algarrobo y de mburucuyá,                        que les servían de alimento.</p>
<p class="texto">Desde ese día no hubo tranquilidad                        en la tribu. Se tomaron precauciones; pero el jaguar merodeaba                        continuamente y muchas fueron las víctimas del sanguinario                        animal.</p>
<p class="texto"><strong> <span class="titulo">La decisión                        del Consejo</span></strong></p>
<p class="texto">El Consejo de Ancianos se reunió                        para tomar una determinación que pusiera fin a semejante                        amenaza de peligro para todos.</p>
<p class="texto">Y decidieron: era necesario dar muerte a                        quien tantas muertes había producido. Para conseguirlo,                        un grupo de valientes debía buscar y hacer frente                        a la terrible fiera, hasta terminar con ella.</p>
<p class="texto">El Cacique aprobó la determinación                        de los Ancianos. Pidió a los jóvenes de la                        tribu que quisieran llevar a cabo esta empresa, se presentaran                        ante él.</p>
<p class="texto">Grande fue la sorpresa del jefe cuando vio                        aparecer en su toldo a un solo muchacho: Pirá-U.</p>
<p class="texto">De los demás, ninguno quiso exponer                        su vida.</p>
<p class="texto">Pirá-U sentía gran admiración                        y un gran reconocimiento hacia el viejo Cacique. En cierta                        ocasión, hacía muchos años, Aguará                        había salvado la vida de su padre, de quien era gran                        amigo. Fue un verdadero acto de heroísmo el cumplido                        por el valiente Cacique, con peligro de su propia vida.</p>
<p class="texto">Desde entonces, nada había que Pirá-U,                        agradecido, no hiciera por el viejo Aguará. Por eso,                        ésta era una espléndida oportunidad para demostrarlo.                        Él sería el encargado de librar a la tribu                        de tan terrible amenaza. Así fue que Pirá-Ú,                        sin ayuda de nadie, confiando en su valor y en la fuerza                        que le prestaba el agradecimiento, partió a cumplir                        tan temeraria empresa. Gran ansiedad reinó en la                        tribu al siguiente día. Todos esperaban al valiente                        muchacho, deseosos de verlo llegar con la piel del feroz                        enemigo.</p>
<p class="texto">Pero las esperanzas se desvanecieron. Pasó                        ese día y otros más y Pirá-U no regresó.</p>
<p class="texto">Había sido una nueva víctima                        del jaguar. Nuevamente se reunió el Consejo y nuevamente                        se pidió la ayuda de los jóvenes guerreros.                        Pero esta vez nadie respondió&#8230; nadie se presentó                        ante el Cacique. Era increíble que ellos que habían                        dado tantas veces pruebas de valor y de audacia, se mostraran                        tan cobardes en esta ocasión.</p>
<p class="texto">
<p class="texto"><span class="titulo"><strong>Valentía de                        mujer</strong></span></p>
<p class="texto">Taca, indignada, reunió al pueblo,                        y en términos duros y con ademán enérgico,                        les dijo:</p>
<p class="texto">“Me avergüenzo de pertenecer a                        esta tribu de cobardes. Segura estoy de que si Ará-Naró                        estuviera entre nosotros, él se encargaría                        de dar muerte al sanguinario animal. Pero en vista de que                        ninguno de vosotros es capaz de hacerlo, yo iré al                        bosque y yo traeré su piel. Vergüenza os dará                        reconocer que una mujer tuvo más valor que vosotros,                        cobardes! ”</p>
<p class="texto">Así diciendo entró en su toldo.                        El padre, que se hallaba postrado por la enfermedad, se                        oponía a que su hija llevara a cabo una empresa tan                        peligrosa.</p>
<p class="texto">-Hija mía -le dijo- tu decisión                        me honra y me demuestra una vez más que eres digna                        de tus antepasados. Mi orgullo de padre es muy grande. Te                        quiero y te admiro; pero la tribu te necesita. Mi salud                        no me permite ser como antes y sin tu apoyo no podría                        gobernar. ”</p>
<p class="texto">- Padre, los dioses me ayudarán y                        yo volveré triunfante. Si permitimos que el sanguinario                        animal continúe con sus desmanes no podremos llegar                        al bosquecillo en busca de alimentos, y la vida aquí                        será imposible.”</p>
<p class="texto">- Hija mía; otros deben dar muerte                        al jaguar. Tú eres necesaria en la tribu y no es                        muy seguro que te libres de morir entre las garras de la                        fiera.</p>
<p class="texto">- Padre&#8230; tus súbditos han demostrado                        ser unos cobardes. Creen que el yaguareté es un enviado                        de Añá para terminar con nosotros, y temen                        enfrentarlo. Yo debo salvar a la tribu. ¡Permite que                        vaya, padre mío!</p>
<p class="texto">El anciano tuvo que acceder. Las razones                        que le daba su hija eran justas y claras &#8211; y no había                        otra manera de librarse de enemigo tan cruel.</p>
<p class="texto">
<p><span class="titulo"><strong>El regreso de Ará-Ñaró</strong></span></p>
<p><span class="texto"> Y Taca empezó los preparativos                        para ponerse en viaje ese mismo día al atardecer. </span></p>
<p><span class="texto"> Cuando se disponía a partir,                        varios jóvenes trajeron la noticia de que los cazadores                        que partieran hacía una luna, se acercaban. Estaban                        a corta distancia de los toldos. </span></p>
<p><span class="texto"> Fue para Taca una noticia que la lleno                        de placer y de esperanza. Entre los cazadores venía                        Ará-Ñaro, su novio, y él podría                        acompañarla para dar muerte al jaguar. Impacientes                        esperaban la llegada de los bravos cazadores, los que se                        presentaron cargados de innumerables animales muertos, pieles                        y plumas, conseguidos después de tantos sacrificios                        y de tantos peligros. </span></p>
<p><span class="texto"> Fueron recibidos con gritos de alegría                        y de entusiasmo por toda la tribu que se había reunido                        cerca del toldo del Cacique. Junto a la entrada se encontraba                        éste con su hija Taca, rodeados por los ancianos                        del Consejo. </span></p>
<p><span class="texto"> El viejo Aguará saludó                        con todo cariño a los valientes muchachos, que se                        apresuraron a poner a sus pies las piezas más hermosas. </span></p>
<p><span class="texto"> Ará-Naró, después                        de agasajar al Jefe, se dirigió a Taca, y como una                        prueba de su gran amor, le ofreció el presente que                        le tenía dedicado: una colección de las más                        vistosas y brillantes plumas de aves del paraíso,                        de tucán, de cisne, de garza y de flamenco. El gozo                        y la satisfacción se pintaron en el rostro de la                        doncella, que con una suave sonrisa agradeció el                        obsequio. </span></p>
<p><span class="titulo"><strong>Cuando los amantes se convierten                        en leyenda</strong></span></p>
<p><span class="texto"> Después&#8230; cada uno se retiró                        a su toldo. Aguará, Taca y Ará-Naró                        quedaron solos. El sol se había ocultado detrás                        de los árboles del bosquecillo cercano. Un reflejo                        rojo y oro teñía las nubes, y como venido                        de lejos se oyó el grito lastimero del urutaú. </span></p>
<p><span class="texto"> En ese momento, el viejo Cacique comunicó                        a Ará-Naró la decisión de su hija. </span></p>
<p><span class="texto"> -Hijo mío- le dijo &#8211; un jaguar                        cebado con sangre humana ha hecho muchas víctimas                        entre nuestro pueblo. El primero fue Petig, que tomado desprevenido,                        murió deshecho por la fiera. Después Saeyú                        y otros que, confiados, fueron al bosque en busca de alimentos.                        Se decidió dar muerte al sanguinario animal; pero                        Pirá-Ú, encargado de ello, no ha vuelto. Fue,                        sin duda, una víctima más&#8230; Y ahora nadie                        quiere hacer frente a tan terrible enemigo. Todos le temen                        creyéndolo un enviado de Añá, imposible                        de vencer. </span></p>
<p><span class="texto"> Taca, por su parte, ha decidido ser                        ella quien termine con el jaguar, y piensa partir ahora                        mismo. </span></p>
<p><span class="texto"> -Taca, eso no es posible- dijo resuelto                        Ara-Ñaro-. Esa no es empresa para ti. Y los guerreros                        de nuestra tribu: ¿qué hacen? ¿Cómo                        permiten que una doncella los aventaje en valor y los reemplace                        en sus obligaciones?. </span></p>
<p><span class="texto"> -Los jóvenes temen a Añá,                        y no quieren atacar a quien creen su enviado. </span></p>
<p><span class="texto"> -Taca, ¡no irás! Seré                        yo quien dé muerte al jaguar, y su piel será                        una ofrenda más de mi amor hacia ti. </span></p>
<p><span class="texto"> -No podrá ser, Ará-Ñaró.                        ¡He dado mi palabra y voy a cumplirla!&#8230; Dentro de                        un instante saldré en busca del jaguar, y cuando                        vuelva gritaré una vez más su cobardía                        a los súbditos del valiente Aguará. </span></p>
<p><span class="texto"> -No has de ir sola, Taca. Espera unos                        instantes y yo te acompañaré. </span></p>
<p><span class="texto"> &#8211; Ya debo partir, Ará-Ñaro;                        “yahá!”…, “yahá!”…(¡vamos!,                        ¡vamos!). </span></p>
<p><span class="texto"> Pronto se reunió Ará-Ñaró                        a su prometida, y cuando la luna envió su luz sobre                        la tierra, ellos marchaban en pos del enemigo de la tribu.                        La esperanza de terminar con él los alentaba. Cuando                        llegaron al bosque, Ará-Ñaró aconsejó                        prudencia a su compañera, pero ella, en el deseo                        de terminar de una vez por todas con el carnívoro,                        adelantándose, lo animaba: </span></p>
<p><span class="texto"> &#8211; “yahá!”…,                        “yahá!”… </span></p>
<p><span class="texto"> Cerca de un ñandubay se detuvieron.                        Habían oído un rozamiento en la hierba. Supusieron                        que el jaguar estaba cerca. Y no se equivocaban. Saliendo                        de un matorral vieron dos puntos luminosos que parecían                        despedir fuego. Eran los ojos de la fiera, que buscaba a                        quienes pretendían hacerle frente. Con paso felino                        se iba acercando, cuando Ara-Naró, haciendo a un                        lado a su novia y obligándola á guarecerse                        detrás de un añoso árbol, se dirigió,                        decidido, hacia la fiera. </span></p>
<p><span class="texto"> Fueron momentos trágicos los                        que se sucedieron. ¡El hombre y la fiera luchando                        por su vida! Ará-Naró era fuerte y valiente,                        pero el jaguar, con toda fiereza, lanzó un rugido                        salvaje. Taca, que desde su escondite seguía con                        ansiedad una lucha tan desigual, se estremeció. </span></p>
<p><span class="texto"> Un zarpazo desgarró el cuello                        del valiente indio y lo arrojó a tierra. Con él                        rodó la fiera enfurecida y poderosa. </span></p>
<p><span class="texto"> Taca dio un grito, y de un salto estuvo                        al lado del animal ensangrentado, que se trabó en                        pelea con su nueva atacante. </span></p>
<p><span class="texto"> Pero fue en vano. En esa prueba de                        valientes, ninguno salió triunfante. </span></p>
<p><span class="texto"> Taca, Ará-Ñaró                        y el jaguar pagaron con su vida el heroísmo que los                        llevó a la lucha. </span></p>
<p><span class="texto"> Pasaron los días. En la tribu                        se tuvo el convencimiento de la muerte de los jóvenes                        prometidos. </span></p>
<p><span class="texto"> -El viejo Cacique, cuya tristeza era                        cada vez mayor, fue consumiéndose día a día,                        hasta que Tupá, condolido de su desventura, le quitó                        la vida. </span></p>
<p><span class="texto"> Todos lloraron al anciano Aguará,                        que había sido bueno y valiente, y de quien la tribu                        recibiera tantos beneficios. </span></p>
<p><span class="texto"> Prepararon una gran urna de barro,                        y después de colocar en ella el cuerpo del Cacique,                        pusieron sus prendas y, como era costumbre, provisiones                        de comida y bebida. </span></p>
<p><span class="texto"> En el momento de enterrarlo, en el                        lugar que le había servido de vivienda, una pareja                        de aves, hasta entonces desconocidas, hizo su aparición                        gritando: &#8212; “yahá!”…, “yahá!”… </span></p>
<p><span class="texto"> Eran Taca y Ará-Naró,                        que convertidos en aves por Tupá, volvían                        a la tribu de sus hermanos. </span></p>
<p><span class="texto"> Ellos los habían librado del                        feroz enemigo, y desde ahora serían sus eternos guardianes,                        encargados de vigilar y dar aviso cuando vieran acercarse                        algún peligro. </span></p>
<p><span class="texto"> Por eso, el chajá, como le                        decimos ahora, sigue cumpliendo el designio que le impusiera                        Tupá, y cuando advierte algo extraño, levanta                        el vuelo y da el grito de alerta: &#8220;Yahá!&#8230;,                        &#8221; &#8220;Yahá!&#8221;&#8230; </span></p>
<p><span class="titulo">Reseña sobre fauna argentina</span></p>
<p><span class="texto"> El Chajá es un ave zancuda.                        Su cuerpo de regular tamaño, está recubierto                        por plumas de color gris plomizo. En su cuello una línea                        de plumas negras forma un collar, y dos manchas blancas                        se destacan en el dorso. Sus alas están provistas                        de espolones, y luce un copete en la nuca. Habita en lugares                        húmedos, pantanosos o en las orillas de ríos                        o arroyos. Entra al agua, pero no sabe nadar. </span></p>
<p><span class="texto"> Sólo se los caza vivos y en                        pareja, pues si así no se hiciera, el ave moriría                        al ser separado de su compañero. </span></p>
<p><span class="texto"> Es tal el cariño que se profesan                        entre sí, que si uno se enferma, el otro no se aparta                        de su lado y trata de auxiliarlo en todo momento con mucho                        cariño. Si llega a morir, no es extraño que                        al poco tiempo muera el otro también. </span></p>
<p><span class="texto"> Construyen el nido ayudándose                        los dos, y cuando llega el momento de empollar, lo hacen                        también los dos alternativamente. Una vez nacidos                        los polluelos, ambos se encargan de ellos: la hembra los                        cuida y el macho les proporciona alimento y los defiende. </span></p>
<p><span class="texto"> Es un ave vigilante, y a la menor                        señal de peligro, levanta el vuelo y grita: &#8220;Chajá!&#8221;                        o &#8220;Yahá&#8221;. De este grito se ha tomado el                        nombre con que la distinguimos. </span></p>
<p><span class="texto"> Vuela a gran altura describiendo círculos                        y puede mantenerse mucho tiempo en el aire. Persigue a las                        aves de rapiña, siendo por ello una excelente guardiana                        de gallineros y rebaños, reemplazando muchas veces                        al perro. </span></p>
<p><span class="texto"> Se domestica con facilidad, llegando                        a reconocer a su amo y a las personas de la casa. </span></p>
<p><span class="texto"> El hombre no la persigue para comer,                        pues su carne no es comestible. Al cocinarla se transforma,                        en su mayor parte, en espuma. </span></p>
<p><span class="texto"> De aquí el dicho &#8220;Pura                        espuma como el chajá</span>&#8220;.</p>
<h3>Vocabulario</h3>
<p><strong>Aguará</strong>:                                  Zorro<br />
<strong>Ara- ñaró</strong> : Rayo<br />
<strong>Carumbé</strong>: Tortuga<br />
<strong>Chumbé</strong>: Faja<br />
<strong>Lechiguana</strong>: Abeja<br />
<strong>Petig</strong>: Tabaco<br />
<strong>Pindó</strong>: Palmera<br />
<strong>Pira – ú </strong>: Pescado negro<br />
<strong>Saeyú</strong>: Amarillo<br />
<strong>Taca</strong>: Luciérnaga<br />
<strong>Tipoy</strong>: Túnica</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revistablush.com.ar/2008/04/el-chaja-leyenda-guarani/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El origen de las luciérnagas</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/02/el-origen-de-las-luciernagas/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/02/el-origen-de-las-luciernagas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 20:02:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[guarani]]></category>
		<category><![CDATA[Isondú]]></category>
		<category><![CDATA[luciérnaga]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/02/26/el-origen-de-las-luciernagas/</guid>
		<description><![CDATA[

Isondú era el hombre más hermoso entre los guaraníes: el más alto, el más fuerte, el más hábil. Había que verlo disparando una flecha, remando en la canoa, bailando en las ceremonias de los payés.
Cuando era chico, no había madre en su tevy que, al verlo reírse, no le hiciera una caricia y, cuando le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" title="Pintura de Marcelo Soares Leguineche"></a></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" title="Pintura de Marcelo Soares Leguineche"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" alt="Pintura de Marcelo Soares Leguineche" border="0" height="188" width="323" /><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" alt="Pintura de Marcelo Soares Leguineche" border="0" height="188" width="323" /></a></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Isondú era el <span class="l">hombre</span> más hermoso entre los guaraníes: el más alto, el más fuerte, el más hábil. Había que verlo disparando una flecha, remando en la canoa, bailando en las ceremonias de los <a href="/" title="médico hechicero">payés</a>.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Cuando era chico, no había <span class="l">madre</span> en su <a href="http://www.fuenterrebollo.com/Etnografia/guaranies.html" target="_blank">tevy</a> que, al verlo reírse, no le hiciera una caricia y, cuando le llegó la hora del <a href="http://www.antropos.galeon.com/html/guaranies.htm" title="especie de adorno-amuleto" target="_blank">tembetá</a>  ya había muchas indiecitas que querían casarse con él. A todas les gustaban sus manos diestras, su mirada penetrante y su perfume a madera.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Junto con el <span class="l">amor</span> que despertó en tantas muchachas, se despertó tam<span class="l">bién</span> la envidia de los <span class="l">hombre</span>s. Los que habían jugado con él sobre las hojas de palmera y más tarde en los claros o en el río ahora le tenían rabia. Por eso prepararon la emboscada.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">A Isondú lo esperaron un atardecer. Temprano habían cavado el pozo en el camino y lo habían disimulado <span class="l">bien;</span> después se sentaron a esperar, y a tomarse la chicha de maíz que habían llevado.</font></p>
<p><span id="more-20"></span><font face="verdana, sans-serif" size="2">Isondú volvía de la aldea vecina, donde tenía parientes. Venía solo, pensando en una chica que había conocido allí, la única muchacha que estaba seguro de <span class="l">poder</span> <span class="l">querer</span>. Sin duda pronto se casaría con ella, ya se la imaginaba junto a él, con el cuerpo adornado con pinturas y una flor &#8211; la orquídea más hermosa que él pudiera encontrar &#8211; en su largo pelo negro. Contento y cansado iba por los caminos de la selva, espantándose los mosquitos de tanto en tanto. A él, tan grande y fuerte, se lo veía pqueño al lado de los árboles inmensos.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Cuando faltaba poco para llegar a su aldea, empezó a escuchar las risas y los gritos de sus enemigos. Pero no se inquietó, porque era joven, no le tenía miedo a nada y había sido siempre demasiado dichoso como para suponer que se acercaba la desgracia. Cuando escucharon sus pasos, los otros se quedaron callados. De pronto, Isondú tropezó entre unas lianas y cayó en el pozo.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Los otros salieron enseguida de sus escondites y empezaron a reírse y a burlarse de él:</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- ¡Isondú! ¡Isondú! ¡Te cazamos como a un tapir!</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- A ver, ¿de qué te sirve ahora ser tan valiente?</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- ¡Isondú! ¡Ahí va un anzuelo para que muerdas! ¿O querés que llamemos a tu mamita para que te salve?</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Y mientras tanto le tiraban palitos, frutos y unas bolitas de arcilla dura con las que cazaban ratones y los pájaros.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Isondú les gritaba:</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- Pero, ¿qué hacen? ¿qué les pasa? ¿qué les hice yo, cobardes? &#8211; Y desde abajo les devolvía los proyectiles.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Uno de los agresores le contestó:</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Ya vas a ver si somos cobardes. &#8211; Y agarró su maza y le pegó a Isondú en un hombro, en la cabeza, en la espalda&#8230; Los demás se envalentonaron y entre insultos hicieron lo propio: el cuerpo de Isondú se fue llenando de cardenales y de sangre, y allí quedó, acallado, caído sobre un costado en el fondo del pozo.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">En la selva era casi de noche. Los asesinos seguían en el borde de la trampa, paralizados por el miedo. De pronto vieron confusamente que Isondú se movía, que su cuerpo tomaba de a poco la forma de un insecto y que en el lugar de cada herida se encendía una lucecita. Isondú agitó sus alas y salió volando: ya estaba libre.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Un momento después centenares de Isondúes se dispersaban en la selva, debajo del techo que forman allí los árboles, los helechos y las lianas, iluminando intermitentemente la noche guaraní. Muchos de estos insectos traspusieron los ríos, dejaron atrás la selva y se perdieron en el campo.</font></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revistablush.com.ar/2008/02/el-origen-de-las-luciernagas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic Page Served (once) in 0.191 seconds -->

