<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; historias</title>
	<atom:link href="http://revistablush.com.ar/tag/historias/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://revistablush.com.ar</link>
	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
	<lastBuildDate>Wed, 29 Oct 2008 16:20:29 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Amores insólitos</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/amores-insolitos/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/03/amores-insolitos/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Mar 2008 22:47:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[La crítica]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/05/amores-insolitos/</guid>
		<description><![CDATA[
María Rosa Lojo es una de las mejores escritoras argentinas de la actualidad, y una persona de una gran humildad, lo cual pude comprobar personalmente. Durante la presentación del libro de un conocido en común* –en la cual fue parte de la mesa- su exposición fue clara, precisa. Lejos de vanagloriarse por sus logros o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h5><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/amoresinsolitos.jpg" alt="amoresinsolitos.jpg" align="left" hspace="9" /></h5>
<p><a href="http://www.mariarosalojo.com.ar/" title="Su página" target="_blank">María Rosa Lojo </a>es una de las mejores escritoras argentinas de la actualidad, y una persona de una gran humildad, lo cual pude comprobar personalmente. Durante la presentación del libro de un conocido en común* –en la cual fue parte de la mesa- su exposición fue clara, precisa. Lejos de vanagloriarse por sus logros o sus sabidurías, se remitió a acercarnos la obra y al autor, con la precisión que la caracteriza.</p>
<p>En su  libro, “<em>Amores insólitos de nuestra historia” </em>la investigación y la documentación se enlazan a su imaginación. A través de los relatos, nos introducimos en una historia poco conocida y saltando de hito en hito, nos dejamos llevar por su pluma serena. Son amores insólitos que indagan la naturaleza de la pasión en una sociedad hecha de mezclas audaces y de complejas alianzas.</p>
<p>Extasis y desdicha, violencia y tranquilidad, fugacidad y permanencia, fidelidad y traición, rutina y sorpresa… mientras el amor supervisa cada historia como la eterna contradicción y, a la vez, como la instancia superadora de todas las antinomias. Libro que se lee de un suspiro, y por el que suspiraremos recordando sus relatos.</p>
<ul>
<li>Bajate el cuento<a href="http://www.mariarosalojo.com.ar/ficcion/descargas/facundo_yel_moro_cuento_amores_insolitos_de_nuestra_historia.zip" target="_blank"> &#8220;Facundo y el moro&#8221; </a></li>
<li><a href="http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/entrevistas/mrlojo/" title="En: Sitio al margen" target="_blank">Leé una entrevista  a María Rosa Lojo</a> realizada por Mercedes Giuffré</li>
</ul>
<h5>* El libro en cuestión es <a href="http://www.lsf.com.ar/libros/98/CANTO-DEL-QUETZAL-EL/" target="_blank">“El canto del Quetzal”</a>  de Ángel Núñez. Del que nos ocuparemos en otro artículo.</h5>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revistablush.com.ar/2008/03/amores-insolitos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Camila: historia de amor, en palabras de un perro</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/camila-ogorman/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/03/camila-ogorman/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Mar 2008 22:22:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida de perros]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/05/camila-ogorman/</guid>
		<description><![CDATA[La historia que voy a contarles hoy, no es de uno de mis “amos”. Pertenece a una persona con la que pasé tan solo algunas horas, pero esos momentos me marcaron y dejaron en mi alma canina, huellas muy profundas que sangran, todavía hoy, cuando las rememoro.
Más duelen cuando al repasarlas, recuerdo que la historia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/camila.jpg" alt="La tristeza de Camila" align="left" border="0" height="442" hspace="9" width="316" />La historia que voy a contarles hoy, no es de uno de mis “amos”. Pertenece a una persona con la que pasé tan solo algunas horas, pero esos momentos me marcaron y dejaron en mi alma canina, huellas muy profundas que sangran, todavía hoy, cuando las rememoro.</p>
<p>Más duelen cuando al repasarlas, recuerdo que la historia pertenece a una mujer. ¿Por qué será que cuando la historia es triste, si el personaje es femenino tiene todavía más tristeza y dolor?</p>
<p>Corría el año de 1848 en la Confederación Argentina&#8230;</p>
<p>Juan Manuel de Rosas, el Restaurador, gobernaba sin títulos pero con mano fuerte, todo el país. Eran épocas donde el rojo se imponía en las reuniones, en los salones y en las vestimentas.</p>
<p>Tiempos de aguerridas defensas de nuestra soberanía también. Don Juan Manuel, como patrón de estancia que era, imponía su voluntad a un puñado de provincias que no habían sabido organizarse previamente.</p>
<p>Pocos años atrás, la batalla de la Vuelta de Obligado, había sentado precedentes ante el mundo. Pero había sido mucho tiempo ya bajo el gobierno de una misma persona. Cuando los caudillos se eternizan, comienzan los errores y los conflictos y así estábamos en aquel año 1848&#8230; con olor a sublevaciones en el interior y con sospechas de movimientos armados entre los exiliados en el exterior.</p>
<p>Vivía yo en lo que entonces eran los cuarteles del general Rosas, un lugar al que llamaban “Santos Lugares”, aunque de santo solo tuviera el nombre. No tenía dueño fijo, y mi vida se reducía a ser simpático con los soldados para que me dieran de comer&#8230; pagaba, claro está, con ahuyentar las alimañas y avisar, por las noches, la presencia de algún intruso perdido&#8230;</p>
<p>Corría el mes de agosto y los calorcitos ya nos habían acostumbrado a buscar la sombra por las tardes&#8230;</p>
<p>El día 15, llegaron carretas provenientes de Buenos Aires con dos prisioneros, un hombre y una mujer. Para él fue la prisión común. Para ella, acondicionaron un poco el salón comedor.</p>
<p>Mi olfato me indicó que algo trágico estaba por suceder con aquella gente, porque no se traía a prisioneros a este lugar&#8230;</p>
<p>Con mi mejor cara de aburrido, logré colarme en el comedor que hacía las veces de celda y me acosté junto a una pared, desde donde podía ver a la dama&#8230;</p>
<p>Era esta de estatura regular, negro pelo desordenado (quizás por el viaje), ojos llorosos por su situación y un abdomen pronunciado, signo inequívoco de una vida latiendo en su interior.</p>
<p>No tardó mucho en verme y al instante, me llamó con un gesto cariñoso&#8230; Me acerqué y acariciando mi cabeza, comenzó a hablarme entre sollozos y sonrisas&#8230; Recuerdo que me dijo que su nombre era Camila y su apellido, de origen extranjero.</p>
<p>Contó que algunos años atrás, vivía con su familia, descendientes de inmigrantes irlandeses, en una finca de Buenos Aires, cercana a la capilla del Socorro*</p>
<p>Era asidua concurrente a las tertulias porteñas y sus veinte años se deslizaban plácidamente hasta que conoció al nuevo sacerdote de la parroquia, el padre Uladislao Gutiérrez.</p>
<p>Creo que la vi sonrojarse un poco cuando me confesó que se enamoraron perdidamente uno del otro y desde ese momento, fueron conscientes de que su amor sería su condena.</p>
<p>No tardó mucho la pacata sociedad porteña de aquella época en darse cuenta del amor entre el sacerdote y la niña, que por aquel tiempo tenía solo 20 años.</p>
<p>Decidieron arriesgar todo y fugarse.</p>
<p>Lo hicieron rápida y silenciosamente y en pocos días lograron salir de Buenos Aires, tomar un vapor y, remontando el Paraná, radicarse en Goya, en la lejana provincia de Corrientes.</p>
<p>Allí, con documentos y nombres falsos, instalaron una escuela que prosperaba día a día.</p>
<p>Vivieron felizmente su amor durante dos años hasta que la casualidad (o el destino&#8230; quien lo sabe?), puso su zancadilla y el secreto, tan celosamente guardado, se desmoronó como castillo de naipes.</p>
<p>Al llegar a este punto, no pudo contener los sollozos y yo me acerqué más y lamí su mano dándole confianza&#8230;</p>
<p>En Buenos Aires, se había librado orden de captura para ambos y Rosas personalmente había firmado el mandato.</p>
<p>Un religioso que pasaba de regreso por Goya, reconoció al padre Gutiérrez e inmediatamente lo denunció&#8230;</p>
<p>Fueron arrestados y trasladados en barco hasta Buenos Aires, pero Rosas ordenó que fueran transferidos inmediatamente a Santos Lugares, sin posibilidad de hablarse.</p>
<p>Luego de contarme aquella triste historia, Camila pareció serenarse y se recostó sobre la cama&#8230; Yo me eché sobre la pequeña alfombrita que había junto a ella.</p>
<p>A las pocas horas, se abrió la puerta y dos oficiales, parándose junto a la cama, leyeron una proclama recién llegada de Buenos Aires. Y firmada por el mismísimo Rosas: se ordenaba la ejecución por fusilamiento, de los condenados Camila O´Gorman y el ex sacerdote Uladislao Gutiérrez.</p>
<p>Si la mujer sintió miedo, dolor o espanto. Solo ella lo supo. Su rostro se mantuvo impasible, aunque yo adivinaba el temblor que la sacudía por dentro.</p>
<p>Cuando los oficiales se retiraron diciéndole que en breve vendría el sacerdote a recibirle su confesión, Camila se sentó en el camastro y me llamó&#8230;</p>
<p>Acarició mi cabeza con la caricia más suave que recibí en mi vida y mientras lo hacía, comenzó a sollozar bajito&#8230;</p>
<p>¿Qué delito tan terrible habría cometido aquella mujer para merecer semejante castigo?</p>
<p>¿Qué traición a la patria o crimen horrendo la hacía merecedora de la muerte, a ella que portaba una vida en su cuerpo?.</p>
<p>Mi razonamiento canino no alcanzaba al de los hombres.</p>
<p>Si la sociedad de aquella época consideraba pecado grave que un sacerdote abandonara el celibato y se uniera a una mujer, no podría haber una condena distinta?</p>
<p>Por qué ensañarse con dos seres que, unidos por el amor, solo habían pretendido vivirlo sin secretos, a la luz del sol.</p>
<p>La única respuesta que puedo dar, es porque el sacerdote era sobrino del gobernador tucumano, adicto a Rosas, y Camila, una niña de distinguida familia.</p>
<p>Era casi una ofensa al mismísimo Restaurador! Y eso, en aquella época, se pagaba caro&#8230;</p>
<p>Luego de confesarse, Camila fue llevada con los ojos vendados, sentada y atada a una silla, en hombros de algunos soldados. Antes de que le taparan los ojos, me miró tristemente&#8230;</p>
<p>Nunca olvidaré aquella mirada!!!!</p>
<p>Lo mismo hicieron con Gutiérrez, quizás para que no se vieran y evitar escenas desgarradoras.</p>
<p>Pero los amantes se presintieron y se llamaron&#8230; La congoja ganó los corazones de aquellos rudos soldados del pelotón.</p>
<p>Yo me escabullí entre la tropa y pude ver como la descarga fatal, segaba las vidas de Uladislao y Camila y tronchaba un amor valiente que supo imponerse a tabúes de la época.</p>
<p>Cuando todo terminó y los soldados se marcharon, me quedé un rato sentado y pensando&#8230;</p>
<p>Pensando acerca del poder de algunos hombres sobre otros, del derecho a decidir sobre vidas y bienes, del egoísmo que reina a veces, en los corazones humanos y entonces, con cierta mezquindad, lo confieso, me sentí feliz de ser perro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revistablush.com.ar/2008/03/camila-ogorman/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic Page Served (once) in 0.173 seconds -->

