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	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; Isondú</title>
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	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
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		<title>El origen de las luciérnagas</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 20:02:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[guarani]]></category>
		<category><![CDATA[Isondú]]></category>
		<category><![CDATA[luciérnaga]]></category>

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Isondú era el hombre más hermoso entre los guaraníes: el más alto, el más fuerte, el más hábil. Había que verlo disparando una flecha, remando en la canoa, bailando en las ceremonias de los payés.
Cuando era chico, no había madre en su tevy que, al verlo reírse, no le hiciera una caricia y, cuando le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" title="Pintura de Marcelo Soares Leguineche"></a></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" title="Pintura de Marcelo Soares Leguineche"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" alt="Pintura de Marcelo Soares Leguineche" border="0" height="188" width="323" /><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/02/verano_porteno2.jpg" alt="Pintura de Marcelo Soares Leguineche" border="0" height="188" width="323" /></a></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Isondú era el <span class="l">hombre</span> más hermoso entre los guaraníes: el más alto, el más fuerte, el más hábil. Había que verlo disparando una flecha, remando en la canoa, bailando en las ceremonias de los <a href="/" title="médico hechicero">payés</a>.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Cuando era chico, no había <span class="l">madre</span> en su <a href="http://www.fuenterrebollo.com/Etnografia/guaranies.html" target="_blank">tevy</a> que, al verlo reírse, no le hiciera una caricia y, cuando le llegó la hora del <a href="http://www.antropos.galeon.com/html/guaranies.htm" title="especie de adorno-amuleto" target="_blank">tembetá</a>  ya había muchas indiecitas que querían casarse con él. A todas les gustaban sus manos diestras, su mirada penetrante y su perfume a madera.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Junto con el <span class="l">amor</span> que despertó en tantas muchachas, se despertó tam<span class="l">bién</span> la envidia de los <span class="l">hombre</span>s. Los que habían jugado con él sobre las hojas de palmera y más tarde en los claros o en el río ahora le tenían rabia. Por eso prepararon la emboscada.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">A Isondú lo esperaron un atardecer. Temprano habían cavado el pozo en el camino y lo habían disimulado <span class="l">bien;</span> después se sentaron a esperar, y a tomarse la chicha de maíz que habían llevado.</font></p>
<p><span id="more-20"></span><font face="verdana, sans-serif" size="2">Isondú volvía de la aldea vecina, donde tenía parientes. Venía solo, pensando en una chica que había conocido allí, la única muchacha que estaba seguro de <span class="l">poder</span> <span class="l">querer</span>. Sin duda pronto se casaría con ella, ya se la imaginaba junto a él, con el cuerpo adornado con pinturas y una flor &#8211; la orquídea más hermosa que él pudiera encontrar &#8211; en su largo pelo negro. Contento y cansado iba por los caminos de la selva, espantándose los mosquitos de tanto en tanto. A él, tan grande y fuerte, se lo veía pqueño al lado de los árboles inmensos.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Cuando faltaba poco para llegar a su aldea, empezó a escuchar las risas y los gritos de sus enemigos. Pero no se inquietó, porque era joven, no le tenía miedo a nada y había sido siempre demasiado dichoso como para suponer que se acercaba la desgracia. Cuando escucharon sus pasos, los otros se quedaron callados. De pronto, Isondú tropezó entre unas lianas y cayó en el pozo.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Los otros salieron enseguida de sus escondites y empezaron a reírse y a burlarse de él:</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- ¡Isondú! ¡Isondú! ¡Te cazamos como a un tapir!</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- A ver, ¿de qué te sirve ahora ser tan valiente?</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- ¡Isondú! ¡Ahí va un anzuelo para que muerdas! ¿O querés que llamemos a tu mamita para que te salve?</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Y mientras tanto le tiraban palitos, frutos y unas bolitas de arcilla dura con las que cazaban ratones y los pájaros.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Isondú les gritaba:</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">- Pero, ¿qué hacen? ¿qué les pasa? ¿qué les hice yo, cobardes? &#8211; Y desde abajo les devolvía los proyectiles.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Uno de los agresores le contestó:</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Ya vas a ver si somos cobardes. &#8211; Y agarró su maza y le pegó a Isondú en un hombro, en la cabeza, en la espalda&#8230; Los demás se envalentonaron y entre insultos hicieron lo propio: el cuerpo de Isondú se fue llenando de cardenales y de sangre, y allí quedó, acallado, caído sobre un costado en el fondo del pozo.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">En la selva era casi de noche. Los asesinos seguían en el borde de la trampa, paralizados por el miedo. De pronto vieron confusamente que Isondú se movía, que su cuerpo tomaba de a poco la forma de un insecto y que en el lugar de cada herida se encendía una lucecita. Isondú agitó sus alas y salió volando: ya estaba libre.</font></p>
<p><font face="verdana, sans-serif" size="2">Un momento después centenares de Isondúes se dispersaban en la selva, debajo del techo que forman allí los árboles, los helechos y las lianas, iluminando intermitentemente la noche guaraní. Muchos de estos insectos traspusieron los ríos, dejaron atrás la selva y se perdieron en el campo.</font></p>
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