<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Blush &#124; Fiat Lux &#187; Séneca</title>
	<atom:link href="http://revistablush.com.ar/tag/seneca/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://revistablush.com.ar</link>
	<description>Revista digital de cultura y humanidades</description>
	<lastBuildDate>Wed, 29 Oct 2008 16:20:29 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Las condiciones de la conquista</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/04/las-condiciones-de-la-conquista/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/04/las-condiciones-de-la-conquista/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 09:45:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Frases]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Pensadores]]></category>
		<category><![CDATA[Séneca]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/04/07/las-condiciones-de-la-conquista/</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;Las                        condiciones para la conquista son siempre sencillas.
Sólo                        debemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><font class="mf"><span class="subtit">&#8220;Las                        condiciones para la conquista son siempre sencillas.<br />
Sólo                        debemos trabajar un tiempo, soportar un tiempo,<br />
creer siempre                        y retroceder,  jamás.&#8221;</span></font>
</p>
<p align="right"><a href="http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/24/la-brevedad-de-la-vida-memorias-sobre-seneca/" target="_blank"><strong>Séneca </strong></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revistablush.com.ar/2008/04/las-condiciones-de-la-conquista/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La brevedad de la vida, memorias sobre Séneca</title>
		<link>http://revistablush.com.ar/2008/03/la-brevedad-de-la-vida-memorias-sobre-seneca/</link>
		<comments>http://revistablush.com.ar/2008/03/la-brevedad-de-la-vida-memorias-sobre-seneca/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 18:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Séneca]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/24/la-brevedad-de-la-vida-memorias-sobre-seneca/</guid>
		<description><![CDATA[(*) Su Vida
 Nace en Córdoba, hacia el año                        4 a.C. Sus padres fueron: Séneca El Viejo, un famoso retórico,             [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="texto"><img src="http://www.larevista.turemanso.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/senado.jpg" alt="Senado. Fotografía actual" align="left" hspace="9" /><strong>(*) Su Vida</strong></p>
<p class="texto"> Nace en Córdoba, hacia el año                        4 a.C. Sus padres fueron: Séneca El Viejo, un famoso retórico,                        y Helvia Paulina, mujer de excelente carácter y educación.                        La familia del filósofo pertenece a la nobleza de                        provincias: son miembros adinerados del <a href="http://books.google.com.ar/books?id=ae8RAAAAIAAJ&amp;pg=PA358&amp;lpg=PA358&amp;dq=ordo+equestris&amp;source=web&amp;ots=9S186d6PXy&amp;sig=1Y8G1gRBbak6Q4Ah2rCreLAkNVM&amp;hl=es" target="_blank">ordo equestris</a> (caballería).</p>
<p class="texto">Séneca se educa en <a href="http://www.mappas.org/el-coliseo-de-roma-mappa10.htm" target="_blank">Roma</a>, estudia                        Retórica hasta los 18 años, con Fabiano Papirio.                        Después, asiste a las lecciones del estoico Atalo (que                        fue su maestro de moral) y de Soción, un ecléctico                        muy influído por el <a href="http://larevista.turemanso.com.ar/2008/03/06/pitagoras-el-universo-es-matematico/" title="En esta revista" target="_blank">pitagorismo</a>. Con miras a su promoción                        social, Séneca abandona los estudios de filosofía, centrándose en la Retórica y  ejerciendo como abogado.</p>
<p class="texto"> En el año 25 viaja a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandr%C3%ADa" target="_blank">Alejandría</a>                        (Egipto) para reponer su salud, siempre delicada.                        La estancia de 6 años en este país lo pone                        en contacto con la cultura egipcia, ampliando sus horizontes                        intelectuales. Basándose en los conocimientos adquiridos,                        escribe su primer libro, <em>De situ et sacris Aegypti</em>, obra                        que se ha perdido.  También estudia por esta                        época a Panecio y Posidonio, dos maestros del <a href="http://filosofia.idoneos.com/index.php/328460" target="_blank">estoicismo</a> (tardío).</p>
<p class="texto"> <strong>Comienzos de su carrera política</strong></p>
<p class="texto"> Vuelve a Roma en el año 31. Allí                        reanuda su vida de orador, y comienza su carrera política.                        Obtiene la <a href="http://www.dearqueologia.com/cuestura.htm" target="_blank">cuestura</a> en el año 33, y poco más                        tarde un puesto en el Senado. Su fama como retórico                        y como autor dramático provoca la envidia del emperador                        Calígula (37-41), quien planea matarlo. Convencido                        de que Séneca tendría una vida corta, a causa                        de su mala salud, fue posponiendo el crimen, hasta                        que él mismo fue asesinado, lo cual situó                        a Claudio como emperador.</p>
<p class="texto"> Séneca se casa, y nace su primer                        hijo: Marco Anneo. Probablemente daten de esta época,                        del 31 al 39, obras no conservadas, como <em>De lapidum natura,                        De piscium natura o De motu terrarum</em>. Tras la muerte de                        su padre en el año 39, Séneca escribe                        <em>Ad Marciam de consolatione</em>, y en el año 41 escribe                        <em><a href="http://es.geocities.com/biblio_e_seneca/ira.doc" title="Documento en formato word" target="_blank">De ira</a></em>.</p>
<p class="texto"> <strong>Acusación y destierro</strong></p>
<p class="texto"> Reinando Claudio, la emperatriz Mesalina                        consigue que Séneca sea acusado de adulterio con                        la princesa Julia Livila, hermana de Calígula y una                        de las principales enemigas de la emperatriz. Como consecuencia,                        Séneca es desterrado a Córcega, en el año                        41. En aquel territorio semisalvaje, entre grandes privaciones,                        Séneca escribe <em>Ad matrem Heluiam de consolatione                        </em>y <em>Ad Polybium de consolatione</em>.</p>
<p class="texto"> <strong>Indulto</strong></p>
<p class="texto"> Su destierro dura 8 años, hasta la                        boda de Claudio con Agripina. Entonces, ésta consigue                        que Séneca sea indultado y pueda volver a Roma. Es                        nombrado Pretor, y junto con Burro (Prefecto de la Guardia                        Pretoriana) comienza a ocuparse de la educación de                        Nerón, hijo de Agripina. En esta época, Séneca                        contrae segundas nupcias con Paulina, y escribe De breuitate                        vita y De tranquillitate animi.</p>
<p class="texto"> En el año 54, muere Claudio, envenenado.                        Séneca escribie la <em>Apokolokyntosis diui Claudii</em>,                        sátira en la que ridiculiza las pretensiones de divinidad                        de Claudio (&#8221;Apokolokyntosis&#8221; significa transformación                        en calabaza, por contraposición a &#8220;apoteosis&#8221;,                        transformación en dios).</p>
<p class="texto"> <strong>Nerón emperador</strong> <strong>y sus dos                        períodos de gobierno</strong></p>
<p class="texto"> Tras la muerte de Claudio, Nerón,                        de 16 años, se convierte en emperador y su tutor                        Séneca en árbitro del Imperio. Hasta el año                        59, la influencia política de Séneca es capital                        , pudiéndose decir que, junto con Burro, es el verdadero                        gobernante del Imperio. De esta época datan sus obras:                        <em>De constantia sapientis</em> y <em>De clementia</em>.</p>
<p class="texto"> Es el famoso período del <strong>gobierno                        bueno de Nerón</strong>. Séneca y Burro introducen                        reformas fiscales y judiciales, y fomentan una actitud más                        humanitaria hacia los esclavos. Al mismo tiempo, Séneca                        se venga de sus enemigos haciendo uso de los mismos métodos                        utilizados contra él. Numerosos políticos                        y senadores son desterrados a islas perdidas en el mapa.                        Su elevada posición le hace reunir una gran fortuna,                        la mayor del Imperio. Este hecho es criticado por Suilio,                        entre otros, y Séneca se defiende de las acusaciones                        escribiendo De uita beata.</p>
<p class="texto"> En el año 59, Agripina es asesinada                        por orden de su hijo Nerón, que, paulatinamente,                        ha ido tendiendo hacia un gobierno cada vez más personal                        y despótico. El propio Séneca es el encargado                        de redactar el discurso que Nerón leerá en                        el Senado, justificando el crimen. Por estos años                        escribe también De beneficis.</p>
<p class="texto"> A medida que Nerón va acaparando                        más poder, la influencia de Séneca comienza                        a declinar. En el año 62, la muerte de Burro lo deja                        en una situación aun más vulnerable. Todos                        sus enemigos, agrupados en torno a Tigelino, comienzan a                        acosarlo. En esta coyuntura, Séneca solicita de Nerón                        su retiro de las labores de gobierno, ofreciéndole                        incluso la entrega de toda su fortuna. Nerón se niega                        a aceptar, y le asegura que su vida no corre peligro.</p>
<p class="texto"> <strong>Suicidio obligado</strong></p>
<p class="texto"> &#8220;Sin ser capaz de marcharse definitivamente                        de Roma, Séneca se va apartando poco a poco de la                        vida pública. Esta es quizás la etapa más                        fecunda de su producción filosófica, pues                        escribe algunas de sus obras más famosas. De estos                        años, del 62 al 65, datan: <em>De otio, Naturales Quaestiones,                        Epistulae Morales ad Lucilium y De Prouidentia.</em></p>
<p class="texto"> En el año 65 es descubierta la conjura                        de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Calpurnio_Pis%C3%B3n" target="_blank">Cayo Calpurnio Pisón</a> contra el emperador. En opinión                        de muchos, el Imperio iba a ser entregado a Séneca.                        Nerón le ordena  suicidarse.</p>
<p class="texto">Séneca,                        con gran fortaleza, abraza a su mujer exhortándole  que trate de templar                        y no de eternizar su dolor, procurando con la contemplación                        de su vida pasada virtuosamente, tomar algún honesto                        consuelo y a su manera olvidar la memoria de su marido.</p>
<p class="texto">Ella, por el contrario, afirmando que también tenía                        hecha resolución de morir entonces, pide con gran                        instancia la mano del matador. Con esto Séneca, no                        queriendo impedirle su gloria, y amándola, por no dejar a tan caras prendas en poder de                        tantas injurias y tan crueles destrozos, le dijo:</p>
<blockquote>
<p class="texto">&#8220;Yo                        te había mostrado los consuelos que había                        menester para entretener la vida; mas veo que tú                        escoges la gloria de la muerte. No pienso mostrar que te                        tengo envidia al ejemplo que has de dar de ti, ni estorbarte                        esta honra. Sea igual entre nosotros la constancia de nuestro                        generoso fin, aunque es cierto que el tuyo resplandecerá                        con mayor excelencia.&#8221;</p>
</blockquote>
<p class="texto">Después de esto, se cortaron                        a un mismo tiempo las venas de los brazos.</p>
<p class="texto"> Séneca, porque siendo ya muy viejo                        y teniendo el cuerpo muy enflaquecido con la larga abstinencia                        despedía muy lentamente la sangre, se hizo cortar                        también las venas de las piernas y tobillos. Y cansado                        de la crueldad de aquellos tormentos, por no quebrantar                        con las muestras de su dolor el ánimo de su mujer,                        y por no deslizar él en alguna impaciencia, viendo                        lo que ella padecía, la persuadió a que se                        retirase a otro aposento. Y sirviéndose de su elocuencia                        hasta en aquel último momento de su vida, llamando                        quien le escribiese, dictó muchas cosas que, por                        haber quedado en el vulgo con las mismas palabras excusaré                        el referirlas.</p>
<p class="texto"> Mas Nerón, no teniendo odio particular                        contra Paulina y por no hacer más aborrecible su                        crueldad, mandó que se le estorbase la muerte. Y                        así, la persuasión de los soldados, sus propios                        esclavos y libertos le vendan las incisiones de las venas                        y le restañan la sangre, no se sabe si con su consentimiento;                        porque, como quiera que el vulgo se inclina siempre a los                        peores juicios, no faltó quien creyese que mientras                        juzgó por implacable la ira de Nerón, deseó                        la fama de imitar y acompañar en la muerte a su marido;                        mas que, habiéndole ofrecido después más                        blandas esperanzas, se dejó vencer de la dulzura                        de la vida. A ésta añadió después                        bien pocos años, con una loable memoria de su marido                        y con un color pálido en el rostro y miembros, que                        se mostraba bien haber perdido mucha parte del espíritu                        vital. Séneca, entre tanto, durándole todavía                        el espacio y dilación de la muerte, rogó a                        Estacio Aneo, en quien tenía experimentada gran amistad                        y no menor ciencia en la medicina, que le trajese el veneno                        ya de antes prevenido, que era el que solían dar                        público juicio los atenienses a sus condenados; y habiéndoselo traído, le tomó, aunque                        sin ningún efecto, por habérsele ya resfriado                        los miembros, y cerrado las vías por donde pudiese                        penetrar la violencia en él. A lo último,                        haciéndose meter en el aposento donde había                        un baño de agua caliente, y rociando con ella a sus                        criados que estaban más cerca, añadió                        estas palabras: &#8220;Este licor consagro a Júpiter                        liberador.&#8221; Metido de allí en el baño,                        y rindiendo el espíritu con aquel vapor, fue quemado                        su cuerpo sin pompa alguna, como antes lo había ordenado                        en su codicilo, mientras hallándose todavía                        rico y poderoso iba pensando en lo que se había de                        hacer después de sus días.&#8221;</p>
<blockquote>
<p class="texto"><strong>En sus palabras</strong></p>
<p class="texto">“La mayor parte de los mortales, oh                        Paulino, se queja de la malignidad de la Naturaleza, por                        habernos engendrado para un tiempo tan breve y porque este                        espacio de tiempo que se nos dio se escurre tan velozmente,                        tan rápidamente, de tal manera, que con excepción                        de muy pocos, a los restantes los destituye de la vida justo                        cuando para vivir se están preparando. Y no es sólo                        la turba y el vulgo imprudente que gimen de esto que creen                        un mal común; también este sentimiento ha                        provocado quejas de claros varones. De ahí viene                        aquella sentenciosa exclamación del príncipe                        de los médicos: La vida es breve; el arte largo.</p>
<p class="texto"> De ahí también aquella acusación                        indigna de un hombre sabio que a la Naturaleza hizo Aristóteles,                        en lid con ella, a saber: que sólo a los animales                        les otorgó vidas con mano tan larga, que la prolongan                        por cinco o diez vidas, y que al hombre, en trueque, engendrado                        para tantas y tan grandes cosas, lo circunscribió                        a término tan angosto.</p>
<p class="texto"> No es que tengamos poco tiempo, sino que                        perdemos mucho. Asaz larga es la vida y más que suficiente                        para consumar las más grandes empresas si se hiciera                        de ella buen uso; pero cuando se desperdicia en la disipación                        y en la negligencia; cuando a ninguna cosa buena se dedica,                        al empuje de la última hora inevitable sentimos que                        se nos ha ido aquella vida que no reparamos siquiera que                        anduviese. Y es así: no recibimos una vida corta,                        sino que nosotros la acortamos; ni somos de ella indigentes,                        sino manirrotos.</p>
<p class="texto"> Así como las riquezas, aun copiosas                        y regias, si vinieren a poder de un mal dueño, en                        un momento se disipan; pero confiadas a un buen administrador,                        aunque módicas, se acrecientan con su mismo uso,                        así también nuestra vida harto espaciosa para                        quien la dispone buenamente.”</p>
<p class="texto" align="right"><strong>Lucio A. Séneca                        (De la brevedad de la vida)</strong></p>
<p class="texto" align="right">&nbsp;</p>
</blockquote>
<p class="texto" align="left">(*) Adaptación sobre un texto de José María Filgueiras Nodar.</p>
<blockquote></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revistablush.com.ar/2008/03/la-brevedad-de-la-vida-memorias-sobre-seneca/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic Page Served (once) in 0.212 seconds -->

